ANTEPROYECTO DE LEY DE PROMOCIÓN DE LA AUTONOMÍA PERSONAL Y ATENCIÓN A PERSONAS EN SITUACIÓN DE DEPENDENCIA


  1. Líneas básicas del Anteproyecto
  2. Nuevo derecho de ciudadanía
  3. Sistema Nacional de Dependencia
  4. Valoración y reconocimiento de la dependencia
  5. Prestaciones del Sistema Nacional de Dependencia
  6. Calendario de implantación
  7. Financiación
  8. Infracciones y sanciones
  9. Texto del Anteproyecto de Ley

 

Líneas básicas del Anteproyecto

El Consejo de Ministros de 23 de diciembre de 2005 ha recibido un informe del Ministro de Trabajo y Asuntos Sociales sobre el Anteproyecto de Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a Personas en Situación de Dependencia, que configurará el Sistema Nacional de Dependencia como cuarto pilar del Estado del Bienestar, tras el Sistema Nacional de Salud, el sistema educativo y el sistema de pensiones, que fueron desarrollados en la década de los 80.

Las personas dependientes (personas mayores y personas con discpacidad grave) son aquellas que necesitan ayuda para realizar las actividades básicas de la vida diaria (levantarse de la cama, asearse, comer, etcétera). En España, y según los datos del Libro Blanco de la Dependencia, se calcula que residen más de 1.125.000 personas que padecen una dependencia grave y severa.

Actualmente, la atención a estas personas se realiza, sobre todo, en el ámbito familiar y recae especialmente en las mujeres (representan el 83 por 100 de los cuidadores familiares) que, en la mayoría de los casos, se ven imposibilitadas de llevar a cabo actividad laboral alguna.

La atención de las Administraciones se presta desde el sistema sanitario y desde el ámbito de los servicios sociales con una cobertura claramente insuficiente y con importantes diferencias entre Comunidades Autónomas y entre las áreas urbanas y rurales.

Así, en España sólo el 3,14 por 100 de las personas mayores de 65 años cuentan con un servicio de ayuda a domicilio, el 2,05 por 100 con teleasistencia, y el 0,46 por 100 con una plaza en un centro de día.

El Anteproyecto de Ley aprobado será sometido a informe de los órganos consultivos (Consejo Nacional de la Discapacidad, Consejo Estatal de Personas Mayores, Consejo Económico y Social y Conferencia Sectorial de Asuntos Sociales) antes de ser dictaminado por el Consejo de Estado.

 

Nuevo derecho de ciudadanía

La futura Ley reconocerá un nuevo derecho de ciudadanía en España: el de las personas que no se pueden valer por sí mismas a ser atendidas por el Estado y garantiza una serie de prestaciones. La Ley se inspira en los siguientes principios:

Los titulares de este nuevo derecho serán los ciudadanos que cumplan los siguientes requisitos:

La situación de dependencia se clasificará en los siguientes grados:

  1. Grado I. Dependencia moderada: Cuando la persona necesita ayuda para realizar varias actividades básicas de la vida diaria, al menos una vez al día.
  2. Grado II. Dependencia severa: Cuando la persona necesita ayuda para realizar varias actividades básicas de la vida diaria dos o tres veces al día, pero no requiere la presencia permanente de un cuidador.
  3. Grado III. Gran dependencia: Cuando la persona necesita ayuda para realizar varias actividades básicas de la vida diaria varias veces al día y, por su pérdida total de autonomía mental o física, necesita la presencia indispensable y continua de otra persona.

En cada uno de los grados de dependencia, se establecerán dos niveles en función de la autonomía de las personas y de la intensidad del cuidado que requiere.

El grado y niveles de dependencia, a efectos de su valoración, se determinará mediante la aplicación del baremo que se apruebe reglamentariamente por el Gobierno.

 

Sistema Nacional de Dependencia

Se constituye el Sistema Nacional de Dependencia, con el fin de promover la autonomía personal y garantizar la atención y protección a las personas en situación de dependencia en todo el territorio del Estado, con la colaboración y participación de todas las Administraciones Públicas en el ejercicio de sus competencias.

El Sistema se configura como una red de utilización pública, diversificada, que integre de forma coordinada, centros y servicios, públicos y privados, debidamente acreditados.

Además, se creará el Consejo Territorial del Sistema Nacional de Dependencia, como instrumento de cooperación para la articulación del sistema. Este Consejo será presidido por el ministro de Trabajo y Asuntos Sociales.

En el seno del Consejo Territorial del Sistema Nacional de Dependencia, la Administración General del Estado y las Comunidades Autónomas acordarán un Plan de Acción Integral para la promoción de la autonomía personal y la atención a las personas en situación de dependencia, que definirá el marco de la cooperación interadministrativa que se desarrollará mediante los correspondientes convenios.

Por otro lado, se constituirá el Comité Consultivo del Sistema Nacional de Dependencia para hacer efectiva la participación institucional de las organizaciones sindicales y empresariales, además de las administraciones públicas (AGE, CC.AA. y entidades locales) en el sistema.

 

Valoración y reconocimiento de la dependencia

La situación de dependencia se clasificará en los siguientes grados:

  1. Grado I. Dependencia moderada: Cuando la persona necesita ayuda para realizar varias actividades básicas de la vida diaria, al menos una vez al día.
  2. Grado II. Dependencia severa: Cuando la persona necesita ayuda para realizar varias actividades básicas de la vida diaria dos o tres veces al día, pero no requiere la presencia permanente de un cuidador.
  3. Grado III. Gran dependencia: Cuando la persona necesita ayuda para realizar varias actividades básicas de la vida diaria varias veces al día y, por su pérdida total de autonomía mental o física, necesita la presencia indispensable y continua de otra persona.

En cada uno de los grados de dependencia, se establecerán dos niveles, en función de la autonomía de las personas y de la intensidad del cuidado que requiere.

El grado y niveles de dependencia, a efectos de su valoración, se determinará mediante la aplicación del baremo que se acuerde en el Consejo Territorial y que se apruebe reglamentariamente por el Gobierno.

El procedimiento para el reconocimiento de la situación de dependencia se iniciará a instancias de los ciudadanos. Éstos serán evaluados por los órganos que designen las Comunidades Autónomas.
El reconocimiento del derecho será expedido por la Comunidad Autónoma correspondiente y tendrá validez en todo el Estado.

Los reconocimientos de las Comunidades Autónomas para acreditar la situación de dependencia tendrán efecto para la declaración de minusvalía en un grado igual o superior al 75%; quienes tengan reconocida la pensión de gran invalidez o la necesidad de asistencia de tercera persona, tendrán reconocido el requisito de encontrarse en situación de dependencia en el grado y el nivel que se disponga en el desarrollo reglamentario de la ley.

 

Prestaciones del Sistema Nacional de Dependencia

Las personas serán evaluadas para determinar su grado y nivel de dependencia y las prestaciones a las que tendrán derecho.

Cada beneficiario dispondrá de un programa integral de atención personalizada.

El Sistema Nacional de Dependencia incluirá tres tipos de prestaciones:

1.- Prestación de servicios a través de centros y programas públicos o concertados según catálogo

Se priorizará las prestación de servicios siempre que se disponga de oferta pública. Los beneficiarios tendrán derecho a una serie de servicios según su grado y nivel de dependencia. El catálogo de servicios incluirá:

a.     Servicios para la promoción de la autonomía personal:

 

b.     Servicios de atención y cuidado:

2.- Prestación económica vinculada a la contratación del servicio

En caso de que no se disponga de la oferta pública de servicios que requiera el beneficiario en función de su grado y nivel de dependencia, se procederá al reconocimiento de una prestación económica vinculada para que la persona pueda adquirir el servicio en el mercado privado.

La prestación económica de carácter personal podrá recibirse cuando el beneficiario cumpla determinados requisitos y estará, en todo caso, vinculada a la prestación de un servicio.

La cuantía de la prestación económica estará en relación con el grado de dependencia y de la capacidad económica del beneficiario.

Los poderes públicos supervisarán, en todo caso, el destino y utilización de estas prestaciones al cumplimiento de la finalidad para la que fueron concedidas.

3.- Compensación económica por cuidados en el ámbito familiar

Siempre que se den las circunstancias familiares y de otro tipo adecuadas para ello, y de modo excepcional, el beneficiario podrá optar por ser atendido en su ámbito familiar, y su cuidador recibirá una compensación económica por ello. Para ello el cuidador familiar deberá estar dado de alta en la Seguridad Social.

El apoyo a cuidadores conlleva programas de información, formación, y periodos de descanso para los cuidadores no profesionales, encargados de la atención de las personas en situación de dependencia.

Aquellas personas que opten por contratar un seguro privado de dependencia obtendrán beneficios fiscales.

 

Calendario de implantación

El desarrollo del Sistema Nacional de Dependencia será gradual, con el fin de acompasar el desarrollo de prestaciones con la creación de la infraestructura necesaria para ello. El desarrollo de todas las prestaciones (debido a la creación de infraestructuras de servicios) conllevará ocho años:

 

Financiación

La financiación del sistema será con participación de la Administración General del Estado, de las Comunidades Autónomas y, en su caso, de las Corporaciones Locales.

El objetivo es pasar del 0,33% del PIB que se dedica en la actualidad a la dependencia a más del 1% en 2015; para ello, y según la memoria de la ley, la Administración General del Estado aportará más de 12.638 millones de euros hasta 2015 para garantizar las prestaciones y servicios del Sistema Nacional de Dependencia. La previsión de coste en los primeros ocho años para la Administración General del Estado (AGE) es la siguiente:

          Año           Aportación de la AGE
          ---------------------------------------
          2007                400.000.000 €
          2008                678.685.396 €
          2009                979.364.617 €
          2010              1.160.330.812 €
          2011              1.545.425.613 €
          2012              1.673.884.768 €
          2013              1.876.030.564 €
          2014              2.111.571.644 €
          2015              2.212.904.397 €
          ---------------------------------------
          TOTAL            12.638.197.811 €

El Gobierno garantizará la financiación del contenido básico del derecho con carácter permanente. Además, el texto establece que, en los primeros ocho años del Sistema, la Administración General del Estado establecerá anualmente en sus Presupuestos créditos para la realización de convenios con las Comunidades Autónomas en el marco del Plan de Acción Integral para la promoción de la autonomía personal y la atención a las personas en situación de dependencia.

Los beneficiarios participarán en la financiación del sistema en función de su renta y patrimonio de forma equilibrada y justa. Ningún beneficiario dejará de recibir atención por falta de recursos. La aportación de los beneficiarios se decidirá en el Consejo Territorial del Sistema Nacional de Dependencia.

Además de los beneficios sociales, crear en España el Sistema Nacional de Dependencia supondría una inversión eficiente, por su impacto social, económico y laboral. De hecho, según el Libro Blanco de la Dependencia y el informe FEDEA, en 2015 se habrán creado cerca de 300.000 empleos y los efectos sobre el PIB de nuestra economía podrían llegar a ser de un 1,56% más en 2010, lo que implicaría a su vez un diferencial en tasa de crecimiento acumulativo anual real de más de 0,28% a lo largo de todo el periodo. Igualmente, el retorno fiscal global, por impuestos generales y cotizaciones, llegaría a cubrir hasta dos terceras partes del gasto asociado al despliegue del SND (Informe FEDEA).

 

Infracciones y sanciones

El texto establece también las infracciones y sanciones en materia de dependencia. Se considerarán infracciones los siguientes puntos:

  1. Dificultar o impedir cualesquiera de los derechos de las personas en situación de dependencia.
  2. Obstruir la acción de los servicios de inspección.
  3. Negar el suministro de información o proporcionar datos falsos.
  4. Aplicar las prestaciones económicas a finalidades distintas a aquellas para las que se otorgan, y recibir ayudas, en especie o económicas, incompatibles con las prestaciones establecidas en la presente Ley.
  5. Incumplir las normas relativas a la autorización de apertura y funcionamiento y de acreditación de centros de servicios de atención a personas en situación de dependencia.
  6. El trato discriminatorio a la persona en situación de dependencia.
  7. Conculcar la dignidad de las personas en situación de dependencia.
  8. Generar situaciones de riesgo o daño para la integridad física o psíquica.
  9. El incumplimiento de los requerimientos específicos que formulen las Administraciones Públicas competentes.

Las sanciones irán desde una cuantía menor de 30.000 € (infracción leve) hasta un máximo de un millón de € (infracción muy grave).