El nace a mediados del año 2001 con el objetivo de impulsar en España el movimiento de Vida Independiente, surgido en EE.UU en 1972 y muy arraigado en Europa.

Somos una comunidad de más de 800 personas de toda España, y de otros países, que constituimos un foro de reflexión filosófica y de lucha por los derechos de los hombres y las mujeres con diversidad funcional. No somos una asociación al uso: no existe una presidencia ni una junta directiva, ni siquiera disponemos de identificación fiscal y nuestro presupuesto es de 0 €. Nuestra sede "virtual" está en Internet, donde día a día tratamos de las cuestiones que nos tocan de cerca.

¿Por qué un nuevo término?

Sabemos que las palabras o términos llevan asociados ideas y conceptos, y que esta correspondencia no es azarosa sino que representan valores culturalmente aceptados del objeto o ser nombrado. Estos valores se transmiten en el tiempo utilizando las palabras como vehículo. Con el tiempo, si queremos cambiar ideas o valores no tendremos más remedio que cambiar las palabras que los soportan y le dan vida.

Existen muchas palabras ampliamente utilizadas en diferentes ámbitos para denominar al colectivo de mujeres y hombres con diversidad funcional. Si nos basamos en nuestra propia experiencia personal, la más utilizada en España es “Minusválido”: plazas de aparcamiento reservados para minusválidos, lavabo para minusválidos, pensiones para minusválidos, etc. Tanto en nuestra televisión como en la radio, como en las calles, nosotros formamos parte de un colectivo “menos válido”, o que “valemos menos” que para el caso es lo mismo.

Por otro lado, en los textos jurídicos de nuestro país, persiste esta terminología y se usan términos como incapacitación, incapacidad, discapacidad, invalidez (parcial, total, absoluta, gran), minusvalía y dependencia.

Conscientes de que el lenguaje produce, modifica y orienta el pensamiento, ciertos organismos relacionados con el mundo de la diversidad funcional han intentado acuñar nuevos términos, en busca de una nueva visión social de este colectivo.

Tenemos que reconocer que se está trabajando en la búsqueda de nuevos conceptos que desplacen el “problema” de la diversidad funcional del individuo al entorno. No obstante, si analizamos los términos utilizados hasta ahora, vemos que contienen las palabras déficit, limitación, restricción, barrera y discapacidad.

Creemos que ninguno de estos términos es positivo,  por lo que se ha hecho un vano intento de cambiar la realidad. Por ello, queremos hacer una propuesta, queremos que se sustituyan todos estos conceptos por el de Diversidad Funcional.

En esta propuesta, buscamos un lugar intermedio que no obvie la realidad. Las personas con diversidad funcional somos diferentes, desde el punto de vista médico o físico, de la mayor parte de la población. Al tener características diferentes, y dadas las condiciones de entorno generadas por la sociedad, nos vemos obligados a realizar las mismas tareas o funciones de una manera diferente, algunas veces a través de terceras personas.

El término “diversidad funcional” se ajusta a una realidad en la que una persona funciona de manera diferente o diversa de la mayoría de la sociedad. Este término considera la diferencia del individuo y la falta de respeto de las mayorías, que en sus procesos constructivos sociales y de entorno, no tiene en cuenta esa diversidad funcional.

Para aclara mas el concepto lee atentamente este ejemplo:

“Para desplazarse una persona con una lesión medular habitualmente utiliza una silla de ruedas, mientras que el resto de la población lo hace utilizando las piernas. Sin embargo, la función que realizan es la misma pero de manera diversa”.

Si aun no tenéis claro lo que queremos decir prestadle atención a este video:

 

 

 

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