

Gemma Sanchis |
Noa de la Torre |
Sara Mut |
Verónica Martos |
Yolanda Cano |




| Dirección y guión: Charles Dance. |
| País: Reino Unido. |
| Año: 2004. |
| Duración: 103 minutos. |
| Género: Melodrama. |
| Interpretación: Judi Dench, Maggie Smith, Daniel Brühl, Natascha McElhone, David warner. |
Estamos en el año 1936. A pesar de los grandes acontecimientos históricos que están a punto de desarrollarse en Europa, Cornualles se mantiene como un rincón del mundo al abrigo del paso del tiempo y de los avatares del exterior. De la información que les llega a través de la radio, granjeros y pescadores sólo muestran interés por la predicción atmosférica y del estado del mar. Los forasteros y los desocupados no son especialmente bienvenidos en esta cerrada comunidad, pero la llegada de un náufrago a una playa cercana, perturbará las tranquilas vidas de las hermanas Janet y Ursula Widdington y de todos los habitantes de la comunidad.
El náufrago resulta ser un joven violinista de Cracovia. Arrojado por la borda de un barco que se dirigía desde el Continente Europeo a América, las intenciones de Andrea Marowski eran empezar una nueva vida en Nueva York, lejos de una Europa antisemita cada vez más cercana a la guerra. El haber sobrevivido es casi un milagro y así lo sienten tanto él mismo como las hermanas Widdington. Ellas salvaron a un extraño del mar, y él a cambio les robó el corazón.
Dos señoras actrices
J.O., EL PAÍS, 6 de mayo de 2005:
Pocas películas en el cine de hoy descansan tan plácidamente en las espaldas de un plantel interpretativo como La última primavera lo hace sobre el talento de Judie dench y Maggie Smith. Señora del teatro y la pantalla británicas, ambas de 70 años, ofrecen un recital de contención, ternura, garra y elegancia en un filme, por otra parte, bien escrito y notablemente dirigido por Charles Dance, secundario de renombre (Plenty, Alien 3, Gosford Park), que ha esperado nada menos que hasta los 58 años de edad para mostrar la sensibilidad que llevaba dentro y fabricar su primera obra como guionista y como realizador.
Cuando el colmo de la diversión de una persona radica en situaciones tan aparentemente simples como remojar las piernas en la playa cercana o recoger unas flores para no tener a quién regalárselas, el hecho de encontrar a un náufrago joven y guapo (Daniel Brühl) en la puerta de casa y tener la oportunidad de ayudar en su recuperación física y anímica parece todo un reto, un maravilloso aliciente. Esto es precisamente lo que les ocurre a dos ancianas retiradas en su casa de campo a las que, de la noche a la mañana, se les abre un mundo exterior y sobre todo, interior, hasta entonces desconocido para ellas. Ambientada en una pequeña villa de la costa británica en el año 1936, La última primavera está basada en un relato de Nicholas Brown. Un retrato de dos mujeres bien modelado por Dance, desde las iniciales miradas de compasión y de ternura de las señoras hacia el desconocido joven hasta la paulatina transformación en vigilantes ojeadas de deseo por parte de una de ellas.
El deseo. Justo lo que no ha podido experimentar una mujer que, ahora que se encuentra en pleno recorrido del crepúsculo de la vida, ve cómo se le ofrece una oportunidad tan improbable como asfixiante, tan deslumbrante como claudicante. Dench, a la que últimamente hemos podido ver en filmes como Chocolat e Iris, ofrece una de esas actuaciones para el recuerdo y, además, se muestra como un modelo de belleza para la tercera edad en una era en la que lo que predomina es el implante y el bisturí. Junto a ella, Smith, con la que el espectador puede darse el gustazo de observarla en su dignísima ancianidad. Por último, como premio aparte, el director ha apostado por la recuperación de David Warner, un grande del cine de los setenta (Perros de paja, La profecía, La cruz de hierro).
En cuanto al guión, sólo dos pequeñas pegas: se echa en falta algo más de información sobre el pasado del joven (un polaco que no habla ni entiende inglés) y se tarda demasiado en hacer referencia a la pertinente denuncia a las autoridades de la desaparición del náufrago. Sin embargo, hablamos de detalles menores en comparación con la preciosa imagen de estas dos ancianas en plena observación de su criatura recién aterrizada. Un personaje que para ellas es como Blancanieves para los siete enanitos, una maravillosa novedad en unas aburridas vidas a las que también terminará afectando una problemática desconocida interpretada por Natascha McElhone: "la bruja del cuento" según el personaje de Judi Dench. Dance remata su fábula de forma excelente con un desenlace sin concesiones.
Javier Cortijo, ABC.es:
La tiranía de los veinticuatro fotogramas por segundo es férrea, y por su culpa debemos asistir al derrumbamiento argumental de una idea con visos de intriga de espionaje, drama amnésico, superación musical o romance otoñal, que coquetea con todos esos palos sin atreverse a tallar ninguno... Seguir leyendo
Revista Golem:
Tocada con el aliento del viejo cine británico coral y bienintencionado, el reparto que acompaña a La última primavera conforma una selección de lujo de eso que entendemos por cine internacional...Seguir leyendo
Jesús Palacios, Fotogramas:
Si bien es cierto que el cine inglés está en franca decadencia, también lo es que, de vez en cuando, demuestra que esa misma decadencia puede ser una virtud en lugar de un defecto. Ladies in Lavender, me resisto al título español, es un buen ejemplo de que más sabe el diablo por viejo que por diablo...Seguir leyendo
Francisco Javier García Negre, La Semana.es:
Tocada con los aires del cine clásico británico, La última primavera no es una película preciosista ni espectacular sino que la fuerza de la película reside en la historia y en la perfecta interpretación de un gran elenco de actores...Seguir leyendo
Digeridopor.com:
El paso dramático es bastante lento, y a veces da unos tumbos bruscos para hacer andar la historia, pero estas faltas se compensan con el tono de la película, esa comedia ácida que aquí nos suena tan inglesa y que oscila entre momentos muy graciosos...Seguir leyendo