Dos momentos terribles cambiaron para siempre la vida de Bruce Wayne . . . El primero llegó a él a la edad de seis años, cuando recorría los campos de la Mansión Wayne en Ciudad Gótica, y cayó a una caverna infestada de murciélagos. Aunque su padre lo rescató rápidamente, Bruce no sentirse completamente seguro en su mundo. El segundo llegó dos años después, en un callejón, tras un cine donde los Wayne acababan de ver "La Marca del Zorro". Ahí, ante los propios ojos de Bruce, un asaltante llamado Joe Chill les disparó a Thomas y a Martha Wayne a sangre fría, antes de huir entre las sombras nocturnas.

Batman

Bruce creció entrenándose, hasta lograr el máximo de perfección física e intelectual, y a la edad de 18 años, comenzó a usar su vasta fortuna para viajar por el mundo, en busca de aquellos que pudieran enseñarle cómo combatir el crimen con efectividad. En uno de esos viajes, Bruce conoció a quien seria su más grande maestro, se trataba de un monje tibetano, quien le enseño selectas técnicas de combate, pero también le enseño que no debía usarlas con el fin de castigar, sino de alcanzar el perfeccionamiento entre el cuerpo y el alma. El maestro no entendió entonces el dolor de su discípulo.

Años después, Bruce volvió a Ciudad Gótica, y comenzó su guerra contra el crimen. Al poco tiempo se dio cuenta de que sus habilidades no bastaban, que requeriría tener una ventaja sobre sus oponentes . . . una personalidad que influyera temor en sus corazones, por que cuando niño su padre le enseño que los maleantes son supersticiosos y temerosos. Los murciélagos que tanto lo horrorizaban de niño lo inspiraron, y Bruce confeccionó un traje azul y gris, que incluía capa y capucha, y renovó su misión. Los resultados fueron inmediatos: pronto, los criminales de Ciudad Gótica comenzaron a hablar entre susurros de miedo acerca de una criatura a quien sólo conocían como Batman.