Levante - divendres, vint-i-nou de juny de 2007

 

Racionalidad

JUAN JOSÉ MILLÁS

Tony Blair llevaba años dándole vueltas a la idea de
abrazar el catolicismo. No se trata, pues, de una
ventolera, sino del resultado de un cálculo espiritual
según el cual hay mayores cantidades de Dios en esa
religión que en la que hasta ahora profesaba. Si la
presencia de Dios fuera directamente proporcional al
número de crímenes por metro cuadrado, quizá haya echado
bien las cuentas. A más Dios, más sangre, siempre ha sido
así. Por lo demás, pasar del anglicanismo al catolicismo
tampoco es dar un giro de 180 grados; si acaso, de 360, lo
que equivale a quedarse en el mismo sitio tras haber
efectuado un rodeo inútil.

En términos de conversión religiosa, habría sido más
espectacular que el Real Madrid hubiera hecho la ofrenda
del torneo de la Liga a la Moreneta en vez de a la Virgen
de la Almudena. La diferencia entre Blair y el Real Madrid
es que el equipo de fútbol lleva a cabo estas elecciones
religiosas sin una reflexión previa, impelido por la misma
rutina que obliga al Atlético de Madrid a celebrar sus
triunfos en la plaza de Neptuno. Si algún día lo hiciera
en la de la Cibeles (suponiendo que algún día gane la
Liga), estaríamos ante una auténtica conversión, un
cataclismo.

Pero lo de los equipos de fútbol, y pese a la devoción con
que los jugadores escuchan la misa de acción de gracias,
no pasa de ser mero folclore. En lo más hondo, ni el
obispo, pese a abrir la catedral al espectáculo, cree que
la Virgen de la Almudena haya influido en la marcha del
torneo de fútbol. Lo que ocurre es que cuando no se sabe a
quién agradecer un éxito absurdo, se recurre a instancias
igualmente absurdas y todos tan contentos. Lo de Blair es
diferente. Hablamos de un señor que invadió Iraq porque
Bush le aseguró que se lo había dicho Dios. Y allí no se
trataba de ver quién metía más goles, sino de quién mataba
más. Las tropas invasoras han matado mucho, además de
desestabilizar la zona para los próximos cien años. Que a
estas alturas Dios forme parte de la agenda de Blair es
demencial. Da lo mismo que se trate del Dios de los
anglicanos, del de los católicos o del de Bush, que es
idéntico al de Bin Laden. Por favor, un poco de
racionalidad.