ESTILO

     En este cuento, Dickens elabora un lenguaje muy cuidado en el que combina la realidad y la ficción. La riqueza de su vocabulario, en ocasiones complejo, convierte este cuento en una novela fantástica llena de sentimientos y emociones. La brillantez de sus imágenes novedosas y sus símbolos deslumbrantes cristalizan sorprendentemente en esta obra que sabe destacar la claridad de su mensaje.
El abundante empleo de adjetivos nutre el texto de manera que el lector goza de una visión más detallada de lo descrito y penetra con mayor facilidad en su interior.
    Los grandes efectos empleados en el texto permiten lograr unos fantásticos efectos de color y sonoridad.
    Este cuento se ve enriquecido con una serie de cultismos y una lograda precisión que permiten una profunda lectura.