CHICKEN SOUP WITH
BARLEY
La
acción nos sitúa en el Londres de 1936, mientras en España la guerra civil está
en marcha. Los personajes, de origen judío, son todos de clase humilde y
socialistas. Nos describe el autor, el preámbulo de una manifestación antifascista
y la euforia que sienten después de ella. Todo ello ocurre en el domicilio de
Sarah y Harry, ella de carácter fuerte y él más conformista.
En al acto segundo hemos saltado al Londres de la posguerra
mundial y a un nuevo barrio, donde la pareja vive en un apartamento con su
hijo, Ronnie y su hija, Ada. Ella se ha casado con un brigadista que ha luchado
en España y que todavía está movilizado con los militares. Ada ya se siente
desencantada por la lucha social y política y sólo quiere que su marido vuelva,
irse al campo a vivir y llevar una vida tranquila. En contraste su hermano
sigue soñando con la lucha y quiere ser escritor 'socialista'. Después de una
discusión, Harry sufre un ataque que marcará el principio de su decadencia
física.
En el tercer acto, durante una visita de unos viejos amigos, se
evidencia el estado de Harry que tiene problemas de continencia. En la
siguiente escena, están los amigos y familiares jugando a cartas mientras
esperan que llegue Ronnie desde Paris, donde trabaja de cocinero. Durante la
partida se discute de política, todos los personajes han abandonado sus ideales
excepto Sarah. Cuando se van todos llega el muchacho, que está totalmente
abatido y convencido de que han perdido la lucha. Discute con su madre, quien
no quiere ni escuchar una palabra de un discurso tan derrotista y demoledor.
OPINIÓN
Impactante y sorprendente, el punto de vista del autor con
respecto a la lucha de clases y muy remarcable la contextualización con el
conflicto español. Con un cierto sabor amargo al final del texto, dado que no
hay nadie dispuesto a seguir con la lucha, a excepción de una vieja mujer que
ya no puede hacer más que protestar en el ámbito doméstico, pero que ya no
tiene ninguna capacidad de convicción.
Los personajes muy bien definidos y convincentes y la acción con
un ritmo muy bien diseñado por parte del autor.
En fin, uno de esos textos que, al leerlos, te hacen sentir las
irrefrenables ganas de montarlo.
Albert Iborra en Rafelbunyol a 5
de novembre de 2007