Arnold Wesker. The Kitchen.

A Play in Two Parts with an Interlude

 

Dramatis personae

Peter: Es el protagonista, un alemán de 23 años, lleva 3 años trabajando en el restaurante Tivoli. Es escandaloso, nervioso, agresivo, muy alegre, con una ruidosa risa forzada y una canción que marcan el ambiente que aporta a la cocina.

Monique: Joven camarera, casada, tiene una aventura con Peter que forma el eje principal de la obra, que comienza con el comentario de ella sobre la pelea entre el impulsivo Peter y Gaston, y acaba con Peter de nuevo enfrentado violentamente con el mundo a causa de Monique. Es una chica hermosa, pero un poco irresponsable e incoherente con su relación extramatrimonial.

Hans: Joven alemán de 19 años trabajando en Inglaterra por un intercambio. Habla mucho peor el inglés que Peter, con el que mantiene una relación más estrecha por su origen y lengua común. Un poco payaso e inmaduro, pero básicamente simpático y dicharachero.

Kevin: El nuevo cocinero, irlandés y de 22 años. Introduce al lector de alguna forma en el loco ritmo de esta cocina en este su primer día de trabajo, y se queja todo el tiempo de sus condiciones de trabajo, de que nunca había estado en un sitio como aquel.

Mr. Marango: El dueño del Tivoli, pelo gris, grande pero no gordo, de unos 75 años y con una expresión triste y autocompasiva. Obsesionado con su restaurante, al que considera la máquina que rige su vida y que todos intentan sabotear, por ello siempre anda revisando el trabajo de sus empleados, y por ello también les paga bien.

Raymond: Italiano que habla casi perfectamente el inglés, encargado junto con Paul de los postres. Ofrece un gran contraste con la locura de la cocina con su carácter calmado. Trabaja duro y sin parar, como Paul, y no tiene contacto con las camareras.

Paul: Joven judío que trabaja junto a Raymond haciendo postres. Tampoco parece ponerse nervioso, el ajetreo de la cocina no le afecta. Su relación con Raymond los convierte en grandes amigos, o cuanto menos grandes compañeros.   

Chef: Un hombre de unos 60 años, corpulento y con bigote. Descontento con su trabajo, habla con los imprescindible, no es amigo de familiaridades, y en ese sentido no cumple con muchos requisitos de los que se pide a un chef, cosa que se notará especialmente en los últimos reproches de Peter.

Frank: Segundo chef, de 38 años. Nada parece molestarle ni excitarle, bebe durante todo el día hasta acabar ebrio por la noche. Flirtea con las camareras.

Max: Corpulento hombre de unos cincuenta años que se pasa el día con un cigarro en la boca, despotricando contra casi todo voz en grito. Como Frank, bebe hasta emborracharse.

Gaston: Chipriota de cuarenta y tantos años, delgado y moreno, amigo de todos hasta que se empieza el trabajo y se pone histérico, gritando a todo el mundo. Tiene una especie de rivalidad con Peter.

Alfredo: Viejo chef, corpulento y fuerte, de mediana estatura. No ayuda ni acepta ayuda, es el más rápido, habla poco pero tiene sentido del humor.

-Trama:

La obra nos muestra un día cualquiera en la cocina de un restaurante inglés, el Tivoli. A través de las distintas relaciones y tratos se nos muestran distintos aspectos más o menos relevantes, con una mayor importancia a la relación entre Peter y Monique. Así, la obra comienza a las 7 de la mañana, con la cocina poniéndose en marcha lentamente, y los cocineros, las camareras y los demás personajes presentándose a medida que entran en la cocina. Para introducirnos en el ritmo frenético de la cocina, se nos presenta al nuevo cocinero, Kevin, y con él presenciamos hasta dos accidentes que exponen el estrés y las condiciones de el trabajo: un desmayo y una quemadura. Mientras el ajetreo se dispara, y los platos no paran de ir y venir, se nos desvela la relación entre Peter y Monique, una camarera casada, y se habla de la pelea del día anterior entre Gaston y Peter. Gaston aconseja a Monique que lo deje, que es muy inestable, pero esta no se atreve. Acabamos sabiendo que Monique va a tener un hijo de Peter, y discuten sobre que hará ella: abortar o tenerlo. Peter le pide que deje a su marido y críen al hijo juntos, pero ella no se atreve, hace caso omiso de él, y esto desencadena la furia de Peter al final de la obra, cuando destroza todo lo que ve y casi ataca a una camarera. Todo esta importantísima discusión tiene lugar siempre con el movimiento frenético de la cocina de fondo, y intercalada con las conversaciones secundarias entre los demás personajes. 

 

La obra se desarrolla en un único espacio cerrado, la gran cocina del Tivoli, que debe provocar la sensación de agobio y de asfixiamiento que sufren los que la ocupan durnate toda la jornada de trabajo. Hay distintos fogones, y estaciones donde se reparten los platos. La obra empieza con una semi-oscuridad, acorde con la hora del día.

 

Todo transcurre a lo largo de un día de trabajo (de la época de posguerra) desde que van entrando los empleados a las 7 de la mañana, hasta que llega el ajetreo de la hora de la cena, pasando por el descanso después de la hora de comer. Al final de la primera parte hay una elipsis temporal cuando la acción se va difuminando en pleno apogeo de la actividad en la cocina, y la acción es retomada en un intermedio situado en el descanso de la tarde. En este fragmento el ritmo es mucho más pausado, y se acaba cuando empieza justo el tercer acto, cuando va entrando poco a poco de nuevo el personal, y de nuevo comienza el ajetreo que sólo se pausará al final de la obra, y por poco tiempo, con el ataque de nervios de Peter.

 

El lenguaje es sencillo, cerca del segmento de clase que se supone trabaja en una cocina en condiciones precarias, aunque con un buen sueldo. Es un lenguaje muchas veces coloquial y cabe destacar la diversidad de culturas y por tanto de lenguas en el escenario, con distintos acentos, errores, y palabras en cada caso.

 

La enorme variedad cultural es abordada a través de las visiones racistas de algunos integrantes de la cocina (Max sobre todo), y más concretamente con esa animadversión hacia los alemanes en esa época, después de la II Guerra Mundial.

 

Opinión personal

La obra de Wesker tiene su mayor fuerte en el acercamiento a la sociedad, a la parte menos tratada por la cultura: la clase trabajadora. Un fondo de inmigrantes más o menos adaptados a la sociedad inglesa aporta una visión mucho más realista de la vida en ella, como pocos autores habían mostrado. La locura que parecen padecer los empleados, en esa marea de peleas, orgullos, de esnobismos; el odio que parecen tenerse entre ellos y sobre todo hacia los clientes, hacia el que les explota... todo magníficamente mezclado en un ritmo frenético, en lo que para Wesker es la vida: una cocina, donde la gente va y viene y no se detiene lo suficiente como para entender al otro, donde todos estos sentimientos y relaciones expuestas tan magistralmente pasan, se olvidan. Todo lo que sucede refuerza esta visión, y es ahí donde creo que la obra consigue sus mayores logros. La manera en la que Monique acaba con el sueño de Peter, la manera en que lo ignora, la manera en la que esto provoca un estallido, que pronto quedará olvidado por el urgente y frenético ritmo del trabajo.