Cazadores novatos

Animales inventados y dónde encontrarlos


EL GRIFO

Híbrido con cabeza y alas de águila y cuerpo de león, algunas versiones le atribuyen orejas en punta o patas delanteras también de águila y ocasionalmente cola de serpiente.

Cuentan algunas leyendas que ponen nidos en parajes próximos a tesoros escondidos o a minas de oro que custodian con un celo extraordinario debido a esta actividad, desarrollaron un gran instinto de vigilancia y protección y esto ha hecho que sea muy utilizado en heráldica y para ser representado en gárgolas y blasones, los blasones que poseen un Grifo, denotan pertenecer a un linaje en el que sus miembros se destacaron por estas cualidades.

Su procedencia parece tener origen en el continente asiático, pues se le encuentra en las pinturas y esculturas de los antiguos babilonios, asirios y persas.

Según la mitología griega el grifo era símbolo de fuerza, vigilancia e ingenio, se asociaba el brillo de su oro con el sol por lo que estas aves estaban consagradas al dios Apolo, para que tirasen de su carroza a través del cielo y para custodiar sus tesoros.

Para Dante según su concepción del Averno sería un emblema de Jesucristo, cuya personalidad fusiona la naturaleza divina con la humana, por su dominio del cielo (el águila) y de la tierra (el león).

Y ahora un pequeño cuento...

El rey y su hijo caminaban por el jardín del palacio mientas discutían acaloradamente.

-¡Te dije que son todo habladurías! ¡Leyendas, seres que no existen!

- Padre, con todo respeto, debo disentir. ¡Lo he visto volando! Y no iré a cazarlo, sólo lo convenceré para que me regale una de sus plumas. Con ella tendré la inmortalidad...

- La inmortalidad es el sueño que ha matado a muchos guerreros, hijo... Vive tu vida como es, no vayas en busca de lo imposible.

- Está decidido. Partiré al amanecer.

Apenas despuntó el alba, el joven príncipe partió montado en su corcel.

En una cueva escondida en la cima de la montaña, el grifo limpiaba sus áureas plumas, mientras observaba la diminuta silueta que ascendía por la escarpada ladera. Recordaba otros tiempos con satisfacción, cuando tuvo la brillante idea de crear la historia de la inmortalidad de sus plumas. La estupidez humana hizo el resto, difundiendo a través de los siglos la leyenda que año tras año atraía a jóvenes valientes y ambiciosos ante su presencia. Hombres que, al igual que él, buscaban la inmortalidad.... pero el debía alimentarse de carne de caballo. Claro que luego, para no estropear la leyenda, se veía obligado a devorar también al jinete.