Ciutat de les Arts i les Ciències: un pozo sin fondo

El proyecto de Ciutat de les Arts i les Ciències de Valencia nació en 1989 bajo el mandato del, por entonces, presidente socialista de la Generalitat , Juan Lerma. La obra incorporaba un museo, un cine planetario y una torre de comunicaciones. Los objetivos transversales eran la educación y el ocio creativo para todos los ciudadanos, en un complejo a medio camino entre el museo interactivo y el parque temático dedicado a la ciencia, la industria y la tecnología. El arquitecto Santiago Calatrava fue designado para encargarse del diseño de la futura ciudad.

Pero después de las elecciones de 1995, con la llegada al poder del Partido Popular, se paralizaron las obras. La torre de comunicaciones, símbolo asociado a la gestión de los gobiernos socialistas, fue retirada por decisión del Conseller de Economía, José Luís Olivas. Todo ello pese a que sus cimientos de seis millones de euros ya estaban construidos. En su lugar, un palacio de las artes se añadió al proyecto inicial, convirtiendo la Ciutat de les Ciències en la Ciutat de les Arts i les Ciències. La Generalitat encargó al mismo Calatrava la remodelación de la idea original.

En el nuevo diseño, el proyecto se encuentra completado por un parque oceanográfico. Finalmente, la obra cuenta con cinco elementos: L'Hemisfèric que consta en un cine IMAX, inaugurado en abril de 1998; L'Oceanogràfic, el mayor parque marino de Europa, inaugurado en el año 2002; L'Umbracle jardín y el paseo mirador, el Museo de las Ciencias Príncipe Felipe, que abrió sus puertas en 2000; y el Palau de les Arts, inaugurado en el año 2005.

Según el Síndic de Comptes, 1.128 millones de euros, con una desviación en total de un 79%, fueron invertidos en la Ciutat. La Generalitat aseguró que las inversiones "se ajustaban a la envergadura y singularidad" de las actuaciones realizadas y subrayó, tras la publicación del informe, que todas las modificaciones "no sólo están sujetas a la legalidad, sino que son a propuesta y aprobadas, tanto en su coste como en su ejecución, por la dirección de obra que llevó a cabo el arquitecto Santiago Calatrava".

Este último elemento de la Ciutat de les Arts i les Ciències experimentó numerosas tormentas desde su nacimiento. A medida que las maquetas se presentaban en sociedad, se alteraba su estética inicial, hasta tal punto que las modificaciones que ha sufrido el edificio durante los 10 años que ha durado la construcción, han despertado inquietudes sobre la posibilidad de que el diseño se haya ido perfilando conforme iban evolucionando las obras.

El último edificio construido, el Palau de les Arts Reina Sofía, cuyo coste ya supera los 345 millones de euros, se ha definido como el buque insignia de la cultura valenciana. Pero más que eso, es una apuesta por una nueva imagen de la ciudad, un referente visual que buscar atraer un nuevo turismo. De sus cuatros salas, una no abrió jamás su puertas y otra fue cerrada por acústica deficiente, también se retiraron 200 butacas de la sala principal para mejorar la visibilidad. En 2006 se inauguró la sala principal del Palau de les Arts. El cartel y la ocasión eran impresionantes. Pero fueron efímeros, un solo estreno bastó para que la compleja y exclusiva plataforma escénica acabara hundida.

El Palau sufrió una gran inundación por las fuertes lluvias del 11 de octubre. La primera medida que se adoptó fue cerrarlo al público, junto con el Hemisféric. A los dos días de la tormenta, los representantes de Santiago Caltrava, se “ lavaban las manos”, argumentando que se había estado avisando del riesgo de inundaciones del coliseo, debido a la supresión, en el proyecto original, de una lámina de agua. El 18 de octubre se comunicaba el retraso de la venta de localidades para las obras a estrenar ( Carmen y 1984 ). También se anunciaba el levantamiento de un pretil, que bordearía el lado oeste del Palau para evitar nuevas inundaciones, aunque seguían sin cuantificarse los daños totales ni se ponía plazo a una solución definitiva. La intendente del Palau, Helga Schmidt, señalaba su deseo de mantener la programación inicial, mientras los medios denunciaban el secretismo con el que se estaba tratando el problema, sus consecuencias y las posibles soluciones. Finalmente no pudo mantener la programación inicial, la fecha del estreno de “Carmen” se aplazaba hasta el 6 de noviembre y se retiraba la obra “ 1984” . Las cifras estimadas de los desperfectos según expertos consultados por el medio Levante-EMV, se situaban entre tres y cinco millones de euros, los cuales se sumarían a los 345 millones ya gastados en el edificio. Estos expertos estiman que los trabajos podrían demorarse como mínimo entre tres y cuatro meses, sin saber quién asumirá los elevados costes de la reparación.

Las últimas inundaciones que ha sufrido el Palau de les Arts han constituido un episodio más en una historia de desatinos que dura ya años, y en la que nadie parece estar dispuesto a asumir responsabilidades. Se trata, pues, de la gota que ha colmado la paciencia de los valencianos. Las cifras astronómicas generadas por la Ciutat de les Arts i Ciències de la Ciudad y la falta de información sobre su gestión cansan a los ciudadanos. El escudo de Valencia se ha convertido en un pozo sin fondo.