

Desde la antigüedad existían ritos paganos que celebraban el solsticio de invierno y la llegada de la primavera.
La fiesta pagana más
estrechamente asociada con la nueva Navidad era el Saturnal romano, el 19 de
diciembre, en honor de Saturno, dios de la agricultura, que se celebraba durante
siete días de bulliciosas diversiones y banquetes.
El 19 de diciembre era el día más importante, ya que se celebraba una gran fiesta en honor a Saturno, dios de la agricultura. Con una duración de siete días, de banquetes y bebidas, los romanos le pedían bienestar a su dios.
Al mismo tiempo, se celebraba
en el norte de Europa una
fiesta de invierno
similar, conocida como Yule, en la que se quemaban grandes troncos adornados con
ramas y cintas en honor a los dioses para conseguir que el Sol brillara con más
fuerza.
Como los evangelios no
mencionan fechas, no es seguro que Jesús naciera ese día. De hecho, el día de
Navidad no fue oficialmente
reconocido hasta el año 345, cuando por influencia de San Juan Crisóstomo y San
Gregorio Nacianzeno se proclamó el 25 de diciembre como fecha de la Natividad.
El día de Navidad es el 25 de diciembre, cuando se conmemora el Nacimiento de Jesucristo en Belén según los evangelios de San Mateo y San Lucas. Después de la Pascua de Resurrección es la fiesta más importante del año eclesiástico.