El circuito urbano
Quienes en estos días hayan podido pasear por las inmediaciones del puerto de Valencia, puede que se hayan quedado sin habla, bien por admiración, o bien por tragar demasiado polvo. Muchos aclaman las obras de lo que será el escenario del Gran Premio de Fórmula 1, y otros tantos, vecinos del Grao o de la Avenida Francia , se preguntan en silencio sobre el ruido o si podrán aparcar su coche con tanto trajín. Los más despistados, incluso no se enterado de que la America 's Cup ya pasó; y que sobre sus cenizas hoy se gesta otra nueva maravilla a la Luna de Valencia.
La idea de construir un circuito urbano de Fórmula 1 en la ciudad de Valencia se formó hace dos años, cuando el presidente de la Generalitat , Francisco Camps, expresó su interés al magnate de la Fórmula 1, Bernie Ecclestone, para que el Circuito de la Comunitat Valenciana pasase a formar parte del calendario del Gran Premio. El potentado británico rechazó tal posibilidad de inmediato. Sin embargo, con motivo de su estancia en Valencia en 2006 para presenciar una prueba de las GP2 Series en Cheste, Ecclestone se mostró atraído por la posibilidad de celebrar una carrera por las inmediaciones del puerto de Valencia, remodelado con motivo de la celebración de la America 's Cup. El Presidente no pudo más que aceptar entusiasmado.
La presentación del proyecto tuvo lugar el 10 de mayo en la capital levantina, en un acto en el que también se anunció la creación de la empresa Valmor Sport , integrada por el empresario valenciano Fernando Roig, la entidad financiera Bancaja y el ex campeón mundial de motociclismo Jorge Martínez "Aspar", responsable también de la gestión de la carrera. Un evento no exento de polémica, después de que durante el anuncio del compromiso, Ecclestone insinuase que firmaría el contrato si Camps ganaba las elecciones autonómicas del 27 de mayo, lo que motivó al PSOE para acusar a Camps y a la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, de usar sus cargos públicos para realizar un acto de campaña electoral.
El proyecto siguió sobre ruedas, incluso a pesar de las disconformidades dentro del mundo del motor. El mismo bicampeón del mundo, Fernando Alonso, aseguró que "sería un pecado hacer un Gran Premio de Fórmula 1 en Valencia y no aprovechar las instalaciones del Circuit Ricardo Tormo". Por otra parte, a los responsables del circuito de Montmeló no parece haberles sentado excesivamente bien observar el nacimiento de un serio competidor tan próximo.
Pero al margen de las esferas de tan suntuoso deporte, para quienes viven a diario en la ciudad de Valencia, existen muchas informaciones y aspectos relevantes para su vida cotidiana en tan osado reclamo turístico. Un circuito de Fórmula 1 en las calles del Grao, la dársena o la avenida Francia. ¿Por qué construir un segundo circuito cuando se cuenta con las magníficas instalaciones del circuito Ricardo Tormo?, ¿cuánto costará? ¿cómo se financiará?, ¿es legal? ¿perjudicará la libre circulación de los vecinos?, ¿y qué pasa con el ruido?, ¿es seguro un circuito urbano teniendo en cuenta la historia de otros trazados urbanos como el de Mónaco o el de Monjuïc?, ¿puede una ciudad como Valencia equipararse económicamente a Mónaco?...
Por lo pronto, la construcción del circuito ha sido adjudicada por 41,2 millones de euros. La pista contará con una longitud de 5.473 metros , un ancho de 14 metros y discurrirá en torno a la dársena interior del puerto y por las calles del futuro barrio que se construirá entre las vías del ferrocarril, el puerto y el antiguo cauce del Turia.
El diseñador del proyecto, José Luís Manzanares, asegura que el circuito urbano de Valencia no sólo será el “más seguro del mundo” sino que “beneficiará a la ciudad proyectando una imagen positiva de ella”. No obstante, bajo esas declaraciones no parece arrojarse demasiada luz sobre si los vecinos podrán tener un acceso razonable tanto a sus hogares como a sus vehículos en la semana que dure la competición. En cuanto a la contaminación acústica, Manzanares aduce que “privar del ruido a la Fórmula 1 le quita la gracia” y añade que “es como si se quisiera silenciar el sonido de la mascletá” .
Críticas: cómo lo vive la otra mitad
Por otro lado, el de la otra mitad, no cesan las voces de colectivos vecinales y ecologistas en contra del circuito urbano. En declaraciones de Julio Antonio Moltó, representante de la comisión “El litoral que volem”, de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Valencia (FAVV), resume lo que está sucediendo con estas claras y contundentes palabras: “Se está utilizando el dinero público para intereses privados”. La FAVV reivindicó en su XVII Setmana Ciudadana una urbe "accesible" en su medio físico y a la cultura, la vivienda, la educación o la atención social. La presidenta vecinal, María José Broseta, pidió atención e inversión en el "día a día" de los barrios, y criticó que se dé prioridad a proyectos como el circuito de Fórmula 1.
La Federación presentó alegaciones, protesta a la que se sumaron Greenpeace y Ecologistas en Acción, contra la Consellería de Infraestructuras debido a la inexistencia de un estudio previo sobre el impacto ambiental del circuito como suele ser preceptivo en este tipo de obras urbanísticas.
Pero las críticas contra el circuito urbano no sólo se deben a su construcción en sí, sino también a las formas en que se lleva a cabo, empresarial y administrativamente. Ni la Generalitat Valenciana ni el Ayuntamiento de la ciudad han hecho constar en ningún documento oficial que las obras cuestionadas sirvan para construir un circuito, sino que han utilizado los eufemismos: “remodelación y mejoras de barrios”. De esta manera, “se hace la trampa”, señala Juan Antonio Moltó y remacha que son “artimañas” que utiliza el gobierno regional del PP, sin que el ayuntamiento le diga nada “porque es de la misma cuerda política”.
Y colmando esa precariedad legal que muchas voces consideran una “actuación fraudulenta” de la Generalitat , desde las asociaciones de vecinos se pone también de relieve que los 41,2 millones de euros van a parar directamente a la facturación de empresas, la mayoría de constructores valencianos afines al PP.
Una de estas empresas es Pavasal, que posee entre sus principales accionistas a Rafael Ferrando, actual presidente de Cierval, la patronal regional valenciana. Este empresario cuenta con la plena confianza del presidente Camps. Lo ha utilizado en su política para reivindicar agua del Ebro, en el seno de la CEOE , de la que es vicepresidente. Además, Ferrando es ahora miembro de la junta de gobierno de la Autoridad Portuaria de Valencia, una de las partes interesadas en las obras del circuito automovilístico.
Otra empresa inversora es la del grupo “Lubasa” de Castellón, a través de su filial Becsa, propiedad del empresario Luis Batalla, imputado en varios delitos de falsificación de documentos públicos, contra Hacienda y tráfico ilegal de influencias en espera de juicio.
EUPV considera que las obras poseen unas "características de urgencia y desinformación que hacen que bordeen la legalidad" y, al respecto, indicó que las tres licitaciones de Grandes Premios publicadas en el Diari Oficial de la Comunitat Valenciana hasta el momento "suman más de 52 millones de euros" y no han aparecido en el Diario Oficial de la Unión Europea.
Asimismo, las asociaciones de vecinos ven más “intereses particulares” en este negocio, financiado con fondos públicos, cuando saben que la empresa que explotará los derechos de las competiciones automovilísticas será “Valmor Sport”. Fernando Roig, su principal accionista, empresario del sector de la cerámica, dueño del Pamesa y del equipo de fútbol Villareal C.F, forma el tridente de la saga empresarial valenciana, junto con sus hermanos Juan (dueño de Mercadona) y Francisco, ex presidente del Valencia C.F., constructor y promotor inmobiliario.
Finalmente, las protestas han recibido audiencia en la Unión Europea , que ha admitido a trámite una denuncia de la plataforma valenciana “Fórmula Verda”. En la que exige que "se evite la ejecución de un proyecto de obra de construcción de un Circuito de Fórmula 1" en la ciudad de Valencia "sin la preceptiva evaluación de impacto ambiental".
Según apuntó Vicent Torres, portavoz de la plataforma, sin este informe no se dispone de una "previsión de los problemas que pueda generar el circuito, ni se han previsto medidas correctoras" al respecto. Del mismo modo, la denuncia plantea la "ocupación" del cauce del río Turia, donde la Conselleria había previsto el proyecto de prolongación de la Avenida de Francia y el Paseo de la Alameda. Así , Torres explicó que si se superpone el plano del trazado del circuito, se aprecia que más del 50 por ciento del mismo discurre paralelo al cauce, quedando totalmente invadido.
En cuanto a las molestias que las obras puedan causar a los vecinos, declaró que en el barrio de Nazaret hay "cierta inquietud" porque la Conselleria de Infraestructuras "ha construido un muro de 30 centímetros para evitar inundaciones en uno de los lados del río, pero en la otra zona hay una acumulación de tierra que ha llegado a medir 10 metros ". Por ello, aseguró que los vecinos están "preocupados" porque si se producen "lluvias importantes, pueda haber inundaciones en el barrio, como ha ocurrido otras veces".
En este sentido, la coordinadora lleva realizando diversos actos de protestas, como la 'bicimanifestación' del 27 de enero que transcurrió desde el parque de Cabecera hasta el puente de Astilleros, donde se celebró un acto lúdico. Estas iniciativas pretenden reclamar el eje verde que estaba programado inicialmente, así como la accesibilidad y sostenibilidad del proyecto de Fórmula 1.
Parece que no todo el mundo quiere la Fórmula Uno en Valencia…