
Opinions i polèmiques que ha despertat la cançò de la Muixeranga
La cançó de la Muixeranga ha creat moltes polèmiques sobretot durant els últims anys, però açò ja ve de lluny, aquesta tonada d'autor desconegut és considerada per uns una simple melodia folclòrica de poca rellevància, però per a un sector de la societat valenciana ha esdevingut l'himne no-oficial del País Valencià. Aquesta controvèrsia la va iniciar quasi sense voler Martí Domínguez però fou Joan Fuster qui la donà a conéixer i qui la va proposar com a himne per als Països Catalans, però fins i tot ells estaven en desacord en la forma, Fuster volia posar-li lletra i Domínguez pensava que això seria un sacrilegi.
Text publicat a un disc d 'Al Tall. Editat per EDIGSA. Barcelona 1977.
Una cançó, una tonada de dolçaina... La cançó del grup "Al Tall" és una convocatòria actual, alegre, viva; la tocata de la Muixeranga d'Algemesí hi representa la tradició popular, senzilla i emocionant. La combinació no podia ser més oportuna. Aquest disc, improvisat, de cara a una eficàcia urgent, conjunta la doble veu d'un instint "nacional" que no es resigna a claudicar. Cada dia som més els valencians que ens reconeixem en la nostra "identitat" segura, i que volem recuperar-ne les senyes. N'hi ha moltes que hem de rescatar de l'oblit, de la desídia, de l'opressió. ¿I per què no unes melodies? En el fet d'una concentració multitudinària, "cantar" col.lectivament constitueix, ja, una afirmació. ¿I cantar què? "Al Tall" es limita a la crida de l'"aplec del Puig", un dels pocs episodis de la Resistència -modesta resistència- contra el franquisme al País Valencià. ¿La Muixeranga d'Algemesí? És muda. Si un dia, un poeta com cal, li posa una "lletra", tindrem no una "cançó" sinó un "cant". Un cant nacional-popular. Que a la curta o a la llarga puga desplaçar el coro de zarzuela del mestre Serrano, justament anomenat "Himno Requional". Ben mirat, per a continuar sent valencians, els valencians ens hem d'inventar unes esperances de futur, a tots els nivells. I al nivell de cantar. ¿Quina cançó i el cant de tothom?.
Hi ha un "himne" pendent. Per al País Valencià i per als Països Catalans. Els Segadors també és un "himno requional". Siga com siga, cal fomentar ofertes. La d'una "cançó" -¿"himne"?- unitària dels Països Catalans, benvinguda, i necessària. ¿Per què no intentar-ho?. "Himne", "cant", "cançó"...
Aquesta era, però, l'opinió de Martí Domínguez:
A finales de esta semana volverá a levantarse, una y otra vez, desde las calles de Algemesí, un sonoro cohete volador lagrimeando oro: La Muixeranga.
¿Cómo y dónde nació ese cántico bravío y sentimental a la vez, de una escalofriante simplicidad? No se sabe ni se sabrá nunca. El que se ignore la cuna y fecha natal de algo tan noble y bello es signo inequívoco de que no iba a pertenecer a nadie, sino a todos.
Se trata como es sabido, de un ball preprocesional y casi bélico, protagonizado sólo por hombres vigorosos, sin otras armas que los hachones que cada uno empuña como un machete, y cuyas llamas van dibujando en la noche los movimientos de la batalla a ras de suelo o en el asalto a una torre, siempre al golpe triple del tabalet y la arenga incesante de la dolçaina. La dolçaina es un instrumento musical de voz fina, penetrante, perforante. Federico García Sanchiz la comparaba con un berbiquí, taladrando madera y esparciendo un polvillo dorado. La parte musical del ball no sólo està integrada por la melodía, sino también, y a partes iguales, por el isócrono triple ritmo del tabalet. La voz de la dolçaina es como la piel fina de esa música, pero el tabalet es su pulso interno, es decir, su sangre.
Sin ese pulso, la melodía simple carece de sostén sanguíneo. De vitalidad. Por eso -afortunadamente- la melodía sola no es apta para la voz humana populosa, y menos aún si se intenta preñar de una carga literaria más o menos "patriótica". No puedo ocultar que la puesta en órbita de la melodía muixeranguera, como un largo alarido salido de las mismas entrañas de la tierra propia, ha de resultar y hasta emocionante para todo hijo de Algemesí. Pero a condición de que sea su melodía, sólo su melodía y ritmo - dolçaina y tabalet-, sin contaminación alguna de literatura épica, porque perdería su autenticidad. Además de la contaminación alfabética que supondría eso de silabear sus notas musicales, eliminando el pulso sanguíneo del tabalet y embutiendo ideas donde sólo hay cántico puro sin palabras.
Me dirán algunos: "Es que deseamos convertirla en himno". Valencia se ha pasado durante bastantes siglos sin himno y tan ricamente. "No li han caigut el anells". Eso de los himnos se puso de moda cuando el nacionalismo centralista. En la médula de todo himno, como hoy se entiende esta palabra, hay siempre una idea centralista o segregacionista. Un himno, como tal, ha de servir para unir, nunca para enconar. Y si lleva letra, más peligroso aún. Porque letras y libretos conllevan el peligro de Babel. Las pentecostes carecen de literatura.
Además que, muchas veces, un himno sólo es música pura sin texto. Los intentos de poner letra a la Marcha Real, a pesar de su carga patriótica y literaria, han fracasado una y otra vez. En cuanto al Himno de Riego no le conozco letra alguna, como no sea esa pseudoletra, esos cuatro puercos octosílabos en lengua popular valenciana -"si vols sopar no te'n vages..."- absolutamente inaceptables, ni como broma. "En la mesa y en el juego se conoce al caballero". Y en sus bromas.
A uno de los amigos a quien yo más quiero, de los que vienen cada septiembre a presenciar y a gozar, por patriotismo valenciano de buen gusto, las procesiones de la Mare de Déu de Algemesí, le he advertido más de una vez -él es testigo-: "Por el amor de Dios, evitemos caer en la tentación de ponerle letra a la Muixeranga".
Porque, probablemente, se correrá el peligro de hacer una cosa agresiva o mema. O ambas cosas a la vez. Pues convertiremos en leña, para alimentar el incendio de los polemizantes y politizados valencianos de hoy, una joya purísima de nuestro arte popular. Quienes amamos esa joya y la llevamos en el corazón no queremos ni pensar que se la empleará contraponiéndola a cualquier otro "himno" y sufriera la "pitada" de cualquier otro bando, o fuera causa de choques. Si la Muixeranga sale de su santuario de Algemesí, ha de ser con todos los respetos y autenticidad, como elemento de belleza que enriquece y aúna, no con voluntad banderiza.
Me dicen que últimamente han aparecido letras para cantar la Muixeranga (¿También se compondrá la solfa correspondiente para ser ejecutada por las bandas de música? Horror!) Si esas letras se hicieron con la buena fe y la inocencia de Abel, las rechazaremos , pero quitándonos el sombrero. En otro caso nos sonarán a blasfemia. Con esa inocencia de Abel -de los ángeles-, propia del arte verdadero, un gran músico de Algemesí, el inolvidable Moreno Gans, compuso para la Coral Polifónica de Agustín Alamán -otro gran músico de Algemesí- un escalofriante poema musical con la melodía de la Muixeranga y los versos llorentinos de "Vora al barranc del Algadins". Barranc dels Algadins!, un paraje de huertos y arrozales enclavados en el término de la misma población, donde el poeta tenía un mas escoltado por cuatro palmeras. Poema polifónico antípoda de himno!
Venid a Algemesí. Venid cuantos gustéis de las cosas sencillas, elementales, pueblerinas, auténticas. Venid y escuchad y ved nuestra Muixeranga, abriendo siempre las tres procesiones.
Comprobaréis que no necesita nada más. Se basta con ella misma. Su belleza, su fuerza, radica en su casta desnudez. No le colguemos cualquier irreverente perifollo... No la manoseéis más, que así es la rosa!
MARTÍ DOMÍNGUEZ I BARBERÀ (1908 - 1984)
Hoja del Lunes, València 3 de setembre de 1979
Martí Domínguez és un dels periodistes més importants d'aquesta segona meitat de segle. Tot i que va fixar la seua residència a València per qüestions de treball, mai no va trencar el fil que l'unia amb Algemesí. Al llarg de la seua trajectòria no va deixar passar cap oportunitat de fer-se ressó de la riquesa del seu poble. Aquest article n'és una mostra.
Llibre La Muixeranga d'Algemesí