Contenido

>> las más recientes


>> más que pensando


>> despertando


>> cuando tú no estás


>> la triste historia


>> entre sueños



En esta sección, voy a colgar simplemente algunas cosas que escribo cuando tengo tiempo.

La mayoría es el fruto de varias noches que no podía dormir, de tardes de intranquilidad... y también como decimos casi todos, de 'rayadas mentales'.

 
mi rincon

La mayoría de cosas que escribo y que, poco a poco, intentaré poner aquí es el fruto de varias noches que no podía dormir, de tardes en las que la intranquilidad era la dominante en mi estado de ánimo, o simplemente como decimos casi todos, de 'rayadas mentales'. Otras, simplemente, son el resultado de la ácida mezcla de sueños y realidades, que muchas veces se confunden en un todo imposible de definir. Esto son intentos con el fin de desahogarme.

Aquí tienes algunas cosas que he escrito. No son poemas con rima, ni tienen versos medidos escrupulosamente, no son obras de arte literarias, no son para nada maravillas. Lo que para mí le da valor es que las escribí a partir de mis sentimientos, sentimientos reales, nada de inventos. Espero que pronto puedas leer alguna aquí pues tengo poco tiempo para dedicar a mi página.

 


 

Horas después ( 4/03/2007 - 21:00 )

Después de dejar la mochila llena todavía de ropa sucia y comida que no he podido terminarme en la acampada de monitores, y después de darle un beso a mi madre, he cogido en brazos a mi sobrina Cristina y he intentado hacerle reír durante un buen rato. Después de este momento tan agradable me he dedicado a leer el correo. ¡Qué alegría que no he sido yo el único que ha disfrutado!

Hoy es el aniversario de bodas de mis padres. ¡Qué suerte! Ellos también tienen algo que por lo que dar gracias y, por supuesto, celebrar.

Ayer ( 11/02/2007 - 11:00 )

Ayer tuve una de esas noches en que, intranquilo, me sobrecoge una triste sensación de soledad, como cuando me despierto por la noche y escucho el silencio de mi casa, vacía, fría, cuando horas antes habría sido atropellado por tanto movimiento. Es un terrible sentimiento de asincronía con respecto al mundo, con respecto a mi alrededor. Me pregunto si soy el único que no se siente identificado con nadie.

Seguramente son los momentos que preceden un gran cambio. Era lógico pensar que la etapa donde me encontraba no iba a durar siempre. Por eso siento algo de miedo, miedo de no saber qué vendrá después, pero forma parte del juego. Me noto cambiado, algo ya no es lo mismo que siempre. He dejado atrás tantas cosas que hacía antes... quizá cansado de siempre hacer el mismo recorrido, de ir a los mismos sitios, de decir las mismas cosas, de sentir cada momento y recibir los mismos golpes.

Silencio ( 06/02/2006 - 23:00 )

En estos momentos me estoy dando un respiro de todo. Es un descanso. Pido tiempo muerto. Necesito un poco de aire fresco. Necesito darme una ducha fría de serenidad y de sentido común, para esquivar los golpes de una, cada vez más mediocre, sociedad de la mentira.

Un poco cansado y escarmentado por las bofetadas del descaro, la incomprensión y, sobre todo, ese insultante relativismo, me reúno con esos minutos de soledad, que tanto me han enseñado, con los que he compartido mis angustias y mis desvelos de alegría, con los que he aprendido a ser yo mismo.

Lo único sensato que se me ocurre en estos momentos decirte es que seas siempre coherente con lo que piensas. No descuides los pequeños momentos en espera de la gran felicidad, quizá ésta se encuentre en cada uno de ellos. Un abrazo de tu compañero.

Hasta pronto ( 27/09/2005 - 16:00 )

Hasta pronto Javi.

Hace dos horas mi mejor amigo, Javi del Río, acaba de coger el avión hacia Alemania, para ir al Seminario Redemptoris Mater de Bonn. Un joven muy activo con 21 años, después de un brillante paso por la Universidad Politécnica de Valencia, habiendo aprobado cuatro cursos de los estudios de Ingeniero de Telecomunicación con excelentes notas, después de haber conseguido una beca Erasmus para ir a estudiar a Brest (Francia), siendo un monitor de peso importante en el grupo de pequeños del grupo Jaire, en la asociación San José de Valencia y muchas cosas más como ser Premio Nacional de Bachillerato, haber ganado más de una Jornada Matemática, siendo un deportista incondicional... teniendo lo que se dice una vida en auge totalmente resuelta; después de todo esto, y siendo coherente con la llamada a la vocación sacerdotal misionera, ha decidido renunciar a muchas cosas para poder decir que sí.

Teniendo el precedente de su hermana mayor Esther (ahora hermana Victoria) que también dejó su carrera de Matemáticas para entrar en el Convento de las Hermanas de Belén en Sigena. Dos claros ejemplos de personas muy inteligentes, muy cercanos a mí que han juzgado como menos importante lo que para mucha gente es el centro de su vida. Me siento justamente obligado a no parar de decirlo y publicarlo a todo el mundo que sea capaz de escuchar o entender. Con un carácter algo despistado, pero con unos valores más que importantes como sencillez, humildad y una mirada limpia, es un claro ejemplo para todos nosotros. Sobre todo para todos aquellos que creemos que no necesitamos lecciones de ningún tipo.

Entreacto ( 8/08/2005 - 21:51 )

Nada. Suspiros y más melancolía. ¿Por qué me sucederán a mí todas estas cosas? Mientras me entretengo buscando explicaciones a lo que no tiene razones, pasan las horas, los días... Me voy sintiendo más débil y más fuerte al mismo tiempo, es algo extraño pero es así. Improvisación, sólo me cabe esperar impaciente al futuro. ¿Nervios? No. Más bien, duda. ¿Intranquilo? Puede ser, pero a la vez fuertemente aferrado.

Al fin un verano tranquilo, ¿seguro? ( 26/06/2005 - 15:00 )

Me ha despertado una llamada  de teléfono, a la cual he respondido con voz ronca sin enterarme de nada de lo que me ha dicho. Ya le llamaré luego. ¿Qué raro, no ha sonado mi despertador! Me quedo un par de minutos con cara de zombi sentado en mi cama, intentando recordar qué hice el día anterior, intentando recordar qué planes tenía para hoy, pero mis débiles esfuerzos no tienen respuesta. No sé cuántas horas he dormido pero eso ahora tampoco me importa. Es la curiosidad de saber... Vaya! Ahora lo tengo. Empiezan a surgirme planes, proyectos, ideas, ganas de hacer cosas. Ahora que terminaron los exámenes, espero llenar de algo más importante el saco del tiempo.

Parece como que todo ha perdido un poco de color, necesito volver a darle intensidad a las cosas, falta música en las conversaciones. Parece que estoy entre escena y escena. Creo que me falta... me faltas tú. Porque tú haces nuevas todas las cosas con tu sonrisa, tu mirada y con tu voz. Porque sabes hacerme reír aun cuando estoy cansado y triste. Porque reconstruyes cada momento con tu simpatía, aun cuando la vida te hace trampas. Bueno, ya te diré todas esas cosas más adelante. Ahora quizá lo primero sea encontrarte.

Haz una prueba, coloca en un lugar seguro un poco de madera, papeles y alguna rama con hojas. Ahora coge un mechero y enciende el  pequeño fuego. Dale tiempo a que se coja bien. Coloca la mano cerca del fuego, a varios palmos. Aparte del calorcito y de la posible bronca que te pueden echar, nada más. Ahora acerca la mano lentamente hasta que estés a escasos centímetros. En unos segundos apartarás la mano. Duele, no? Pues visualiza ahora una mano que se acerca poco a poco y no se detiene. Se adentra en el fuego sin volver hacia atrás. Se dirige hacia el punto más ardiente de todos y allí se aferra a las brasas más rojas. Por último, imagínate que en lugar de una mano, es un corazón. Ese es mi corazón. Quizá el ejemplo es tonto, pero es lo que más se aproxima a este indescriptible sentimiento.

Ah!, se me olvidaba lo más importante. Apaga el fuego y no digas a nadie lo que has hecho porque te tomarán por loco.

Exámenes ( 14/06/2005 - 16:18 )

Ya estamos en Junio. ¿Qué rápido ha pasado el tiempo! Si hace unos días me pareció que estábamos en fallas y ya ves. Ahora, con las prisas por estudiar, el estrés que envuelve los exámenes, sobre todo aquellos que tienen selectivo, parece que el tiempo vale mucho más del valor que solemos atribuirle. Sólo aquellos metódicos alumnos, que se lo han tomado en serio durante todo el curso, que han sido constantes, que serán quizá unos pocos privilegiados, padecen menos de la mitad del agobio que los demás tenemos. Y es que, lo que recordaremos de nuestra etapa de estudiante, tanto que dicen, no serán los dieces, los exámenes que aprobaste porque estudiabas, ni siquiera los días que hiciste los ejercicios de matemáticas, las frases de valenciano y la traducción de inglés (que al final ni te la pidió. Más bien, serán las veces que te quedaste estudiando hasta la madrugada, las salvadoras chuletas que te escondiste en el estuche en aquel examen que no 'pudiste' estudiar, porque el día anterior había un partido que no podías perderte, aquella primera clase que te pelaste por ir con tus amigos al cyber a echar unas partidas, los grandes torneos de truc que hacías en los descansos entre clase y clase, y cómo no, las divertidas imitaciones de los profesores y las pilladas que te pegaban cuando menos lo esperabas... Puede ser nostalgia de instantes que ahora recuerdo con cariño, pero en aquellos momentos... ya te digo. No puedo evitar recordar muchas cosas increíbles que me han sucedido, y que ahora sólo puedo hacer que reírme de aquello. Me encuentro esperando la siguiente viñeta que vendrá a continuación de este capítulo animado, un cómic que me sabe agridulce; como beso entre lágrimas, como una entretenida despedida.

Recordando ( 26/02/2005 - 3:38 )

Son las tres de la mañana de un sábado de Febrero. La verdad es que no estoy cansado aunque me haya pegado un pateo grande hasta mi casa. No sé muy bien qué hago despierto, pero aquí estoy sentado delante del ordenador haciendo algo que ya casi había olvidado, escribir. Estoy feliz, aunque no muy sonriente. Me siento acompañado aunque acabo de ver al último contacto del messenger desconectarse. Solamente escucho el ruido que hace el ordenador; me paro un poco y pienso que normalmente no lo escucho porque nunca hay tanto silencio en mi casa. Pienso que echo de menos el silencio, pero recapacito un poco y lo que echo de menos en realidad son mis recuerdos de noches como ésta, cuando desahogaba mil historias escribiendo hojas y hojas de palabras y más palabras. Recuerdo cómo mis manos, en ocasiones temblando, escribían sentimientos que ardían, me quemaban totalmente. Recuerdo mis noches a solas con mi trocito de papel, los minutos largos de soledad y los infinitos pensamientos que me acompañaban, a veces estresantes, a veces dulces flechazos de melancolía, otras veces los ruidosos pasos de mis obligaciones, y las inquietantes palabras que había escuchado por última vez de ella, la inseparable compañera soledad. Te recuerdo igual de seria y solemne, pero ahora te veo con ojos diferentes; no sé si te vencí o llegaste a herirme tan profundo que no siento dolor; pero ahora has cambiado. Tienes un aspecto diferente, menos abrumador, menos persistente, pero no quita que acompañas tantos y tantos minutos eternos. Vuelvo a sentir el arma; recuerdo cuando los sentimientos en ocasiones me regalaban el maravilloso espejismo de una sonrisa, su sonrisa, cuando los sueños eran simplemente la continuación de nuestras conversaciones, más allá de la realidad, más allá de los límites, más allá de lo conocido. Recuerdo también mi secreto lugar del corazón el cual llegaste a ocupar, aquella puerta secreta más allá de las barreras donde ponía: reservado. Es allí donde ahora pacientemente me siento a esperar. Me encuentro sentado a la puerta esperando. No son pocas las risas que escucho, que por muchas cosas que digan, no consiguen desanimarme. Tengo esperanza, y eso, de momento, lo es todo. Esperanza de que algún día alguien vuelva a cruzar la puerta y ocupar cada rincón, cada secreto lugar del corazón, que cada día que pasa, se cubre de una capa más de polvo de hadas esperando un deseo feliz. Con este sueño voy a acostarme, para poder confundir realidad con deseo y poder en cualquiera de las dos partes, encontrarte. Buenas noches a ti por existir, en el lugar donde habites, a ti dedico mi último pensamiento.

Muévete ( 26/02/2005 - 16:36 )

Necesito respirar un poco. Desde hace un tiempo necesito dar salida a un sentimiento que llevo marcado, sellado profundamente. Cada vez siento más clara una llamada, un persistente susurrar cada vez más profundo en el corazón. Quiero dar salida a aquello que permaneció oculto un tiempo y que, a cada segundo que pasa, lucha por plasmarse, por hacerse realidad. Me refiero a la creciente necesidad de hacer algo, de luchar por aquello que pienso, que siento. No me puedo callar, no puedo estar quieto mirando cómo todo cambia y no hago nada. Siento que necesito ser testimonio de aquello que llevo profundamente marcado en el corazón. Basta de mediocridades, de inseguras respuestas a la Verdad. Me marcho del sedentarismo relativista, me incomoda tanta nada de ociosidades, vamos que no puedo resistir más tiempo quieto, aposentado mientras aquello que más aprecio es lo más despreciado.

 


 

>> más que pensando sintiendo

Aquellas personas que han desarrollado la capacidad de sentir más allá de las palabras, aquellos que no buscan factores ni efectos para el amor sino que lo experimentan sin saber muy bien cómo, pero que se dejan llevar; éstos consiguen entender a veces cosas que no tienen explicación, que no siguen a la razón.

Estos sentimientos que, en ocasiones parecen contradictorios, pero que siguen una lógica totalmente nueva y extraña para los 'profanos', seguirán siendo incomprensibles para todos los que no abran su mente a la percepción de lo desconocido, de lo que no se puede controlar.

Esto mismo, harto escrito y elogiado desde los comienzos de la humanidad y susurrado en tantas ocasiones por la vida misma, al secreto lugar del corazón que une la realidad con el sueño, es lo que da vida; existe pero nada lo puede contener ni razonar dado que tiene un poder extraño pero increíble y tiene una forma muy peculiar de ser, pues lo que parece sin sentido, adquiere un nuevo valor sin medida.

 


 

>> despertando de mis sueños

Siempre supe que no llegarías. Esa misma tarde no pude resistirme a pensar que todo aquello que vivimos fue una mentira. Supe que no podría volver a verte con los mismos ojos; me convierte en enfermo haber estado tanto tiempo en un mundo que no era real. Me siento tan estúpido al pensar que yo era el único que quería creer. Ahora no sé si el problema eres tú soy yo, somos los dos o, simplemente, tuvo que suceder.

Y es que, se me hicieron eternas las tardes en que esperé tu llamada, aquellas noches que no pude probar el sueño. Siempre esperando a darte otra oportunidad, a esa aventura que nos hiciera olvidar aquello que, todavía hoy, intento esconder en el pasado. Te convertiste en un veneno que poco a poco fue calando y volviendo más fría cada parte de mi cuerpo, dejando totalmente vulnerable un último reducto, mi corazón.

Se me hacen extrañas las sonrisas, siempre entre lágrimas, pues dejé de reír el día en que no volviste. Ahora me cuesta horrores empezar otra vez desde cero. Levantar la cabeza solo. No quiero que te preocupes por mí. No necesito de tu compasión, si algún momento pasó por tu cabeza, lo dudo. Ya es tarde. El suelo de tu portal ya está seco de mis lágrimas. Conseguí rehacer mi vida dispuesto a no cometer el mismo error, como tantas y tantas veces lo hice anteriormente. Mis días de hoy vuelven.

 


 

>> cuando tú no estás

¿Sabes qué pienso cada noche cuando todo esta en calma,
cuando miro al techo, acostado en mi cama?
Pienso en ti, en lo mucho que significa para mí
tenerte a mi lado y doy gracias a Dios por ello;
aquí en mi habitación.

Cuando me fijo en la luz de las farolas en mi calle,
veo tu cara, siempre sonriente
y veo tus ojos con esa mirada tan caliente.
No puedo distinguir el color rosado de tus mejillas,
pero tu mirada me susurra tantos detalles...
aquí, en este rincón.

En el momento en que miro la luna, me lleno de tranquilidad,
de saber que estás tú a su lado,
la primera estrella a su derecha;
y le digo que te cuide hasta que volvamos a encontrarnos,
pero que no te diga que lloro cada noche,
cuando pienso en el día que estuve a tu lado,
y te dije que no te perdería,
allí, en la estación.

En ese momento de soledad y desesperación,
siento ese escalofrío que me indica tu presencia,
ese sentimiento de alegría y tranquilidad,
que me llena por completo y me impulsa
a decirte 'te quiero';
a ti, con el corazón.

 


 

>> la triste historia feliz de un alguien

Érase una vez un tipo triste que se sentía solo. Estaba abandonado a sus ilusiones y no creía ni en él, ni en nadie. Por las noches, escribía para desahogar, todo aquello que le reprimía. No sabía quién era él porque no era nadie. Pero lloraba. Se lamentaba de su propia desgracia, causada por él mismo. Se decía a sí mismo que debían cambiar los demás, pero estaba equivocado y no lo reconocía.

Sus amigos era lo mejor de su vida, pero no quería demostrárselo para no perder su orgullo, su vanidad, su hipocresía. Quería llamar la atención de todos, pero de nada le servía. Ellos le ayudaron en todo momento y fueron la esperanza para él. Nunca se lo agradeció.

Un día sus amigos habían cambiado, eran felices y él se desesperaba y se mordía su orgullo para no reconocerlo. ¿Casualidad? Se resistía a cambiar, no podía nadie desestabilizar su esquema de las cosas, que nunca tuvo. Se lamentaba de la felicidad de los demás y se martirizaba con su egoísmo y su egocentrismo.

Otro día fue suficiente, para que sus amigos le empujaran con una fuerza que no conocían. Él se dio cuenta que había estado cerrado a todo por una gran tontería, su orgullo. Pero pudo levantar los ojos, quitarse las legañas, y abriendo torpemente los párpados se dio cuenta de que había amanecido. Siempre había amanecido pero no se daba ni cuenta porque la almohada de su egocentrismo le tapaba. Poco a poco empezó a desperezarse porque quería a sus amigos, y quería estar con ellos, aunque les había defraudado infinitas veces. Empezó a balbucear palabras que no había pensado en su vida: sí, ahora voy, lo que quieras. Esto era porque lo escuchaba tanto que casi le daba envidia ver, que quien lo decía, le brillaban los ojos y sus labios dejaban entrever una sonrisa de complicidad.

Cierto día, se dio cuenta que no amaneció. Sus ojos se habían acostumbrado a que sus amigos le abrieran los párpados. Entonces él, que ya tenía fuerza por sí mismo, decidió hacer ese esfuerzo del que fue recompensado. Miró al cielo y admiró. Vio que él también podía escuchar los pájaros y determinar por sí mismo la belleza de la vida. En ese momento quiso darles gracias pero ellos ya no estaban.

El otro día, me dijo, que no esperara a dar gracias cuando viera la luz, porque entonces no podría, ya que no estarían mis amigos.

 

 


 

>> entre sueños ( 12/08/2003 - 2:45 )

Hola! Quizá estoy un poco nervioso y no sé por dónde empezar. No puedo ignorar que sabes que me gustas, y tú también me dejas ver algo. Mi intuición se queda ahí puesto que por miedo, por compasión, por indecisión, por casualidad, o por cualquier razón ninguno da el primer paso. No estoy convencido de que deba darlo yo, dadas las circunstancias.

Pero al fin y al cabo, es bonito lo que estoy/estamos viviendo, me atrevo a decir juntos porque te tengo presente en mis pensamientos a cada momento.

Mis sentimientos han tenido altibajos, sobre todo cuando empezaste a salir con aquel chico, tuve que tragarme todo y aparentar una felicidad, tranquilidad y amabilidad, que me resultaba difícil saber quién era yo. Pero quiero que sepas, que aunque te negué, aunque me dije a mí mismo que nunca te amaría, que me olvidaría de todo y quedara todo en pasado, no he podido dejar de pensar en ti.

De alguna forma u otra te has aferrado a mi corazón y no puedo hacer nada por impedirlo, ahora tampoco quiero. Así que, prefiero hacer frente a esto y dejar que nazca en mí algo que llevaba oculto desde hacía muchos años, algo que enterré cuando era muy pequeño y que debía salir fuera. Debe ser cuanto antes, porque esto me impide ver las cosas de forma objetiva, o por lo menos, no me deja en paz y no veo las cosas como debe ser.

Mi cabeza ha estado gobernada siempre por deseos y sueños inacabables que, en cierta manera, me mantenían vivo con la esperanza de que pudieran realizarse. Por otra parte, me consumían de dolor y tristeza al enfrentarme a la vida real y tragar el raspante sabor de mis limitaciones.

Tales deseos que, subordinados al deseo de tenerte, me mantenían en la ignorancia, creyendo que al cumplirlos, podría tener ya felicidad suficiente para todo lo que me quedaba por vivir.

Algunos se han cumplido, otros se quedan en sueños, pero nada quita que no completan y rellenan los huecos que tiene mi corazón. Por más cosas que tenga... si no te tengo a ti, no seré nunca completamente feliz.

Esto es porque te quiero. No sé cuando lo descubrí. Pero supe, que como cada día te necesito para sonreír, teniéndote a ti, me sobra para vivir.

No imagino un futuro contigo, abrazándote, haciendo frente a los problemas cotidianos juntos; pero esto lo hace aún más interesante y cariñoso. Prefiero descubrirlo a tu lado.

Ahora me detengo en mi escritura, coloco el bolígrafo en la boca, y suspirando al tiempo que alzo la vista, pienso en:

" Me despierto. No sé cuánto tiempo he dormido, pero estoy descansado. Miro a mi alrededor y veo sólo arena y agua. Estoy en la playa y el sol no quema apenas. Es por la mañana y oigo algún pájaro, deben ser gaviotas. Sigo mirando y te veo a mi lado durmiendo, con una sonrisa pintada en tu cara, sobre una toalla que invita a acariciar. Resisto a esa tentación para caer en otra más fuerte aún. Aparto con suavidad, poco a poco, dos mechones de pelo que cubren parte de tu rostro. Cuando contemplo tu cara en su totalidad, empieza a nacer una sonrisa más pronunciada, que deriva en que juntas los brazos y abrazas más tus sueños.

Entonces, me acerco con tiempo, te beso la frente mientras cierro los ojos y cuando vuelvo a abrirlos, me doy cuenta que me estás mirando, con una sonrisa cada vez más clara.

Leo tu pensamiento, que me dejan ver tus ojos, y entiendo que eso mismo es lo que has soñado tú. "

Ahora vuelvo a dirigir la mirada a este papel y pienso que tampoco estoy tan lejos, sólo es cuestión de tiempo. La vida será la encargada de susurrarme el momento más adecuado para convertir ese sueño realidad.

Siento cada vez los ojos más cansados que me indican que he de acostarme. Me alegro al pensar que cuando duerma volveré a verte, sonriente como siempre.

No temo nada, sólo pensar que no podré verte o que no pueda sentirte. Sé que no ocurrirá, pues te siento ya, noto cómo vibras y me das aliento para el día de mañana. Gracias.

Sin despedidas, pues te voy a ver cuando cierre los ojos...

___pablo catala 2012___