August Strindberg. La senyoreta Júlia

Mutis pel Fòrum

      Direcció: Carol López. Traductor: Guillem-Jordi Graells.Adaptació: Carol López.

      Assesssorament lingüístic: Inma Batalla.

      Actors: Sergio Caballero, Estela Martínez, Eva Zapico.

      Disseny de vestuari i escenografia: Joan Miquel Reig.

      Disseny d’iluminació: Javier Prieto. Tècnic d’iluminació: Pau Ayet.

      Disseny gràfic: Sergio Caballero. Realització de vestuari: Dobblete

      Realització d’escenografia: Joan Miquel Reig. Mutis pel Fòrum.

      Il·luminació: Tuix & Ross. Fotografia: Ester Peregoles. Video: Manolo Carda.

      Producció: Cultura Vila-real. Mutis pel Fòrum. Gizzi Produccions.

      Producció executiva: Mutis pel Fòrum.   

10 de noviembre de 2004. Teatre Talia. València.

 

Dramatis personae

Senyoreta Júlia: La heroina trágica de 25 años, condenada a un desenlace fatal. Acaba de salir de una importante ruptura, provocada por intentar dominar a su prometido. Se convierte en una mujer salvaje, acercándose sin verguenza a su mayordomo. Criada por una madre feminista, está a la vez disgustada e influida por los hombres. Es sadomasoquista: quiere hacer esclavos a los hombres, y a la vez desea su propia caída.

Joan: El otro protagonista de la obra, el mayordomo de la casa, de 30 años, elegido por la señorita Julia como amante en la noche de San Juan. Aunque al principio parece brusco, se vuelve galante cuando intenta seducir a la señorita Julia. Su crueldad se revela después de dormir con ella. Juan padece de lo que podríamos llamar envidia de clase, a la vez idealiza y degrada a la señorita. Al final, saca incluso su sadismo al gozar de la ruina de Julia.

Cristina: Un personaje relativamente secundario, es la cocinera de 35 años y la prometida de Joan. Habla chismes con Juan sobre la señorita Julia, y cree de verdad en el sistema de clases. 

 

La obra se desarrolla en un único espacio, la cocina de la gran mansión de la señorita Julia, dominada por una gran mesa rectangular en el centro, donde cocina Cristina, la cocinera, y donde comen los empleados del hogar. Al fondo un armario con los trajes del personal del servicio, y algunas sillas. A la derecha del escenario hay una pila donde presumiblemente los mayordomos lavan. También en la parte frontal del escenario se disponen dos palanganas donde los protagonistas sumergirán sus pies al principio de la noche. Esta parte frontal del escenario servira también para, mediate la luminación, disponer de un lugar donde la pareja protagonista va a bailar al comienzo de la obra, en uno de los primeros acercamientos que presenciamos.

 

La iluminación mediante los focos principales se dirige a la parte central de la cocina, y solo varía para finalizar los distintos actos, y para convertir el módulo frontal del escenario en un salón de baile. La música cumple un importante papel, para dar vida precisamente a este baile, aunque con elementos modernos que traen un cierto contraste a la representación clásica.

 

El vestuario es el que corresponde a la época que representa la obra: finales del siglo XIX. Se trata por tanto de un vestuario que destaca las diferencias sociales del texto, por lo que será más elegante en el caso de la señorita Julia, y más simple para los criados. Es un vestuario que procura ser bastante realista.

 

Entre los elementos de atrezzo podemos destacar la palangana para mojarse los pies situada en la parte frontal del escenario, la pila en la que se depositará el cadáver del pobre pájaro de la señorita, y sobre todo la botella de vino, que servirá para resaltar el gusto refinado de Juan, que pretende elevarse sobre los demás criados de la casa.

 

La teatro Talía registró una buena afluencia para esta conocida obra (existe una película basada en el texto de Strindberg). El público permaneció impasible durante la hora y media de representación, sobre todo por la carga dramática de la misma.

 

Opinión personal

 Debido a la fidelidad de la versión con el libro de August Strindberg, la obra es capaz de alcanzar momentos de grave intensidad dramática y fuerza interpretativa, pero a mi juicio estos momentos son un arma de doble filo que hacen caer a los actores en un cierto punto de exageración del dramatismo impreso, y que creo que restan vitalidad a la versión, por otra parte muy correcta. El recurso inicial de no alzar el telón y mostrar todo el proceso de preparación de los actores parece intentar acercar más la obra al público, para intentar salvar las distancias que puede producir el clasicismo del texto en el respetable. A destacar la química necesaria entre la pareja de protagonistas, y la también elaborada escenografía, siempre buscando el realismo. En definitiva, una representación y una versión correcta, pero muy poco creativa y original, y quizá por eso, ciertamente pesada.