
En este artículo vamos a abordar el inmenso tema del cerebro humano, concretamente los hemisferios cerebrales. Sabemos que el cerebro humano se encuentra dividido principalmente en dos secciones o hemisferios divididos por una cisura sagital que contiene el cuerpo calloso, estructura de fibras nerviosas que conecta ambos hemisferios, transfiriendo información entre ellos.
Se ha descubierto que cada hemisferio está especializado en funciones y conductas diferentes, pese a que trabajan de manera complementaria. Existe una relación invertida entre los dos hemisferios y nuestro cuerpo, es decir, el hemisferio derecho se encarga de coordinar el movimiento de la parte izquierda de nuestro cuerpo y el hemisferio izquierdo coordina la parte derecha. Esta diferencia de competencias entre los dos hemisferios parece ser exclusiva del ser humano, según unas hipótesis, debido a que el lenguaje y la lógica necesitan procesos de pensamiento más ordenados y sofisticados que los que necesita, por ejemplo, la orientación espacial, de ahí que se controlen desde hemisferios diferentes.
Hay muchas teorías sobre cómo cada hemisferio afecta a cómo piensa una persona. Una de estas teorías divide a los pensadores en dos tipos: pensadores simultáneos visuales y secuenciales lineales. De acuerdo con esta teoría, las personas con el hemisferio izquierdo dominante procesan la información de manera secuencial lineal, de forma que un esquema debe completar su procesamiento antes de que se pueda comenzar con el siguiente. En cambio, los individuos cuyo hemisferio derecho es dominante procesan la información con simultaneidad visual, un modo en el que varios esquemas se procesan simultáneamente. Esto se traduce en que los individuos con lateralidad izquierda dominante necesitan completar una tarea antes de comenzar la siguiente, mientras que aquellos con lateralidad derecha tienen una mejor habilidad multitarea.
La mayoría de las personas procesan la información usando el análisis, el método de resolver un problema descomponiéndolo en piezas y analizando estas una por una. En contraste, los individuos que empleen la simultaneidad visual procesan la información usando la síntesis, una forma de resolver un problema como un todo, intentando emplear un método de relaciones. De ahí que el hemisferio izquierdo sea usualmente identificado con la lógica y el hemisferio derecho con la creatividad.
Pero hay que tener en cuenta que no estamos hablando de un todo o nada, el cerebro trabaja con un estilo de procesamiento que opera como un continuo donde los dos hemisferios trabajan de forma complementaria y coordinada, como puede ocurrir con la capacidad musical, que combina funciones de los dos hemisferios, quizás por estar vinculada tanto con el arte como con las matemáticas. Al hablar de lateralidad nos referimos a que algunas personas tienen una mayor tendencia a emplear uno de los hemisferios y a procesar la información según las dos tendencias comentadas. Ciertas funciones intelectuales son desempeñadas por un único hemisferio. El hemisferio dominante de una persona se suele ocupar del lenguaje y de las operaciones lógicas, mientras que el otro hemisferio controla las emociones y las capacidades artísticas y espaciales.

El hemisferio derecho está relacionado con la expresión no verbal. Está demostrado que en él se ubican la percepción u orientación espacial, la conducta emocional (la facultad para expresar y percibir emociones), la facultad para controlar los aspectos no verbales de la comunicación, la intuición, el reconocimiento y recuerdo de caras, voces y melodías. Es el experto en el procesamiento simultáneo o paralelo, busca pautas y gestalts. Es el hemisferio intuitivo, piensa en imágenes, símbolos y sentimientos. Emplea un estilo de pensamiento divergente, aprende desde el todo a la parte. Para entender las partes necesita partir de la imagen global, sintetiza la información en lugar de analizarla. En definitiva, es relacional, no le preocupan las partes en sí, sino saber cómo encajan y se relacionan unas con otras.
Diversos estudios han demostrado que las personas en las que el hemisferio derecho es el dominante estudian, piensan, recuerdan y aprenden mediante imágenes, como si se tratara de una película sin sonido. Suelen ser personas muy creativas y con una imaginación muy desarrollada.
En cuanto al hemisferio izquierdo, es el dominante en la mayoría de los individuos. Parece ser que es en cierto sentido más complejo que el otro hemisferio. En él se encuentran dos estructuras muy relacionadas con la capacidad lingüística, el área de Broca y al área de Wernicke. Además de la función verbal, el hemisferio izquierdo se ocupa de otras capacidades como el análisis, los razonamientos lógicos, abstracciones, resolver problemas numéricos, aprender información teórica, hacer deducciones… Este hemisferio emplea un estilo de pensamiento convergente, obteniendo nueva información al usar datos ya disponibles, formando nuevas ideas y datos. Aprende partiendo desde las partes al todo, absorbiendo los detalles, hechos y reglas, analiza la información paso a paso, entiende los componentes uno por uno.
¿Qué ocurre entonces con aquellas personas ambidiestras? La persona ambidiestra tiene la capacidad de usar con la misma habilidad la mano izquierda o la derecha. El hecho de ser ambidiestro parece reflejar que las dos mitades del cerebro no han llegado a estar tan completamente especializadas como lo están en individuos diestros o zurdos. Algunos expertos clasifican la ambidextria como la señal de una lateralización mal afirmada, como una lateralidad ambigua o incluso como un indicador de una indecisión hemisférica que se traduce en una partición incompleta de las tareas.