Vanity Fair
Crítica de Edwin Percy WhippleEn las novelas de Thackeray, se entremezclan tanto la narrativa, el comentario y la caracterización que uno siete la tentación
de cometer el error de satarse alguna que otra página. Hacer tal cosa sería imperdonable, ya que se estaría echando a perder una valiosa cantidad de sabiduría.
Tenemos el placer de dar la bienvenida a esta nueva edición de las mejores comedias de Thackeray. Se trata de una recopilación , publicada por Harpers. Está, además, perfectamente presentada, pues ninguna edición anterior inglesa iguala en calidad y presentación a esta americana. Las ilustracionnes son abundantes, y se ajustan perfectamente a la concepción que tiene el mismo Thackeray sobre sus personajes, además de ser deliciosamente humorísticas.Aunque en Vanity Fair no se muestra la genialidad del autor al completo, su caracterización roza la perfección: Becky
Sharp, el marqués de Steyne, Sir Pitt Crawley y toda su familia, Amelia, los Osborne,....Todos ellos parecen ser conocidos e incluso amigos íntimos de los miembros de las clases altas del Vanity Fair de hoy en día. La teoría de Thackeray a la hora de crear a susu personajes se basa en la concepción de que los hombres y las mujeres de hoy en día no dirigen sus actos por principios, sino por sus instintos, sean estos egoístas o alturistas. Se pone en evidencia totalmente el carácter débil del ser humano por naturaleza. Un claro ejemplo de este hecho se demuestra en el Sr. Osborne. Éste es el típico inglés más abominable que uno se pueda imaginar, pero al mismo tiempo, es el personaje más real y creíble de toda la novela.
Precisamente aquello que más fascina de Vanity Fair el tema principal : el individualismo. Aunque la concepción no es nueva en sí, nunca antes había sido ilustrada tan perfectamente como en esta novela. El egoísmo y egocentrismo del ser humano se ponen maravillosamente. No sólo carece de héroes la novela, sino que remarca claramente la inexistencia de los mismos en la vida real. De esta manera, se muestra el desprecio que siente el autor hacia la humanidad en sí.
El estilo inimitable de Thackeray, que sorprende no sólo en el género de la novela, sino en todos losgéneros escritos,resulta fascinante y compensa su negativismo cínico..
Edwin Percy Whipple, 1865, "The Atlantic Monthly"
Traducción y adaptación al castellano de Emilia Carballo Horton