Bilfred Riïs

            Aquesta història és una creació de l'andelpe, a veure qui és prou valent per escriu-re'm dient-me que no és bona:

               Bilfred Riïs:

    No es propósito de estas líneas el realizar una

biografía exhaustiva de Bilfred Riïs. De hecho, tal empeño

se me antoja poco menos que inalcanzable para cualquiera que

lo intente. Sin embargo, es tan grande el desconocimiento de

este personaje, y tan numerosos los rumores y los bulos que

circulan sobre él, que me he decidido a resumir sus

vivencias escuetamente para poder así orientar a todos

aquellos interesados en el controvertido, aunque polémico

Bilfred Riïs*.

    (*No está clara la ortografía del apellido. La versión más extendida

indica que la forma correcta es Riïs. Sin embargo abundan los partidarios

de Rïis, así como de Rïïs, e incluso de Rïiïiïs. Cada cierto tiempo se

realizan debates sobre este tema, pero siempre deben suspenderse para

evitar enfrentamientos violentos. Por último, en algunas regiones del

sudeste asiático se le llama mayoritariamente Gröönden; pero nadie sabe con

certeza** por qué. NOTA DEL AUTOR)

    (**Se ha traducido literalmente: “nadie sabe con certeza”, aunque, por

supuesto, el significado real de esa frase es: “no tenemos ni la menor

idea”. NOTA DEL TRADUCTOR)

    (***El traductor podría meterse en sus propios asuntos, y dejar

tranquilos a los demás. NOTA DEL AUTOR)

    (****Ya  está bien de chorradas. NOTA DEL EDITOR)

    Riïs nació en una pequeña ciudad de Alemania

(concretamente en Berlín) en 1931. Pronto decidió

independizarse, y a los tres años de edad emigró a Estados

Unidos en busca de un entorno criminal adecuado. Demostró

grandes aptitudes desde niño, y a los seis años ya era un

reconocido experto en manejo de armas y explosivos. A los

ocho dominaba la escena del crimen en Detroit, y a los diez

se había convertido en todo un veterano de Vietnam. Estos

fueron años felices para Bilfred, quien mucho después

recordaría con lágrimas en los ojos: “Nunca olvidaré el

tiempo que pasé con los chicos. Las juergas, las

borracheras, los asesinatos masivos. Lo mejor eran las

matanzas espontáneas, las que surgían de repente. Aquéllos

sí eran buenos tiempos, cuando no nos preocupábamos por nada

más que las fiestas, las chicas, las otras bandas y la

policía”.

    La irrupción de Estados Unidos en la Primera Guerra

Mundial alteró por completo su forma de vida. Fue reclutado

y enviado al desembarco de Normandía. Sin embargo por un

error tipográfico no fue convocado a la ofensiva del día D,

sino a la del día C. Así, Bilfred marchó solo contra todo el

ejército nazi, y, tras varias horas de combate, fue

capturado como prisionero. La actuación de Rïis fue

decisiva. Para cuando llegó el momento de la verdadera

ofensiva aliada, los alemanes estaban convencidos de haber

frenado la invasión, y simplemente no prestaron atención a

las tropas de desembarco.

    Bilfred, por su parte, fue tratado con indulgencia en

atención a su origen alemán, hasta que decidió convertirse a

la religión judía siguiendo el consejo de un viejo amigo

irlandés que años atrás le había robado el coche en Denver.

Fue entonces llevado a un campo de concentración de dos

estrellas donde, por los datos de los que disponemos, se

desconocía el significado de la palabra compasión, así como

también de rizoforáceo; si bien existen ciertas dudas sobre

esto último. El paso por esa prisión marcó la vida de

Bilfred para siempre, y cuando, pocas semanas después, las

tropas soviéticas lo rescataron, no era capaz de distinguir

una matriz invertible de una singular, de no ser con la

ayuda de un reloj y un bolígrafo de tinta verde.

    En su regreso a casa se llevó consigo a la familia que

había dejado atrás en Europa, y los libró así de la ruina en

que habían quedado sumidos. Tras dos semanas, Riïs, para

saldar sus deudas de juego, los vendió a un mafioso italiano

que los esclavizó amenazándoles con delatar su condición de

inmigrantes ilegales, y con denunciar públicamente la total

carencia de flora intestinal que padecían. Afortunadamente,

todo salió bien y mafioso y esclavos fueron muy felices

durante los dos meses que vivieron juntos antes de morir

todos en un tiroteo con la policía de Chicago. La policía

reconoció después que todo había sido un error, y que los

habían confundido con una peligrosa banda de falsificadores

que vendían pan ázimo, haciéndolo pasar por integral.

    Bilfred, mientras tanto, abandonó completamente el

crimen y comenzó a estudiar derecho, al mismo tiempo que

fisioterapia y también fotografía submarina (a este respecto

publicaría años después su famoso libro “¿Por qué? O el

refugio de la conmiseración. Tratado sobre botánica general.

Volumen I”, que fue un éxito de ventas sin precedentes en el

mundo de la literatura gastronómica, y que aún sigue

asombrando a taxistas de todo el mundo. El esperado volumen

II nunca llegó a publicarse porque, al parecer, Riïs olvidó

su trabajo en el autobús cuando iba al dentista). Fue

precisamente en la escuela de pintura budista donde conoció

al único amor de su vida; Jane. Jane Stockton era una bonita

chica de 63 años que compartía con Bilfred la afición por

las artes y las armas. Aunque fue una bonita coincidencia lo

que les llevó a darse cuenta de que estaban destinados el

uno para el otro. Ambos poseían un tabique nasal doble, e

incluso pertenecían a la misma Asociación de Personas con

Tabique Nasal Doble; aunque entre el gentío de las reuniones

nunca se habían visto anteriormente. Siguiendo la

recomendación de otros doble-nasalmente-tabi- queados (como

se llamaban cariñosamente los miembros de la asociación

entre sí), Jane y Bilfred se operaron para acabar con su

problema, y pasaron a tener un solo tabique nasal, el cual

compartían. La pareja permaneció varios meses muy unida,

hasta que decidieron volver a operarse y Jane recuperó sus

dos tabiques, mientras que Bilfred se añadió un tercero.

“Hasta entonces siempre había sentido que me faltaba algo”,

diría años más tarde.

    Poco después, sin embargo, Riïs dejó a Jane, y lo

abandonó todo para dedicarse a escribir su famosa “Teoría”;

obra mastodóntica, en la que, a lo largo de sus 16 páginas,

desmonta, una por una, todas las teorías filosóficas

concebidas por el hombre, desde Sócrates a Nietzsche,

pasando por el Conde de Sandwich. Unas pocas semanas después

aparecería editado un anexo a “Teoría” que recibiría

popularmente el nombre de “El anexo a Teoría”. Riïs

desestimó ofertas de numerosas editoriales, y su anexo acabó

publicado en el lateral de las cajas de cereales

chocolateados. En un ejercicio de sincretismo sin

precedentes, la obra de Riïs proponía una nueva concepción

de la realidad, según la cual, casi todo puede acabar

reduciéndose a una sinergia, o a lo sumo dos. Esta idea

revolucionó la filosofía y la ciencia modernas, y desde

entonces cualquier pensador que se precie se ha sentido

intrigado, de un modo u otro, por las palabras de Riïs.

 

    Resulta interesante que fuera precisamente sinergia el

término compuesto por Riïs con los miembros mutilados de sus

vecinos.  Al parecer los tres vecinos del piso superior

llevaban varias horas agitando tarro de cristal que contenía

un tornillo*, y el estruendo provocado irritó terriblemente

a Riïs. Así que subió a pedirles que guardasen silencio,

pero se rieron de él y le escupieron varios cientos de

huesos de aceitunas hasta sepultarlo bajo ellos. Después de

esto, Riïs les quitó la vida y los troceó con la única ayuda

de un cortaúñas y una sierra eléctrica. Visiblemente

afectado por la atrocidad realizada, alegó durante el

juicio: “Me faltaban cabezas para escribir idiosincrasia”.

Después de este suceso, Bilfred Riïs perdió algunos de sus

defensores, y el ensayo que escribió desde la cárcel,

“¡Pásame la sal de una puta vez!”, fue acogido con frialdad

(Un crítico, al ser preguntado sobre el libro, declaró: “La

verdad es que los gases me están matando. Si me

disculpa...”)

    (*Existían ciertas teorías post-marxistas que defienden que lo que

contenía el tarro no era un tornillo, sino una tuerca, pero el análisis de

semejantes estudios queda fuera del propósito de este texto. NOTA DEL

AUTOR)

    (**¿Quieres dejar de escribir chorradas y venir de una vez a cenar?

NOTA DE LA MUJER DEL AUTOR)

    Bilfred Riïs murió en 1984 en un centro de reclusión

bastante alejado de Connecticut. Antes de morir escribió

otros 753 libros, pero la mayoría los hubo de usar como

papel de water, ya que los rollos de papel higiénico los

usaba para disfrazarse de momia cada miércoles después de la

cena, siguiendo una antigua tradición familiar. Sin embargo

se cree que aún existen muchas páginas inéditas ocultas en

algún lugar de la prisión, y casi anualmente se solicita la

búsqueda de tan valiosos documentos, así como la bajada de

los impuestos estatales. Para algunos, Riïs sigue siendo un

auténtico mito, de la talla del Monstruo de las Galletas.

Cientos de personas consideran a diario la posibilidad de

adquirir alguna obra del escritor o incluso peregrinar a su

tumba (ubicada a 657 km de Massachusetts). Sin embargo,

acaban decantándose invariablemente por poner la tele y

pedir una pizza.

    Pero, pese a la desagradable tendencia agresiva de Riïs

y a su halitosis, me creo en la obligación de proclamar que

al menos fue alguien que siempre supo quién era, que nunca

se dejó intimidar por nadie, y que además era capaz de tomar

comida china usando unos palillos sujetos con los dedos de

los pies.

 

(Nota de Ralmn: Sirva este texto de humilde homenaje al

maestro W.A.)

 

 


Última Actualitzación 8 de Abril de 2000.

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