
Comentario
Una de las diferencias entre Henry
IV y las demás obras teatrales de Shakespeare es la perfecta
comunión entre escenas de la nobleza y escenas de la clase baja.
Por esta razón esta obra alterna constantemente el registro culto
y el coloquial, el caballeresco y el vulgar. Gracias al dominio de registros
Shakespeare consigue caracterizar a la perfección a sus personajes,
con un habla que indica la clase social de cada uno.
Así pues si observamos el diálogo del Acto
I, escena II de Enrique IV vemos como el príncipe
Harry se dirige a Falstaff
con un lenguaje muy poético y formal, propia del registro culto:
por ejemplo de las líneas 2 a 5 utiliza una sintáxis compleja,
expresando sus ideas con varias proposiciones subordinadas, seguido
de una serie de metáforas encadenadas de las líneas 7
a 10 (“cups of sack”, “capons”, “tongues
of bawds”, “signs of leaping-houses”, “a fair
hot wench in flame-coloured taffeta”). También a menudo
emplea eufemismos como “superfluous” (línea 11) en
lugar de llamarle “estúpido”, y el verbo “demand”,
prefiriendo la opción latina en lugar de la anglosajona “ask”.
Domina las comparaciones y metáforas en su discurso más
poético (líneas 30 y 37), así se refiere a una
acción tan baja como robar con un lenguaje muy culto, alternando
el campo semántico del mundo del robo (“snatch”,
“ladder”, “gallows”) con el de las mareas y
corrientes marinas (“ebb”, “flor”, “high”,
“low”). Más adelante, de las líneas 30 a 38,
de nuevo utiliza un lenguaje elevado para en realidad referirse a los
robos que cometen: denomina al grupo de ladrones en el que él
se incluye como “moon’s men”, siendo que roban por
la noche, y después indica con un lenguaje culto lleno de paralelismos
cómo roban y gastan el dinero: “a purse of gold most resolutely
snatched on Monday night and most dissolutely spent on Tuesday morning”
(líneas 34-35). Incluso para meterse con Falstaff lo hace con
un lenguaje poético en la línea 42: “is not a buff
jerkin a most sweet robe of durante?”, con una retórica
indirecta, Harry le llama a Hal bufón.
También hace uso de eufemismos, como se muestra en la línea
46, donde se refiere a la fulana de la taberna como “hostess of
the tavern”.
Si el Príncipe Harry es el emblema del lenguaje culto como representante
de la nobleza, Falstaff es el representante de la clase baja y por lo
tanto, del lenguaje más vulgar.
Falstaff se dirige al príncipe en general con interjecciones
como “now” (línea 1), “how now” (línea
43), también le llama por su apodo “Hal” demostrando
la complicidad y la relación de confianza que existe entre ambos,
o con apelativos muy coloquiales como “lad” (línea
1), “sweet wag” (línea 23), “mad wag”
(línea 43). También al igual que Sancho Panza, domina
los juegos de palabras con doble sentido, utilizando siempre el lenguaje
con mucho humor: por ejemplo de las líneas 16 a 18, utiliza la
palabra “grace” dos veces, cada vez con un sentido diferente,
metiéndose así con el príncipe. Y es que si Harry
representa a lo caballeresco en la obra, Falstaff es el aspecto cómico
y la ironía de la obra. Es un personaje inteligente, con los
pies en la tierra, siempre consciente de sí mismo, pero a la
vez un glotón, y un cobarde, lo que nos recuerda perfectamente
al personaje de Sancho Panza.
Pero la maestría de Shakespeare no sólo reside en dotar
a cada personaje de un lenguaje propio de su clase social, lo que le
distingue es que haga que los personajes alternen sus registros según
la situación: así pues se puede observar cómo Harry
utiliza ciertos aspectos coloquiales en su lenguaje cuando está
con los ladrones, con Falstaff, o en la taberna, y cómo Falstaff,
utiliza un lenguaje más poético cuando contesta a Harry,
habiendo así una especie de simbiosis entre el habla los dos
personajes, tal como se observa entre Don
Quijote y Sancho
Panza: Falstaff continúa en las líneas 13 a 15 las
metáforas empezadas por Harry, haciendo referencias mitológicas
(“by Phoebus” línea 15, “Diana’s foresters”
línea 25) que serían más propias del registro culto.
También al igual que Harry, utiliza eufemismos para referirse
al grupo de ladrones, “gentleman of the shade”, “minions
of the moon” (línea 26).
Harry utiliza también interjecciones y preguntas cortas, más
típicas del lenguaje coloquial: “what,none?” (línea
19) y “well, how then? Come, roundly, roundly” (línea
22). El príncipe Harry consigue hacerse amigos de clase baja
precisamente porque sabe adaptar su habla, dejar la dicción propia
de la corte atrás y alternar expresiones cultas y poéticas
que le distinguen como miembro de la nobleza, con un registro coloquial,
incluso a veces, vulgar, que le integra perfectamente en el mundo de
los ladrones. Igualmente Falstaff mantiene por una parte su identidad
como bribón de clase baja, por su manera de actuar y sus expresiones
vulgares, pero por pasar tanto tiempo junto a Harry, va adoptando expresiones
más cultas, su discurso se eleva según el momento y la
necesidad.
Por lo tanto, en el lenguaje de Shakespeare no podemos hablar de una
separación tajante entre lenguaje culto y lenguaje coloquial:
se trata de un continuum en el habla, donde los personajes tienen una
identidad, una clase social que puede adaptarse al contexto mediante
la alternancia de registros,
y eso es precisamente lo que dota a sus obras de tanta naturalidad,
y tal vez por ello que a pesar de los años siga siendo de tanta
actualidad.