Alba, María, Blanca, Toni
 Camino hacia Dènia,diluviando. Llegada a Dènia, inundaciones. Primer
camping, desalentador. Y esta foto corresponde al momento en el que desplegamos la famosa tienda para nueve. Caras compungidas 
y desencajadas ante tal acontecimiento. ¿Cómo nos meteríamos siete en una tienda como esa? Después se descubrió el pastel: la 
tienda era de cinco. Merecen comentario especial Toni y María que durmieron en el avance. Para los novatos, la de rojo es Blanca.


María, Alba, Javi, Toni, Pepe, Blanca
 Después de sobreponernos a semejantes acontecimientos y una vez montada la tienda,
procedimos a prepara la cena. Sopita, fiambre y otros víveres típicos de una acampada. Las perspectivas comenzaban a mejorar.


Ruth, Alba, Javi, Toni, Pepe, Blanca
 Momento de gran interés cultural, todos observamos como se calientan nuestros alimentos.
Bajo una luz cegadora (gracias Ruthy), pudimos disfrutar de una cena pantagruélica bajo las estrellas. Cociner@s, todo "riquisísimo".


Ruth, Alba, Javi, Toni, Pepe, Blanca
 Con los mismos protagonistas que en la foto anterior, no seríamos delincuentes juveniles si 
no hubiera una estampa como esta: ¿Qué puede hacer un grupo de chavalillos un viernes por la noche después de cenar? Pues eso, VIVA EL ALCOHOL Y 
LA BUENA MÚSICA. Mistela, sangría, cerveza y "qüisqui" nunca faltarón.


Ningú
 Bueno, bonita estampa. Nosotros buscábamos escalar el Montgò 
pero, lógicamente, ninguno sabía como llegar a él. Pues, después de mucho preguntar a los guiris,  encontramos una
M en el camino. Todos decididos, seguimos tal indicación hasta el final para descubrir que dicha M no significaba
Montgò, sino que era la publicidad de una galería de arte. Después de hayarnos en un callejón sin salida y de las per-
tinentes risas, encontramos un bello mirador desde el que pudimos observar esta bella postal. Sin palabras.


Pepe, Alba, María, Toni, Ruth, Blanca, Javi
 Al día siguiente, cual fué nuestra sorpresa al ver
el día tan estupendo que había salido. Pues nos dirigimos a escalar una de las montañas más carismáticas
de nuestro paraje: el Montgò. Segundo intento de una autofoto después de que Pepe se hiciera una a sí mismo.
Tranquilo, Pepe, sabemos que buscabas protagonismo. Anécdota del día: cogimos la bolsa que no era y, en lugar
de llevarnos la comida, cogimos los víveres del desayuno. Imaginaros que comida tuvimos.


María, Ruth
 Después de sobreponerse a los miedos de las alturas y escaladas,
Ruth se sentía como pez en el agua. Prueba de ello es que María consiguió subirla a no sé dónde para que se hicieran
una foto. La carita de Ruth no tiene desperdicio.


Ningú 2
 Por fin alcanzamos uno de nuestros objetivos: la
"Cova de l'aigüa". Como su nombre indica, es una cueva con agua. Es curioso porque hace un fresquito
agradable y, de vez en cuando, notas como las gotas caen sobre tu cabeza y no está lloviendo. ¿Estábamos
locos? No, habíamos llegado a la Coveta. En la foto se puede apreciar la humedad existente en aquel lugar
como muestran las manchas de agua en la roca. 


Pepe, TOni, Ruthy
 Esto es en el interior de tal cueva. Hay como una especie 
de balsa o algo así y, ante el sofocante calor que hacía, nuestros tres intrépidos se lanzarón al agua para re-
frescarse los pinreles. Los síntomas de congelación posteriores no deben comentarse.


Los campistas al completo
 Después de un duro día caminando, regresamos al campamento base.
Gracias a Pepe y Alba (y, en menor medida, Blanca) la cena degustada fue a base de espárragos recolectados directamente
del monte. El sabor, inigualable. La gatroenteritis, inexistente. Momento en el que nos dedicamos a la preparación de dicha
cena: un increible revuelto de espárragos (iba pa tortilla, pero se quedó en eso).


Pepe, Toni, Javi, Ruth, Blanca
 Podreis apreciar que no exageraba. En estos momentos, después de cenar,
empezamos a notar en nuestras piernas el pesado camino del día. Hombre, seis horas caminando no son para menos. De todos modos,
la fiesta nocturna no acabó ahí. Somos blandos, pero de nuevo una buena música nos animó hasta el final.


Alba, María, Ruth, Pepe, Toni
 Pues lo que os decía: apareció el alcochol y desapareció la dignidad. Ya veis 
el estado de alguno de nosotros, pero Antonio describe mejor que nadie nuestro momento de estupidez (sana estupidez, por supuesto).
Lástima que la sangría murió pronto, si no hubiera habido cosas mayores.


Alba, María, Ruth, Pepe, Toni
 El domingo fue un día relajado. Blanca y Javi tuvieron que irse nada más despertar
y al resto los echaban del camping, así que se decidió recorrer el pueblo para conocer a los lugareños. Podemos apreciar (si no tuvieramos
interferencias) la belleza del casco antiguo deniense.


Alba, María, Ruth, Pepe, desconocida
 Suponemos que esto es el emblemático Castillo de Dènia. Pero hay un problema:
¿Cuándo le dió tiempo a TOni a cambiarse de sexo? La verdad es que te has convertido en una buena moza, pero... Algún día tendremos la
explicación. Mientras, disfrutad de la puerta del castillo y ¡de los calzoncillos de Pepe! ¡¿Pero qué está pasando?!


Alba, María, Ruth, Pepe, Toni
 Como podeis observar, el domingo salió un día peor que el anterior, pero ello no 
impidió a nuestros protagonistas disfrutar de una magnífica paellita en la playa. Foto de la tan premiada playa de Dènia que, así vista
no tiene mucho más que nuestra playa de las Arenas (jeje). Esta quizá fue la foto más triste pues fue el final de fiesta. Pese a todo, el tiempo
acompaño y tuvimos nuestra acampada perfecta como todos deseábamos. La próxima, con toda la tropa (y con una tienda adecuada, por favor).