EFECTOS ECONÓMICOS


 

 

Según un estudio de Barnum de 1994, el consumo de tabaco causa unas pérdidas netas a nivel mundial de unos 200.000 millones de dólares estadounidenses, ocurriendo un tercio de ellas en el Tercer Mundo. Al importar la mayoría de los países más tabaco que el que exportan, hay perdidas de divisas, y se pierden millones en impuestos por el contrabando. Las pérdidas humanas y las bajas laborales por su causa afectan también negativamente a la economía.

Según el Banco Mundial, entre el 6% y el 15% del gasto sanitario de los países ricos se dedica a enfermedades causadas por el tabaco.

En países pobres las consecuencias son más graves, ya que los pobres y los que carecen de formación son también los que más fuman. Así, en muchas familias pobres se dedica al tabaco dinero que podía haberse invertido en comida, salud o educación. Por ejemplo, si dos tercios del dinero gastado en tabaco en Bangladesh se dedicaran a alimentos, se podrían cubrir las necesidades de diez millones y medio de personas que pasan hambre.

En cuanto a gasto sanitario, en China (30% del consumo mundial) se dedicaban en los años 90 unos 6.500 millones de dólares anuales a tratar estas enfermedades; en Egipto, el año 2003 fueron unos 545 millones.

El cultivo de tabaco también provoca importantes daños al medio ambiente.

A pesar de sucesivos incrementos en los impuestos sobre el tabaco, los gastos que causa en España son muy superiores a los ingresos; esto contradice la creencia popular de que el estado gana dinero con el tabaco. Sólo con las 6 principales enfermedades causadas por el tabaco ya se gasta el 75% de estos impuestos

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