Charles
Dickens construye la novela en tercera persona. Asume las dimensiones de
un ser omnisciente en relación con los personajes y los acontecimientos
de la obra. Este novelista se transforma en auténtico demiurgo conocedor
de todos los acontecimientos en sus más pequeños detalles
y sabe la historia de todos los personajes llegando a penetrar en lo más
íntimo de las conciencias. La visión de este creador omnisciente
es panorámica y total, lo que permite que el lector se identifique
con esa visión.
Dickens se dirige en ocasiones
al lector, olvidando completamente su obra: “ ... se reía más
a gusto que el sobrino de Scrooge, todo cuanto yo puedo decir es que a
mí también me gustaría conocerle. Presentádmelo
y me haré amigo suyo. “
En otras ocasiones, el narrador
introduce nuevos acontecimientos a través de su presencia en el
texto y en relación directa con su lector: “ ... no me importa señalar
a mis lectores...”
El narrador refuerza, también
a través de una relación directa con el lector, su
ventaja respecto al protagonista del cuento: “ ... lo que vosotros y yo
hemos comprendido desde el principio, pues siempre es la persona en apuros
la que tarda más en comprender lo que habría que hacer en
su caso.”
Dickens con un
emotivo y extraordinario sentido, logra enfrentar la entrañable
ternura de los personajes reales con la frialdad ensimismada de la figura
de Ebenezer Scrooge. La innovación y creatividad empleada en la
creación de los personajes fantásticos, proporciona al lector
una nueva visión de los llamados personajes eternos.
La riqueza dedicada
a los detalles de los personajes, comporta de lo anodino a lo familiar.
Pero en la obra
prevalece, ante todo, la autenticidad con la que Charles Dickens ha dibujado
a sus personajes.
Ebenezer
Scrooge es el protagonista de este cuento. Es un excelente negociante,
huraño, reservado y ensimismado. Es un viejo renegón que
se caracteriza por una cortante frialdad, una profunda avaricia y una enfermiza
mezquindad. Es un personaje solitario obcecado por el dinero.
A lo largo de
la obra, Dickens logra oponer la exterioridad distante, con la que es conocido
el personaje, con la enternecedora intimidad que empieza a surgirle.
Este personaje
consigue sentir, gracias al espíritu, recuerdos nostálgicos
de su infancia, recuerdos del pasado, que de no ser devueltos, hubieran
quedado perdidos para siempre.
Este personaje
sufre una progresiva transformación que le hará perder la
melancolía, la nostalgia y la soledad y le hará recuperar
la ilusión y la esperanza.
Bob Cratchit
es el escribiente de Srooge, un necesitado padre de familia numerosa
que desprende una gran ternura, amabilidad, benevolencia y humanidad.
Charles Dickens
idealiza la figura paternal en este personaje que se ve condenado, diariamente,
a las presiones y amenazas de su patrón. Y todo ello, en un ambiente
laboral completamente inhumano.
Fred, hijo de la fallecida hermana de Scrooge, representa, en esta obra; la alegría, la felicidad, la jovialidad y el optimismo.
Jacob Marley fue el socio de Scrooge durante mucho tiempo. Falleció hace siete años y su aparición en la obra es en forma de espectro. Después de muerto, Marley se ve condenado a llevar la pesada cadena que forjó, voluntariamente, en vida. Esta frase, pronunciada por él mismo, resume su vida: “ ..y yo no saber que ningún remordimiento es suficiente para reparar las oportunidades despreciadas en vida. “
El espíritu
de las Navidades Pasadas es un viejo, reducido a las proporciones de un
niño, con un rostro floreciente sin arrugas que desprende la más
tersa y sincera juventud. Destaca por un claro y brillante rayo de luz
que le brota de la coronilla. Este personaje fantástico exhala la
más pura luminosidad.
El espíritu de las Navidades Presentes viste un sencillo ropón verde oscuro ribeteado de pieles blancas y una corona de acebo en la cabeza.
El espíritu
de las Navidades Futuras se presenta amortajado en una tela lóbrega
y negra que le cubría la cabeza, el rostro y la silueta no dejando
ver mas que una mano extendida. Este visitante inmaterial ofrece una lúgubre
imagen de tenebrismo, oscuridad y misterio.