Los personajes
de Dickens poseen unos contornos simples aunque sumamente vigorosos.
Son numerosos los personajes creados por este novelista, pero cada uno
de ellos, a su manera, posee un encanto especial que cristaliza en la figura
de su autor. Estos son unos de sus conocidos personajes:
La imagen del niño solitario
y desamparado aparece una y otra vez en sus novelas, y en ellas revela
su misteriosa comprensión de las formas de percepción infantil.
La amarga y humillante experiencia que este escritor sufrió de niño,
se traduce, levemente alterada, en su novela DAVID COPPERFIELD (1849-50).
En 1837, la
muerte de su cuñada, le afectó profundamente. Por ello, la
vida y muerte de personajes como Little Nell, Rosa Maylie, Florencie Dombey
y Little Dorrit deben su creación a la fidelidad de Dickens a la
memoria de su cuñada Mary Hogarth.
En GREAT EXPECTATIONS, las ciénagas,
la repetida imagen del ahorcado y la espectral personalidad de Miss Havishman
simbolizan de diversas maneras la decadencia y la muerte.
En la novela tradicional, el retrato
constituye un elemento importante para la caracterización de un
personaje. Por ello, Dickens fija, generalmente, un retrato físico,
psicológico y moral del personaje con el fin de ofrecer un ser bien
definido al lector; para que pueda familiarizarse y recordarlo fácilmente.
Uno de los personajes que mejor refleja ese retrato es Quilp, un enano
diabólico y peculiar por su pipa y sus sonadas carcajadas.