ÍNDICE SINTÉTICO
- Introducción Pág 2
- Población Pág 5
- Métodos e instrumentos Pág 7
- Entrevista masajista Pág 9
- Entrevista curandero Pág 12
- Entrevista herbolario Pág 15
- Entrevista homeópata Pág 18
- Ánalisis y valoración personal Pág 22
- Iconografía Pág 27
- Bibliografía Pág 28
INTRODUCCIÓN
En este trabajo de campo se intentan comparar los métodos, clientela, y algunos aspectos generales de tres sanadores de la medicina popular valenciana (un masajista, un curandero y un herbolario). Al mismo tiempo se ha pretendido comparar a estos sanadores con uno correspondiente a una medicina complementaria como es la homeopatía. Por lo tanto, es necesario tener claro qué es la medicina popular valenciana. Como medicina popular o folkmedicina entendemos el sistema de creencias, ideas, conocimientos, valores, vocablos, costumbres y prácticas sobre la salud y la enfermedad del pueblo médico (todas las personas ajenas a las profesiones sanitarias, independientemente de su posición social). Sobre la folkmedicina hay varios mitos falsos, como por ejemplo que está relacionada con estratos socioeconómicos inferiores, o que se trata de incultura, ignorancia, o folklore (López, 1989, 20-22). La medicina popular existe en todas las sociedades con escritura, que cuentan con una forma de medicina institucionalizada. Por lo tanto, ha existido en el pasado y está plenamente vigente en la actualidad, prácticamente en todas las sociedades actuales. A pesar de ser propia de sociedades con escritura, la medicina popular se transmite por tradición oral. En cada sociedad es el resultado de la asimilación de elementos procedentes de las culturas con las que ha convivido a lo largo del tiempo desde hace milenios hasta el presente: es una medicina sincrética. Esto es lo que distingue a la medicina popular de cada sociedad. Añadir que como medicina viva que es, sigue en continuo cambio y formación. Así, en los últimos tiempos sigue tomando elementos de la medicina científica moderna y de otros sistemas médicos actuales como el chino o el ayurveda, y de otras medicinas como la homeopatía (que también veremos en este trabajo), el naturismo, etc. El estudio de las medicinas populares es interesante ya que desde un punto de vista teórico, el estudio de los diferentes sistemas médicos proporciona coordenadas témporo- espaciales de la propia medicina científica moderna; además es uno de los aspectos de la cultura popular. Desde un punto de vista práctico, es importante su estudio a fin de mantener una adecuada relación entre la subcultura médica popular y la subcultura médica académica, esto es, entre los profesionales médicos y los pacientes. Por lo tanto es importante conocer la medicina popular porque así se pueden combatir los prejuicios de los pacientes y para que sigan las indicaciones terapéuticas. También es trascendental su conocimiento para combatir eficazmente las enfermedades, al conocer lo que los pacientes hacen por su cuenta.
Sobre los contenidos de la medicina popular, decir que se disponen en dos estratos, uno profundo (es básicamente el contenido mágico- religioso) y uno superficial (asimilación de las culturas con las que ha convivido o establecido relaciones a lo largo de la historia). Por otra parte, la consideración social del enfermo en la medicina popular puede adoptar tres formas, características también de otras medicinas: el enfermo como víctima inocente; el enfermo como merecedor de su enfermedad; o el enfermo como peligro (López, 1989, 13-15).
También es importante echar un vistazo a las enfermedades y a su diagnóstico. Las primeras, pueden estar relacionadas con alguna causa sobrenatural; es decir, se entiende la enfermedad como una causa fuera de lo natural, en una concepción mágica o religiosa (embrujamientos, maleficios, castigo divino, etc). También se ven las enfermedades como unas causas naturales, estableciéndose relaciones con todo aquello que las ocasionan (corrientes de aire, sustos, enfriamientos, etc). Sea cual sea la concepción, podemos distinguir claramente enfermedades populares, también llamadas "no de médicos" (mal de ojo, empacho, etc), que difícilmente consultará el pueblo médico con un médico. La gente tiene sus propios "especialistas", como quedará reflejado en este trabajo. En cuanto al diagnóstico, éste suele darse por adivinación. Es muy frecuente ver asociados el diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad en un mismo ritual (maniobras diagnóstico-terapeúticas). Para el tratamiento de las enfermedades se recurre a talismanes y amuletos, a ciertos gestos y rituales. La religión favorece el recurso a plegarias, imprecaciones y ritos para pedir por la salud. Otros tratamientos son de carácter empírico, como el uso de plantas medicinales o los masajes y manipulaciones. Con frecuencia éstos últimos se ven asociados con los de carácter religioso. Más adelante se muestra todo esto en las entrevistas a los sanadores.
En la medicina popular valenciana, se encuentran sanadores de tipo empírico como los masajistas, los curanderos, los herbolarios (estos 3 tipos de sanadores han sido entrevistados para este trabajo de campo), u otros sanadores especializados en curar una única enfermedad, como pueda ser el mal de ojo o el aliacrà. Sobre los herbolarios, decir que son los únicos que suelen vivir de la actividad médica. En cuanto a curanderos, citar que hay dos tipos: los que curan por la gracia y los que curan de forma empírica. Normalmente han tenido alguna revelación, especialmente los que curan por la gracia, a partir de la cual han empezado a curar a los demás. No cobran, aunque pueden aceptar regalos o la voluntad. Son vecinos con actividades normales, con un trabajo complementario al de sanador. Suelen curar mediante rituales o maniobras diagnóstico- terapéuticas que repiten casi idénticas cada uno de los curanderos en las diferentes poblaciones de la Comunidad Valenciana. Normalmente han recibido los conocimientos por tradición oral familiar, y pueden o no asociar la curación con elementos religiosos (Fresquet, 2006, 175-180).
Como se ha citado con anterioridad, también va a ser comparado un homeópata para de esta forma tener una visión más amplia de los sanadores populares en Alboraya, al ser comparados los tres con otro sanador de otra medicina como la homeopatía, que pertenece a la medicina complementaria, no popular. Las medicinas complementarias también se conocen como alternativas, no convencionales, o paralelas. Algunas de estas medicinas son invenciones del siglo pasado., otras son elementos sacados de sistemas médicos diferentes de la medicina científica moderna, otras son ramas heterodoxas surgidas de la misma medicina científica moderna (como la que vamos a ver, la homeopatía), otras son el resultado del empirismo. Si buscamos una definición única y resumida, podríamos decir que las medicinas complementarias son el conjunto de creencias, técnicas y métodos diagnósticos y terapéuticos, que se desarrollan al margen de la medicina científica moderna y de los sitios donde ésta se enseña o aplica. Sobre la homeopatía, que será la medicina complementaria aquí tratada, decir que trata al paciente como una persona total y se preocupa por la relación que tiene el estilo de vida y la enfermedad. Para el tratamiento homeopático, la descripción minuciosa de los síntomas por parte del enfermo es fundamental. Así es posible encontrar el remedio adecuado. Mediante un medicamento hecho a la medida de los síntomas específicos de cada paciente y su enfermedad. Sobre el diagnóstico, apuntar que es clave porque cuando éste se conoce con precisión, se pueden determinar las sustancias clave que han de hacer fuerte la respuesta innata del enfermo, reforzando así la fuerza vital (Fresquet, 2006, 200-202).
POBLACIÓN
Este trabajo se ha desarrollado, como se muestra en el título, en la población de Alboraya. Alboraya (en valenciano Alboraia) es un municipio de la provincia de Valencia perteneciente a la comarca de l'Horta Nord, que conserva todo el sabor típico de los pueblos de la huerta valenciana, de hecho se le define como "El portal de l'horta" (El Portal de la Huerta). Aunque la capital política de la comarca el Puçol, se considera a Alboraya capital de facto.
Fig.1 - Mapa que muestra la situación geográfica de Alboraya, caracterizada por su cercanía a Valencia
El término municipal todavía conserva amplias zonas de huerta, con cultivos intensivos que constituyen la riqueza fundamental que siempre ha tenido esta tierra. A medida que pasan los años, la extensión de huerta se va reduciendo, debido a la presión urbanística. La designación de la ciudad de Valencia como ciudad sede de la Copa América 2007, ha supuesto un desarrollo importante para los terrenos urbanizables del sector terciario en el municipio de Alboraya, debido a su proximidad con el futuro campo de regatas, la disponibilidad de un puerto deportivo activo y la actual situación de sus tres polígonos industriales han tenido como consecuencia que un porcentaje aproximado del 75% de los equipos regatistas hayan fijado sus bases de operaciones para el evento deportivo en esta población.
Fig.2 - Huerta de Alboraya en la cual se observa el clásico producto de la zona: la chufa.
En cuanto a la población, ha crecido mucho en los últimos años; así, en el año 1986 vivían 11.267 alboraiers, el año 2002 la cifra había subido hasta los 18.656, de los cuales, el 58,84% declaraban en el censo de 2001 que sabían hablar valenciano. Cuenta con una población de 20.514 habitantes en 2005. La actividad económica de la población se distribuye de la siguiente manera (datos de 1994): el 45,80% trabaja en el sector servicios, el 33% en la industria, el 16,70% en la agricultura y, finalmente, el 3,60% en la construcción.
Alboraya conserva aún el sabor típico de los pueblos en una parte importante de la localidad, con la particularidad de presentar además un frente costero de casi cuatro kilómetros de longitud, con dos núcleos residenciales separados por la desembocadura del Barranco del Carraixet, Port Saplaya y Patacona, el primero tiene un puerto deportivo que ofrece la posibilidad de tener la barca en la misma puerta de casa, en un complejo residencial y de paseo caracterizado por los cálidos ocres y sienes, los azulones y los rosas pálidos, utilizados tradicionalmente en la pintura de las viviendas. De su patrimonio monumental destacaremos la iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora (siglo XVIII) de estilo barroco y origen medieval. El pueblo de Alboraya, cuenta con otras ermitas como la del Santísimo Cristo de las Almas, en la masía de Vilanova; la ermita de la Virgen María del Pilar, abandonada; o la ermita del Sagrado Corazón de Jesús. En la desembocadura del Barranco del Carraixet la ermita del Miracle dels Peixets, de estilo neogótico, muestra fachada dividida en tres cuerpos, con ventanales ojivales y tejado a dos aguas, en el lado derecho se puede observar un panel cerámico con la alusión al milagro supuestamente ocurrido en el año 1348 en este mismo lugar. Todas ellas custodian un importante patrimonio histórico artístico, rico en esculturas, pinturas, retablos, cerámicas.
Fig.3 - Ermita dels Peixets, uno de los monumentos más importantes de esta población.
MÉTODOS E INSTRUMENTOS
En este trabajo se han realizado cuatro entrevistas, tres de ellas correspondientes a sanadores de la medicina popular una a uno de la medicina complementaria. Los métodos a seguir fueron varios. En primer lugar, antes de realizar cualquier paso, planteé un problema, es decir, hice una pregunta que es la que debía ser respondida en este trabajo. La pregunta en este caso era qué diferencias encontramos entre los sanadores de populares y entre ellos y uno de la medicina complementaria en Alboraya. Acto seguido, formé también unos objetivos, es decir, qué debía explicar con este trabajo. Lo siguiente fue intentar documentarme con todo lo relacionado con el tema. Recurrí a algún libro que ya poseía, y busqué otros recurriendo al departamento de historia de la medicina de la facultad. Los libros no fueron leídos a fondo, sino que únicamente seleccioné las partes que me convenían para llevar a cabo mi trabajo correctamente. Además de libros, también recurrí a la revisión de trabajos de campo de otros años que estaban relacionados con mi temática, para ver qué podía exprimir de ellos. Tras esto, seleccioné a las personas que iban a ser entrevistadas. En más de una ocasión recurrí a un informante clave para que me diera a conocer a sanadores con las características yo buscaba. También fue necesario el realizar un cuestionario, una serie de entorno a 19 preguntas que iban a ser realizadas a las diferentes personas que serían entrevistadas. Alguna pregunta varía mínimamente de una entrevista a otra, pero básicamente se utilizaron las mismas cuestiones para todos los casos. De este modo, pude obtener información primaria, información obtenida directamente de los cuestionarios (la que obtuve de los libros fue información secundaria). Por lo tanto, el método utilizado ha sido un muestreo selectivo de sanadores que podían darme información para ser comparados posteriormente entre ellos. La técnica principal utilizada fue una entrevista estructurada en cada uno de los casos. Los instrumentos con los que se llevó a cabo el trabajo fueron una simple grabadora y una cámara fotográfica. Otra técnica también utilizada fue la observación. Previamente a llevar a cabo las entrevistas, recogí datos de personas que habían estado en varias consultas de curanderos, y a partir de ellos, tomé la decisión de cuales serían los sanadores que más me convenían.

Fig.4-Algunos de los libros utilizados en el proceso de documentación previo a la realización de la entrevistas
ENTREVISTAS
- MASAJISTA
Con el masajista concerté una entrevista gracias a un informante clave, el cual me comunicó que tenía amistad con un masajista de Alboraya, y cumplía con los requisitos que yo iba buscando. Este informante clave estuvo presente en todo momento durante la entrevista. El masajista resultó ser un hombre de 58 años que se hacía llamar "Tío Pepe". Era camionero, pero llevaba ya bastantes años practicando los masajes guiado por la gracia que decía tener. El encuentro se realizó en la calle, y debido a la ausencia de ningún lugar ameno (como por ejemplo un bar u otro lugar de reunión) que estuviera cercano a la zona, la entrevista se llevó a cabo en un banco de un parque próximo. El encuentro duró entorno a un cuarto de hora. En un primer momento, el masajista se mostró frío y un poco reticente, no obstante, conforme transcurría la entrevista (y gracias en parte a mi informante clave), se fue explayando en sus contestaciones, enriqueciendo así la información que me iba transmitiendo. Añadir antes de mostrar la entrevista, que desde un primer momento, y antes de empezar la misma, el masajista dejó claro que él curaba con masajes pero debido a una gracia que él poseía.
- ¿Cuánto hace que trabajas?
Yo soy camionero toda la vida, pero el tema este de los masajes lo llevo tratando hará ya una veintena de años. Todo vino porque un día me bajé yo del camión y me torcí el tobillo. Únicamente tocándolo me curé, y a partir de ahí descubrí que tenía gracia para curar.
- ¿De quién aprendiste el oficio?
Ante todo quiero dejar claro que no considero este don que tengo, no lo considero un oficio, mi oficio es camionero. En cuanto a la pregunta, no lo aprendí de nadie.
- ¿Crees que tienes alguna gracia especial para curar?
Eso dicen los demás. No obstante, mucha de la gente que me dice eso es muy hipócrita. Mira, te explico, yo podría vivir de esto si quisiera, pero como te digo la gente es muy hipócrita. Entonces tú curas a uno, teniendo gracia o como sea (que yo no lo sé), y luego la gente te pueden favorecer en algo y no te dice ni las gracias, y encima te perjudican hablando mal de ti. Por lo tanto, conclusión mía, yo sólo miro a los familiares y amigos, no miro a nadie más.
-¿Se necesita alguna preparación especial para ser masajista?
No, ninguna, eso naces con "eso" que dicen que es gracia.
- ¿En qué te diferencias en cuanto a otros sanadores como herbolarios o curanderos?
La diferencia es que yo no miento cuando digo que sí que es verdad que dicen que curo, cuando hay otras muchas personas de estas a las que te refieres que me han demostrado que no. La mayoría de ellas mienten. Y además mienten por lucrarse, por ganar dinero.
- ¿Utilizas algún material especial?
Las manos son mi material más importante. Normalmente uso también crema para que las manos me corran. También preparo a veces lo que antiguamente se conocía como un "empastre", que lo hago yo con pan rallado, aceite, vinagre, y una cosa que hago yo, que no es nada… lo hago yo y va bien ya está. Mira te voy a contar, en cierta ocasión vino de Alcira un hombre. Vino a buscarme a mi casa y me dijo que su hermano estaba enfermo. Que me fuera con él que por dinero no sería (luego me enteré que eran los dueños de una empresa importante de transportes ). Fui a su casa y tenía una pierna muy morada. Después de tocarla y masajearla, le puse el "empastre". Primero se lo puse todo en el sitio, le puse todos los tendones en el sitio, y le di ánimos a esa persona. Le dije que al día siguiente debía volver a verle, pero que ya podría caminar. Cuando acabé de ponerle todo en el sitio. Me fui a lavar las manos, porque siempre tengo la costumbre de lavarme las manos cuando acabo. Mientras estaba en el cuarto de baño, su mujer me dijo que le iban a cortar la pierna por encima de la rodilla, porque era gangrena. Al día siguiente, le puse otro "empastre". Al tercer día volví, ya podía caminar. La piel, pasó de tenerla amoratada a tenerla blanquísima y ya podía caminar. Y ¿sabes qué?, que no me dieron ni las gracias. Yo pido la voluntad porque es cada uno… pero no me dieron ni las gracias. Eso demuestra lo que te he dicho antes, de cómo son algunos tipo de personas.
- ¿Prepara también la crema que usa para sus manos?
No, no, no, una simple crema Nivea sirve.
- ¿Utilizas algún elemento religioso?
Lo único es que cuando acabo de mirar, en el lugar donde estaba el mal hago con el dedo pulgar una cruz. Ni creo más ni dejo de creer, yo solamente eso.
- ¿Alguna técnica manual especial?
Tocar simplemente. Pongo los tendones en su sitio. Por ejemplo, para que veas, en cierta ocasión, hay un "pilotari" que se llama Montesa, de Puzol. Ese chaval tenía 21 años, era campeón de España "de llargues" y quería dejar de jugar por su hombro. Tenía el hombro derecho desecho. El médico personal suyo y el de la federación le dijeron que tenía que dejar de jugar. Uno de la federación que me conocía lo trajo para que lo viera. Yo le toqué y le puse todo en su sitio, y después le até el brazo de manera que no lo pudiera menear. Le dije que al mes podría volver a jugar. Al mes le quité la venda que le había puesto, una vendita que le puse dando 3 vueltas alrededor del hombro. Pues volvió a jugar, y llegó a ganar el europeo de Bélgica. Pues salvo ocasiones como esta, no utilizo ninguna técnica especial más que el masaje. No obstante, siempre hay excepciones como esta en las que tengo que hacer algún vendaje.
- ¿Cuál es tu clientela habitual? Edades, sexo, condición social, etc.
Ahora tengo clientela habitual. Antes tenía mucha más, pero a consecuencia de que la gente es de la forma que es, pues no miro a nadie. De no ser un familiar o a un amigo, o una mujer mayor que vea que está mal, pues yo voy y la miro. Pero de lo contrario no. Mi clientela habitual hoy por hoy se centra en círculos próximos a mí
- ¿Todos saben a que vienen, o algunos vienen con dudas?
Normalmente los clientes de ahora, viene ellos a mí, no yo a ellos, y ya saben a que vienen.
- ¿Tu clientela va al médico habitualmente o te visita a ti únicamente?
Normalmente yo sólo miro tendones, huesos y tal. Si es otra enfermedad, como por ejemplo un resfriado, pues van al médico, porque yo la calentura la corto, pero yo no curo. Quiero decir, no curo en cuanto a quitar un resfriado, a esas cosas yo no.
- ¿Recomiendas que visiten al médico alguna vez?
Sí, sí, sí, por supuesto que sí.
-¿Para qué enfermedades vienen a tratarse mayoritariamente?
En cuanto a tendones, huesos, algunos dolores. Y poco más.
-¿Cree que sus pacientes se sienten más seguros contigo que visitando a un médico? ¿Por qué?
Eso ya es una cosa que no lo sé, deberías preguntarles a ellos. Cuando ellos vienen o me llaman para que yo vaya a su casa a verlos por algo será, yo no lo sé.
- ¿La gente te cuenta cómo les ha ido el tratamiento?
Por supuesto que sí, hay personas inclusive que te prometen el oro y el moro y la verdad ni se acuerdan, por eso he dejado de mirar a la gente. Pero la mayoría sí que te cuentan como les ha ido.
- ¿Suelen volver?
Sí, sí, la mayoría vuelven.
- ¿Cómo definirías tu trabajo o tu gracia?
Definirlo no lo sé, es que yo no sé por qué yo tengo esa gracia, ni quien me la ha dado, porque en mi casa nunca nadie ha sabido del tema ese. Y yo lo supe por casualidad, porque mi oficio es camionero y yo bajando del camión tuve una torcedura de un tobillo y yo mismo me lo curé.
- CURANDERO
En el caso del curandero, hube de recurrir a varias personas, ya que había oído hablar de un curandero en Alboraya, pero no sabía cómo contactar con él. Mucha gente tampoco sabía de su paradero, no obstante, finalmente pude hacerme con este sanador, cuyo nombre era Ximo. Fui a su casa una tarde y me atendió en el momento, sin poner pegas. Este curandero resultó ser un hombre de unos sesenta años, maestro de escuela. La entrevista se desarrolló con normalidad, contestó las preguntas de forma correcta y fue amable en todo momento. El lugar de la misma fue la sala de estar de su casa. La entrevista duró entorno a un cuarto de hora, tiempo suficiente para extraer la información que yo necesitaba.
- ¿Cuánto hace que trabaja?
Yo tengo un oficio, el mío propio que es de maestro de escuela. Para mí, el sanar a la gente no es un oficio. Lo de sanar, lo trato desde que era joven.
- ¿De quién aprendiste el oficio?
Sí, de una tía mía.
- ¿Crees que tienes alguna gracia especial para curar?
Mi tía me dijo que tenía gracia, que había nacido "en surró". Nacer "en surró" dicen que es nacer con una envoltura que posiblemente sea la placenta, entonces cuando alguien nace así dicen que se nace "en surró".
-¿Se necesita alguna preparación especial para ser curandero o hay que nacer "en surró" y ya está?
Hay gente que nace "en surró" y tiene gracia, hay que aprender algunas cosas. Te las suele enseñar otro curandero cercano que se dé cuenta de que tienes gracia, en este caso mi tía.
- ¿En qué te diferencias en cuanto a otros sanadores como herbolarios o masajistas?
Bueno, los herbolarios conocen la cosa de las hierbas y tal. Los masajista son gente que a lo mejor tienen un poco de cara dura. Otros a lo mejor han aprendido de alguien a hacer masajes, y el masaje como además relaja, pues siempre es agradable.
- ¿Utilizas algún material especial?
Sólo las manos y la gracia de Dios.
- ¿No preparas por lo tanto ningún material?
No, no, ni preparo ni compro nada.
- ¿Utilizas algún elemento religioso?
Aceites, pero no te voy a decir qué clase de aceites. También utilizo una oración, pero no te la voy a decir.
- ¿Alguna técnica manual especial?
Sólo imponer las manos y nada más.
- ¿Cuál es tu clientela habitual? Edades, sexo, condición social, etc.
Tengo de todo tipo. Incluso a veces han venido artistas de televisión o del teatro, o algún deportista conocido.
- ¿Todos saben a que vienen, o algunos vienen con dudas?
Cuando vienen a mí me dicen que saben a que vienen. Pero yo sé que muchos no tienen mucha convicción. Esos son precisamente los que no se curan. Los que no creen son los que no se curan.
- ¿Tu clientela va al médico habitualmente o te visita a ti únicamente?
Van al médico pero después vienen a mí. O después de mí van al médico a sacar medicinas.
- ¿Recomiendas que visiten al médico alguna vez?
Sí, alguna vez, porque hay veces que es ya tan clara alguna enfermedad de las que tienen que, o yo no me atrevo a decírselo, o pienso que el médico les dará algún tipo de relajantes o de barbitúricos. Pero eso es gente ya que están muy mal.
- ¿Para qué enfermedades vienen a tratarse mayoritariamente?
De todo tipo, pero normalmente los enfermos, siempre son enfermos de la cabeza. Que tienen miedos, tienen desequilibrios emocionales, depresiones… Todo esto hace que se refleje en dolencias físicas. También vienen a tratarse de otras enfermedades
-¿Cree que sus pacientes se sienten más seguros contigo que visitando a un médico? ¿Por qué?
Sí, porque yo los trato con mucho cariño. Además, la mayoría de las enfermedades son producto de la cabeza. De la manera de vivir, de la manera de pensar, de la manera de ser, de cómo se ven a ellos mismos, y muchas veces, como te he dicho antes, eso se refleja en dolor de espalda, dolor de cabeza y demás.
- ¿La gente te cuenta cómo les ha ido el tratamiento?
Sí, sí, claro. Les va bien.
- ¿Suelen volver?
Sí.
- ¿Cómo definirías tu trabajo o tu gracia?
Pues yo creo que soy un elegido por Dios. Yo siempre le doy gracias porque puedo ayudar a la gente, al equilibrio de la gente. Yo me siento muy satisfecho.
- HERBOLARIO
Encontrar al herbolario (en este caso herbolaria) resultó más fácil que los otros casos, ya que en Alboraya había un herboristería y yo conocía su existencia. En este caso no iba acompañado. Entré a la comercio y me atendió una mujer, que era la herbolaria. Se llamaba A.G.Z. Era una mujer que tendría entorno a los cuarenta años. Su indumentaria no era nada especial; es decir, no llevaba bata ni nada semejante que la distinguiera como herbolaria. El local era un sitio pequeño y acogedor. Todo estaba forrado de madera, y había múltiples estantes con botes y pequeñas bolsas llenas de plantas (como se indica en esta fotografía tomada del lugar). Después de analizar el lugar, le expliqué a la herbolaria el trabajo que estaba haciendo y se prestó en seguida a ayudarme. Sin más dilaciones, comenzó la entrevista.
- ¿Cuánto hace que trabaja?
Tres años y medio.
- ¿De quién aprendió el oficio?
No aprendí el oficio de nadie.
- ¿Crees que tienes alguna gracia especial para curar?
No, no, yo me baso en medicina natural, no tengo ninguna gracia.
-¿Se necesita alguna preparación especial para ser herbolario?
No, pero tienes que aprender mucho, del cual hay mucho que aprender. Hay libros… sí que hay preparación. En todos los sentidos hay preparación.
- ¿En qué te diferencias en cuanto a otros sanadores como masajistas o curanderos?
Pues lo que es el complemento dietético (no vamos a llamarle medicina); es decir, la base es la fitoterapia, son las plantas. Que al fin y al cabo también es la base de toda medicina.
- ¿Utiliza algún material especial?
No. Los extractos secos de las plantas. Es decir todo es a base de plantas, lo que pasa es que se presenta lo que es la planta seca, o el polvo cristalizado, o el extracto fresco de la planta.
- ¿De dónde procede ese material?¿Lo compras o lo recolectas?
Lo compro a laboratorios.
- ¿Preparas tú el material?
No, ya viene preparado.
- ¿Utiliza algún elemento religioso?
No.
- ¿Alguna técnica manual especial?
No.
- ¿Cuál es su clientela habitual? Edades, sexo, condición social, etc.
Todas las edades, desde niños a mayores.
- ¿Tienes clientela habitual?
Sí.
- ¿Todos saben q que vienen, o algunos vienen con dudas?
Algunos vienen con dudas. Entonces se trata de explicarles. Y se les explica.
- ¿Tu clientela va al médico habitualmente o te visita a ti únicamente?
Sí que va al médico. Pero también he decirte que hay algunos clientes que vienen del médico, y tiran la receta delante de mí y compran un complemento natural.
- ¿Recomiendas que visiten al médico alguna vez?
Sí, por supuesto. Esto es compatible.
-¿Para qué enfermedades vienen a tratarse mayoritariamente?
Para todas. Bueno enfermedades, más bien patologías… desde constipados, todo lo que entra en constipados, bronquitis, asmas, problemas de huesos, problemas de menopausia; en general vienen para todo.
-¿Cree que sus pacientes se sienten más seguros contigo que visitando a un médico? ¿Por qué?
No lo creo, lo que pasa es que la gente está abierta a lo que es la medicina natural, lo que es el complemento dietético.
- ¿La gente te cuenta cómo les ha ido el tratamiento?
Sí, estupendo.
- ¿Suelen volver?
Sí, suelen volver.
- ¿Cómo definirías tu trabajo?
Esto es impresionante, es un mundo muy bonito.
- HOMEÓPATA
Un informante clave mío que había sido cliente de una homeópata, me facilitó sus datos y de este modo pude concertar una cita con ella. Era una mujer de cuarenta y pocos años cuyo nombre era Manuela. Después de consultar su agenda, me dijo que debía pasarme un día antes de empezar su consulta. Así pues, el día concertado me presenté en su consulta. Resultó ser un piso en una finca, difícil de encontrar sin conocer previamente su existencia. El interface interior-exterior era bastante chocante, debido al olor a incienso, a un gran buda que presidía la entrada al lugar y a un par de fuentes con agua en movimiento. Con todo aquello, se pretendía aclimatar a la persona que allí iba a tratarse. Todos esos elementos transmitían tranquilidad. Después de conducirme a su despacho, comenzó la entrevista.
- ¿Cuánto hace que trabaja?
Hace unos 10 años.
- ¿Cómo se aprende este oficio?
Estudiando. No está arreglada la educación, no existe una escuela reconocida por el gobierno, sino que hay academias, escuelas privadas que te enseñan.
- Muchos homeópatas son médicos, ¿eres médico tú?
No. Pero sí que hay muchísimos médicos que practican la homeopatía. Cada vez vamos siendo más.
-¿Se necesita alguna preparación especial para ser homeópata?
Para ser homeópata no hace falta ser médicos porque el diagnóstico no es el mismo que el de la medicina alopática. Se trabaja desde principios de la homeopatía que no tienen nada que ver con la medicina alopática.
- ¿Pero no hay ninguna titulación especial?
Sí, son titulares. Te dan las titulaciones escuelas y fundaciones, pero no están homologados en este momento. Estamos en trámites de homologación.
- ¿En qué te diferencias en cuanto a otros sanadores como herbolarios o curanderos, aunque éstos pertenezcan a la medicina popular?
Pues que yo llevo estudiando dos años de homeopatía, cuatro de medicina tradicional china, dos de dietética y nutrición, tres de sintergética, y así voy. Llevo catorce años sin parar.
- ¿Qué materiales utilizas?
La homeopatía, y desde la medicina tradicional china las agujas de acupuntura. También trabajo con una máquina de bioresonancia. La gente cuando viene por primera vez no conoce muy bien el material que se utiliza, sólo les suena algunas cosas como las ventosas. Pertenecen a la medicina tradicional china, eso lo aprendí yo en un hospital chino cuando estuve haciendo las prácticas en China. En el hospital se utiliza para subir las defensas del enfermo. Se utiliza después de cada sesión de acupuntura, se pone una sesión de ventosas en puntos de acupuntura de la espalda para sacar la enfermedad de dentro a afuera. Así subes el sistema inmunológico.

Fig. 5-Las ventosas son uno de los métodos de la homeopatía más conocidos por la gente.
- Ahora que nombras a China, allí tienen medicina científica moderna y medicina tradicional china en los hospitales, ¿no?
Sí, allí están las dos. A veces están incluso unidas. Por ejemplo tú estás en un hospital y viene el cardiólogo, pero luego el cardiólogo a la vez es acupunturista. Y te da plantas chinas y a la vez tiene medicina para el corazón normal.
- ¿De dónde procede el material que utilizas?
Pues su origen es de China. Se vende aquí pero se compra desde allí. La homeopatía en farmacias.
- ¿Preparas tú algo de material? ¿Manipulas algo?
No. Es que no puedes prepararlo porque aparte de que te cierran la consulta… Incluso plantas chinas no se pueden vender tampoco. Así que es acupuntura y derivando a la farmacia para comprar todo.
- ¿Utilizas algún elemento religioso aparte de material?
Aquí no se reza, aquí se trabaja.
- ¿Alguna técnica manual?
La tuina, es un masaje chino para activar los meridianos con la mano. Cuando hay un bloqueo en un meridiano de acupuntura, pues trabajas con la mano hasta que consigues desbloquear. Eso se utiliza sobre todo para dolores de espalda, de cuello, etc.
- ¿Cuál es tu clientela habitual? Edades, sexo, condición social, etc.
Me viene sobre todo gente entre cuarenta y cincuenta años. Gente que está muy cansada de la medicina, que no quiere medicación.
- ¿Tienes clientela fija o habitual?
Sí.
- ¿Todos saben a que viene o algunos vienen con dudas?
Algunos vienen con dudas porque los ha enviado alguien que dice "Ves allí que te arreglan", pero no saben nada. Tengo que explicarles lo que hago paso a paso, y a veces es un poco complicado.
- ¿Tú clientela va al médico normalmente o te visita a ti únicamente?
El que vengan a mí no significa que no vayan al médico. Se pueden complementar ambas cosas.
- ¿Recomiendas que visiten al médico?
Sí, siempre.
- ¿Para qué enfermedades vienen a tratarse mayoritariamente?
Ansiedad, o sea trastornos emocionales, y dolores sobre todo.
- ¿Crees que tus pacientes se sienten más seguros contigo que visitando a un médico? ¿Por qué?
Lo que pasa es que la medicina alternativa o la bioenergética que yo trabajo, trabajamos a la persona en su totalidad. Entonces también ocurre que el paciente te cuenta su yo íntimo, cosa que cuando va al médico no hace. Y por eso le gusta más. Es una relación más cálida aquí. Y en cierto modo el paciente lo que busca es eso, descargar en alguien su dolor. Y a partir de ahí claro, como ha hablado empieza a sanar.
- ¿La gente te cuenta cómo les va el tratamiento?
Sí, siempre. Les funciona.
- ¿Suelen volver?
Sí.
- ¿Cómo definirías tu trabajo?
Bueno a mí me gusta. Es un trabajo en el que me siento feliz, realizada, y en el que pienso que no he terminado nunca de aprender. Estoy estudiando constantemente, porque igual que evolucionan las enfermedades evoluciono yo y tenemos que seguir en el mismo camino.
ANÁLISIS Y VALORACIÓN PERSONAL
Después de estas entrevistas se pueden obtener una serie de conclusiones sobre los sanadores de la medicina popular en Alboraya.
En cuanto a aspectos generales de los tres tipos de sanadores entrevistados, observamos como únicamente el masajista y el curandero afirmaron que curaban por gracia. Por otra parte, la herbolaria dijo que utilizaba plantas secas, polvo cristalizado, o el extracto fresco de la planta. Además, otro aspecto en el cual se diferenciaban los dos primeros con respecto a la herbolaria es que ésta sí que se ganaba la vida con la herboristería, mientras que los otros dos no, ya que tenían un trabajo (mediante el cual subsistían) independiente del de sanadores. Un ejemplo más de esta diferencia es que tanto el masajista como el curandero llevaban mucho tiempo en el terreno de la curación (muchos años), mientras que la herbolaria tan sólo practicaba su profesión hacía tres años y pico. En cuanto a la preparación, decir que el masajista y el curandero afirmaron que no se necesitaba preparación. El primero afirmó que únicamente se necesitaba nacer con gracia y ya está. El segundo también, añadiendo que además hacía falta alguien que te enseñara algunas cosas (como por ejemplo las oraciones con las que llevaba a cabo las curaciones). La herbolaria sí que dijo que hacía falta preparación, no obstante no especificó de qué tipo o como conseguirla. Por lo tanto, de esta primera parte de la entrevista podemos concluir que tanto el masajista como el curandero, tienen una visión de su cualidad de curar como si ésta fuese un don, como algo divino, que ambos relacionan con Dios (Martínez, 1989, 37-38). En el caso de la herbolaria esto no es así.
En el aspecto del material y de las técnicas utilizadas, volvemos a encontrar semejanzas entre el masajista y el curandero, ya que ambos afirmaron utilizar las manos. Bien es verdad que el primero de ellos habló de un "empastre" que él mismo preparaba, y el curandero citó aceites, pero ambos nombraron las manos como su medio más importante para curar. La herbolaria por su parte explicó como eran los extractos secos de las plantas (que compraba en laboratorios) sus vehículos para curar. También les fue preguntado si utilizaban algún elemento religioso en sus prácticas curativas. A esta pregunta, masajista y curandero afirmaron que sí, ya que usaban la señal de la cruz y algunas oraciones respectivamente. La herbolaria por el contrario negó la existencia de cualquier elemento religioso en su trabajo. Como podemos observar, pregunta tas pregunta, hay una evidente la cercanía entre el curandero y el masajista. Ya sea en métodos, en técnicas, etc. Bien es verdad que uno de ellos dijo curar enfermedades relacionadas con los tendones, con los huesos, mientras que el otro estaba especializado en curar enfermedades como dolores de cabeza o estados de ánimo, pero el uso de elementos religiosos, el curar por la "gracia", deja bien a las claras que ambos se parecen, y que las diferencias las encontramos en el tipo de enfermedades que tratan, y ligeramente en sus métodos (uno pone los tendones en su sitio y el otro impone las manos). En cuanto a la herbolaria, siendo ella también una sanadora popular, encontramos bastantes diferencias con respecto a los anteriores. Por una parte, ni se relaciona con ninguna gracia divina, ni habla de elementos religiosos, ni de imposición de manos. Ella afirma curar por plantas, por extractos de vegetales, pero por nada más. Esta sanadora se basa en la fitoterapia, y deja la gracia aparte. Además esa mujer sí que vivía de su herboristería, al contrario que los otros sanadores de la medicina popular en Alboraya.
En cuanto a la clientela, aquí sí que podemos decir que en los tres casos hay semejanza. El masajista se mostró algo reacio a la visita masiva de clientes, ya que según él la gente era muy desagradecida. Pero en los otros casos la clientela de los sanadores era variada, de todas las edades y sexos. Sobre los clientes también dijo el masajista que en su caso, al curar sólo a gente de círculos cercanos a él, sabían con que se iban a encontrar. En los otros dos casos me dijeron que hay gente que no está segura cuando va a visitarles. Incluso el curandero relaciona esta falta de seguridad como una de las causas del fallo en la curación de estas personas. Este aspecto refleja que en Alboraya hay tanto gente que ha visitado de forma habitual a los sanadores populares, como gente que es la primera vez, y que por lo tanto tienen dudas y no saben exactamente lo que les van a hacer. En las tres entrevistas se dijo también que siempre recomiendan visitas al médico a los clientes, sobre todo si se percatan que sufren una enfermedad importante. Sobre las enfermedades a las que van a tratarse los clientes, ya han sido citadas con anterioridad. En el caso de la herbolaria, afirmó que a su negocio acuden personas con un amplio abanico de enfermedades (constipados, bronquitis, asmas, problemas de huesos, problemas de menopausia). Por otra parte el masajista trata problemas de articulaciones, huesos y demás, mientras que el curandero hace lo propio con dolores de cabeza y todo aquello relacionado con el estado de ánimo. Por lo tanto, en este aspecto sí que hay diferencias entre los tres. Sobre si los clientes se sienten más seguros visitando a estos sanadores que visitando al médico, ha quedado reflejado en estas entrevistas como el curandero piensa que sí. Es más, él dice tratarles bien porque cree que así es más fácil que lleguen a curarse. La herbolaria opinaba que la gente le visita porque está abierta a la medicina popular, mientras que el masajista cree que si acuden a él es porque se sienten seguros con él. Con ello, podemos hacernos una idea, de cómo hay gente que prefiere la medicina popular, a una visita a su médico de cabecera. Además atendiendo a lo que dijeron los entrevistados sobre si sus tratamientos funcionan, es normal que la gente acuda a ellos, ya que afirman los buenos resultados de los tratamientos. Además, tras realizar estas entrevistas he observado como al visitarles se obtienen ciertas ventajas. Por ejemplo, el único de los tres que cobra siempre es la herbolaria. En los otros dos casos no es así, por lo tanto cuando una persona les visita no está atada por el tema económico. No sólo esto, sino que la cercanía que demostraron en las conversaciones que con ellos mantuve, me da una cierta idea de por que hay gente que acude a ellos. Tras realizar este trabajo, también he llegado a la conclusión de que en cierto modo, no todos los habitantes de Alboraya podrían acceder a estos sanadores, ya que para llegar a ellos muchas veces necesitas conocer a alguien que ya sepa de su existencia. Incluso en el caso del masajista, si no eres de su confianza no te trata. Por lo tanto, en el caso del masajista y el curandero, al ser sanadores que trabajan en sus casas, sin darse publicidad y demás, depende de si conoces a determinadas personas o depende de la zona del pueblo donde vivas el acabar visitando a estos sanadores. Con la herbolaria no ocurre esto, ya que ella trabaja en una herboristería, es un negocio que lleva ella y que sí está abierto de cara al público.
Sobre la última pregunta, la de cómo definir su trabajo, curandero y masajista hicieron referencia a la gracia que poseen y que les da el don de curar. La herbolaria por el contrario no cito este aspecto. De este modo vuelve a quedar reflejado como entre los dos primeros hay bastantes semejanzas, mientras que la herbolaria, tratándose también de un sanador de la medicina popular, tiene diferencias más marcadas (deja de lado lo religioso y se centra más en lo empírico). Por último, para dar una imagen más global de la medicina popular en Alboraya, he intentado compararla con otro tipo de medicina que corresponde a otro sistema médico: la homeopatía, que es una medicina complementaria. La entrevista realizada a la homeópata dejó bien a las claras las diferencias entre ambos sistemas médicos. Empezando por la forma de aprender el oficio, en este caso, la entrevistada dijo que para ser homeópata había que estudiar mucho, que no está arreglada la educación, no existe una escuela reconocida por el gobierno, pero que había que estudiar. Esto no ocurría en el caso de la medicina popular, donde los sanadores curaban por gracia. La herbolaria sí que habló de formación pero no especificó. Es más, el aspecto que recalcó la homeópata con respecto a los otros sanadores cuando fue entrevistada, era que ella había estado estudiando mucho tiempo, y los demás no. En el material encontramos más diferencias. En la homeopatía observamos material mucho más complejo, desde agujas de acupuntura hasta una máquina de bioresonancia. En la medicina popular se utilizaban recursos mucho más humildes, como aceites o extractos de plantas. Lo mismo ocurre con las técnicas manuales, lejos de la imposición de manos o de poner tendones en su sitio, la homeópata habló de la tuina, un masaje chino para activar los meridianos con la mano. Sobre la clientela, en la entrevista dijo que la gente que le solía visitar era gente de entre cuarenta y cincuenta años, cansada de la medicina científica moderna. En los otros casos no ocurría esto, ya que la gente acudía por tener un complemento, o para tratarse enfermedades que eran superficiales, tal vez consideradas por los pacientes como "no de médicos". Además también se dijo que la clientela acude de forma más cómoda al homeópata porque allí se trabaja a la persona en su totalidad, de forma que el paciente muchas veces deja a la luz su yo íntimo. Por lo tanto, con esta entrevista, se consigue ver la diferencia la medicina popular con otro sistema médico (aunque sólo se le dé una pincelada a las medicinas complementarias). Como se observa es un mundo diferente a la medicina popular a todos los niveles, y no por ello menos válido.
Por lo tanto, para concluir debo decir que tras realizar este trabajo me he llegado a dar cuenta de cómo de importante es la medicina popular en un pueblo. Ésta no se trata de un elemento de folklore en Alboraya, sino que es un aspecto muy importante para la vida de personas que utilizan este sistema médico para tratar sus enfermedades. Además, como queda demostrado, hay variedad de sanadores (al menos en esta población), lo cual permite a los habitantes elegir entre uno u otro para sanarse. En mi opinión todo esto es positivo, ya que mucha gente sale ganando. El enfermo porque tiene una alternativa a la medicina científica moderna para tratar mayoritariamente enfermedades "no de médicos". Por otra parte también se benefician los médicos, ya que gracias a estos sanadores, y siempre y cuando sepan de su existencia, pueden remitir a sus pacientes a ellos para tratarse aspectos puntuales. Bien es verdad, que como algún sanador ha dicho en su entrevista, alguien puede ver a la medicina popular como un complemento de la medicina científica moderna; no obstante, este tipo de sistema médico, con sus sanadores, sus masajes, sus aceites, sus plantas, con su transmisión a lo largo de muchas generaciones, no deja de ser necesario y útil en pleno siglo XXI.
ICONOGRAFÍA
Fig nº 1: Piqueras Haba, J, 1999, pág 137
Fig nº 2: Piqueras Haba, J, 1999, pág 142
Fig nº 3: Piqueras Haba, J, 1999, pág 140
Fig nº 4: Martínez Piñero, J, 1989, pág 257
Fig nº 5: Fresquet Febrer, J, 2006, pág 302
BIBLIOGRAFÍA
- Fresquet J., 1995, Salud, enfermedad y terapéutica popular en la Ribera Alta. Madrid: PUV
- Fresquet J., 2006, Salut, malaltia i cultura. Valencia: PUV
- López J., 1989, Lecciones de historia de la medicina. Valencia: PUV
- Piqueras J., 1999, El espacio valenciano: una síntesis geográfica. Valencia: Gules
- Fresquet J. (17/05/07) Medicina y Ciencias Sociales. (En línea) Universitat de València. Disponible en: http://www.uv.es/medciensoc/index.html
- Martínez, Ángel, 1994. La medicina popular. Los límites culturales del modelo médico. Revista de Dialectología y Tradiciones Populares. Vol 49. Pág 109-133.
ÍNDICE ANALÍTICO
- Bioresonancia, 13
- Curandero, 3, 9
- Empastre, 7
- Herbolario, 2, 11
- Homeópata 2,13
- Masajista, 3, 7
- Medicina popular, 2
- Polvo cristalizado, 12