The Importance Of Being Earnest

 

   El argumento principal de la obra nos lo frece el mismo título, es lo importante de ser serio, serio en el sentido de honesto. Con este argumento el autor aprovecha para dar un repaso a su sociedad sin dejar títere con cabeza . Ironiza sobre el matrimonio, sobre los críticos literarios, sobre la educación, la familia, la aristocracia, la ciencia , la paridad de los géneros, la caridad , etc.

   Como siempre el autor sitúa la acción en la aristocracia británica, donde se desenvuelve con toda naturalidad, en la llamada sociedad victoriana.

   La acción dramática se desenvuelve en el apartamento de Algernon y en la casa de campo de su compañero de correrías Mr. Worthing. Estos dos embusteros tratan de embaucar a sus enamoradas hasta que éstas los descubren y en el último momento, un genial golpe de efecto,  da un giro total a la situación, de modo que todos los personajes se ven afectados pero terminando todos felices y contentos.

 

   Como hemos anticipado los dos protagonistas masculinos, Algernon y Earnest John Worthing son dos mentirosos que acaban abusando del recurso de la mentira hasta ser desenmascarados. De carácter cínico los dos, hay momentos en que sus brillantes elucubraciones podrían ser imputadas a cualquiera de ellos.

Las dos enamoradas son dos jóvenes, inocentes de pensamiento y con la fijación de esposar un hombre con el único requisito de llamarse Ernesto o mejor, de ser earnest.

Lady Bracknell, la tía de Algerton, es temida por todos y es la que genera todos los problemas para el compromiso de las parejas y así mismo la que tiene la llave del conflicto entre sus manos.

   Miss Prism , la institutriz de la joven bella y riquísima Cecily Cardew, sin saberlo ayudará definitivamente a la resolución de la trama.

   El reverendo Chausable participa de la trama como soporte al personaje de la institutriz.

Y los criados, Lane y Merriman, aunque no tienen un gran peso en la trama, si que aportan con sus réplicas, verdaderos toques de ironía.

 

 

OPINIÓN

 

   Los diálogos son de una frescura y agilidad prodigiosas. El ritmo del texto es tan fluido que hay veces que se hace incluso vertiginoso. Wilde dota a sus personajes de una verborrea sorprendente, lúcida, que nos lleva a la hilaridad sólo con el uso de la palabra. El dominio, del  que el autor hace gala, de los juegos de palabras y los dobles sentidos, nos muestran a un maestro del léxico, de la filosofía y del ritmo. Lástima que en nuestros días haya tan pocos autores que con esta elegancia, brillantez y sentido de la ironía y que sean capaces de reflejar nuestra sociedad.

   Añadir ,que es significativo que la lista de personajes al principio del libro, no responda al orden alfabético o al de aparición, sino que la encabezan los personajes masculinos seguidos de los femeninos.

 

 

Albert Iborra, Rafelbunyol, 12 octubre 2007