WAITING FOR GODOT

 

   Podemos clasificar la obra como a veces su subtítulo indica, Tragicomedia en dos actos. Es una pieza del llamado  Teatro del Absurdo, escrita en 1942 y publicada en 1952, fue originalmente escrita en francés y traducida por el autor en 1955. 

   Con una propuesta escenográfica minimalista, el único elemento que cambia en la obra es el árbol, el cual nos muestra el paso del tiempo, y la iluminación, que nos marcará el cambio del mismo.

 

   Vladimir y Estragon, con vestiduras harapientas, aparecen como personajes desenraizados, tal vez desplazados, que durante todo el tiempo están esperando la llegada de Godot. Éste nunca llegará y su retraso será anunciado por un personaje anónimo, un muchacho. Durante su espera se encuentran con Pozzo y Lucky, personajes que podrían representar a un  déspota el primero, y a un desgraciado el segundo. En el primer acto Pozzo humilla a Lucky y se recrea en ello, en el segundo acto Pozzo está ciego y el otro mudo.

   Aunque algunos analistas han sostenido que Godot sería una alegoría de Dios, el autor siempre lo negó. En todo caso los personajes le esperan porque esperan de él la salvación.

 

 

OPINIÓN

 

   Utilizando a los personajes como excusa, el autor aprovecha para simbolizar el aburrimiento y la falta de significado de la vida moderna. Aunque la pieza tiene algunos momentos cómicos, destila durante todo el tiempo una frialdad patente.

 

   Puedo entender que en su época la obra impactase y tuviera mucho éxito. A mi personalmente es un texto que siempre me ha aburrido, es un tipo de 'absurdo' que hoy algunos autores han superado con verdadera maestría. Los momentos de comicidad que se encierran en el texto son superados, y con mucho, por la tragedia de los personajes, lo cual sume al lector-espectador, en una melancolía poco apetecible de sufrir. Sin negarle al autor la osadía de 'romper' en escena, con semejante obra en su época,  yo difícilmente recomendaría su lectura. Otra cosa sería recomendarla como espectáculo, bien dirigida e interpretada, puede ser muy interesante y aleccionadora.

   En conclusión, una obra que no es para leer sino para ver en escena.

 

 

 

Albert Iborra, Rafelbunyol 29 oct 2007