Basándonos en lo que hemos aprendido sobre el consentimiento informado tanto en clase como en la bibliografía empleada para hacer el trabajo, creemos básico el cumplimiento del principio de autonomía (todos los médicos encuestados han coincidido en destacarlo también). En este principio se le dota al paciente del derecho a la libertad de conocer y de tomar decisiones sobre su enfermedad.
También pensamos que es el propio paciente el que decide si la familia debe o no recibir información sobre su enfermedad, y en qué cantidad (aunque hay ciertos casos en los que hay que hacer alguna excepción, por ejemplo, si llega un paciente con VIH y se niega a comunicárselo a su esposa, con la que mantiene relaciones sexuales habituales, sería el propio médico quien se lo haría saber con la intención de prevenir el contagio), y no la familia la que debe decir cuanto y de que ha de estar informado el paciente, ya que muchas familias no desean que el afectado en cuestión sea informado, intentando ocultarle la enfermedad; es pues en estos casos cuando nosotros, médicos, debemos valorar el estado psíquico y anímico del paciente y proceder como corresponda.
Aunque hemos dicho que el principio de autonomía es básico, no debemos olvidar otros principios como son el de beneficencia, el de no maleficencia o el de justicia con el fin de mantener una buena relación médico-paciente, buscando lo mejor para cada persona.
Otro aspecto a destacar sobre la encuesta es la casi unánime respuesta contraria a la afirmación de la ética clásica de ocultar la información. Es bastante evidente que el paternalismo en la medicina de otras épocas se ha cambiado por otra medicina basada en la comunicación clara y concisa entre médico y paciente, y en los principios antes comentados.
Es importante el dato que nos aportan sobre el tener en cuenta la opinión de los pacientes, ya que es una forma de abrirse al paciente y hacerle sentir que es importante en el tratamiento y evolución de su enfermedad, favoreciendo en todo momento la consolidación de la relación con el médico.
Otra de las cuestiones que se han tocado, y creemos que importante sobre todo por como ha sido encaminado nuestro trabajo es el que hacer ante un paciente menor que se le diagnostica cáncer, tras escuchar y valorar pensamos que si es capaz de razonar y entender tiene todo el derecho de saber ante que está, y como vamos a tratarlo y no dejarlo de lado y tratar solo con los padres o tutores como si el chico no tuviera nada que ver con el tema.
Y por último otra de las cosas que valoramos y hemos intentado plasmar en la encuesta, es el como se dicen las cosas, es decir, tu no puedes hablar igual a dos personas, por ejemplo un médico y otra persona que no este dentro del área de la salud, ya que en este segundo caso, la persona no conocerá los términos médicos empleados, y por lo tanto no entenderá lo que le dices y si no te pregunta se puede ir de la consulta de la misma forma que entro, sin saber que le pasa, o el porque…Por lo tanto debemos de adaptar nuestro lenguaje a los distintos niveles de la sociedad.
Una vez analizados los distintos puntos de la encuesta resumimos diciendo que para una mejor evolución y desarrollo de la enfermedad, es necesario que haya una buena relación médico-paciente, porque es esta la base del desarrollo de una mejor calidad tanto sanitaria como humana.
Cabe destacar que la mayoría de médicos encuestados no han
conocido la ley del Consentimiento Informado en la facultad, sino que la han
conseguido a base de esfuerzo e interés propio, o por medio de compañeros del
servicio donde trabajan. Ésto nos hace ver lo importante que resulta esta
asignatura para la formación esencial de un buen futuro médico.