ACT II (a little excerpt)

[…]

He now gets into the car to test his machinery and put his cap and overcoat on again. Tanner takes off his leather overcoat and pitches it into the car. The chauffeur (or automobilist or motoreer or whatever England may presently decide to call him) looks round inquiringly in the act of stowing away his hammer.

THE CHAUFFEUR. Had enough of it, eh?

TANNER. I may as well walk to the house and stretch my legs and calm my nerves a little. [Looking at his watch] I suppose you know that we have come from Hyde Park Corner to Richmond in twenty-one minutes.

THE CHAUFFEUR. I'd have done it under fifteen if I'd had a clear road all the way.

TANNER. Why do you do it? Is it for love of sport or for the fun of terrifying your unfortunate employer?

THE CHAUFFEUR. What are you afraid of?

TANNER. The police, and breaking my neck.

THE CHAUFFEUR. Well, if you like easy going, you can take a bus, you know. It's cheaper. You pay me to save your time and give you the value of your thousand pound car. [He sits down calmly].

TANNER. I am the slave of that car and of you too. I dream of the accursed thing at night.

THE CHAUFFEUR. You'll get over that. If you're going up to the house, may I ask how long you're goin to stay there? Because if you mean to put in the whole morning talkin to the ladies, I'll put the car in the stables and make myself comfortable. If not, I'll keep the car on the go about here til you come.

TANNER. Better wait here. We shan't be long. There's a young American gentleman, a Mr Malone, who is driving Mr Robinson down in his new American steam car.

 

[…]

 

Source: http://www.gutenberg.org/files/3328/3328-h/3328-h.htm#2H_4_0003

 

 

Translation:

 

ACTO II (pequeño extracto)

 

[…]

 

Ahora se mete en el coche para probar su maquinaria y se pone su gorra y su abrigo nuevamente. Tanner se quita su abrigo de piel y lo arroja al interior del coche. El chófer (o automovilista o motorero o como sea que Inglaterra decida llamarlo hoy día) mira inquisitivamente mientras guarda su martillo.

 

EL CHÓFER. Ya has tenido bastante, ¿eh?

 

TANNER. Puede que también camine hasta la casa para estirar las piernas y calmar los nervios un poco. [Mirando su reloj] Supongo que sabrás que hemos venido de Hyde Park Corner a Richmond en veintiún minutos.

 

EL CHÓFER. Lo habría hecho en menos de quince si hubiese tenido vía libre todo el camino.

 

TANNER. ¿Por qué lo haces? ¿Es por amor al arte o por el gusto de aterrorizar a tu desdichado patrón?

 

EL CHÓFER. ¿De qué tienes miedo?

 

TANNER. De la policía, y de romperme la crisma.

 

EL CHÓFER. Bueno, si te gusta la ir despacio, puedes coger el autobús, ¿sabes? Es más barato. Me pagas para que te ahorre tiempo y para que le saque rendimiento a tu coche de mil libras. [Se sienta calmadamente].

 

TANNER. Soy el esclavo de ese coche y el tuyo también. Sueño con esa maldita cosa por las noches.

 

EL CHÓFER. Lo superarás. Si vas a la casa, ¿puedo saber cuánto tiempo te vas a quedar allí? Porqué si llevas idea de pasarte toda la mañana hablando con las damas, mejor meto el coche en los establos y me pongo cómodo. Si no, dejaré el coche en marcha por aquí hasta que vuelvas.

 

TANNER. Mejor espera aquí. No tardaremos. Hay un joven caballero americano, un tal Sr Malone, que trae al Sr Robinson en su nuevo coche a vapor americano.

 

[…]

 

 

Comentario a la traducción:

En la traducción de este pequeño extracto de Man and Superman de G. B. Shaw, el mayor escollo que había que superar era dotar a la nueva versión de la frescura que caracteriza al teatro, debido a que la continua interacción entre personajes imprime espontaneidad y naturalidad a este género, característica no predominante en novela y poesía. Así pues, las palabras resaltadas en negrita indican un punto conflictivo en la traducción, donde a veces se ha seguido la línea marcada por el texto original y en otros casos se ha realizado una traducción más libre que se adaptara mejor a la lengua española hablada. Otro matiz que ha supuesto una importante decisión que afecta a toda la traducción es el hecho que en inglés no hay un pronombre personal distintivo de tratamiento, con lo cual había que decantarse por un tratamiento formal (de usted) o un tratamiento más confidencial (de tú); en este caso, viendo las contestaciones que el chófer utiliza ante su patrón, me he decidido por un tratamiento más íntimo que muestra que el nivel de confianza entre ambos es elevado y permite al subordinado tratar a su patrón como a un igual. En la sección recursos se pueden consultar las fuentes utilizadas para la consecución de esta versión.

 

 

 

 

 

Academic year 2007/2008
© a.r.e.a./Dr.Vicente Forés López
© Jesús Albiach Montes
jealmon@alumni.uv.es
Universitat de València Press