La historia de Pteridofit Boy es bastante peculiar y merece ser contada.

Todo comenzó en la primavera de 2004, cuando peor estaba. No tenía curro (lo habían despedido), no tenía novia y lo que sí tenía era unos cuantos kilitos de más. En esa situación tan preocupante lo encontró Falagman...

Y  pesar de todo debió de ver las cualidades de este joven porque, sin dudarlo, Falagman decidió adoptarlo y entrenarlo para que fuera su segundo, su compañero, su amigo. Lo llevo a la Falagcueva donde lo adiestró en las artes de la lucha contra el mal: recuento de esporas, siembra de esporas, extracción de ADN, recolección de helechos...

Así, desde la piltrafa que encontró Falagman hasta el supercompañero que es ahora Pteridofit Boy, han pasado muchas cosas. Desde su primer enfrentamiento con las esporas del maligno Adiantum capillus-veneris hasta su último desafio contra las hordas de Phyllitis del Avenc Ample de Vall d´Ebo, ya ha pasado mucho y Pteridofit Boy se ha convertido en un supercompañero solo comparable a Robin.

Esto es todo lo que se puede publicar, de momento, de Pteridofit Boy. Su identidad debe seguir en el economato para mantener a salvo a los amigos y familiares de este intrépido supercompañero.