LORENA NAVARRO SANZ                                               FILOLOGÍA INGLESA

TEATRO INGLÉS SIGLOS XIX Y XX        GRUPO A

 

 

TRABAJO COMPARATIVO

(SAMUEL BECKETT, ARNOLD WESKER, JOHN OSBORNE Y HENRIK IBSEN)

 

 

En este trabajo vamos a proceder a comparar las obras de dichos autores, como son: “Look Back in Anger”, “The Kitchen”, “Waiting for Godot” y “Hedda Gabler”.

Para realizar dicho trabajo comparativo vamos a tener en cuenta algunos aspectos claves, que se pueden encontrar en todas las obras. Uno de estos aspectos es el género de la obra. Como hemos podido comprobar al leernos las obras, las dos primeras citadas anteriormente, se corresponden con dos dramas: mientras que las otras dos, se corresponden con una comedia trágica y un drama, respectivamente.

Otro de los aspectos a tener en cuenta es el de los personajes, es decir, el número de actores que los autores utilizan para llevar a cabo sus obras. Si comparamos las cuatro obras podemos apreciar que Arnold Wesker es el autor que más personajes ha incluido en su obra, puesto que como ya sabemos, en dicha obra aparecen treinta actores diferentes. En las otras es diferente; en todas ellas existen más o menos el mismo número de actores. Tanto en la obra de Samuel Beckett como en la de John Osborne los personajes que aparecen no son más que cinco; y en la obra de Henrik Ibsen el número de actores no asciende a más de seis.

Un aspecto más a comparar en éste trabajo es el diálogo, es decir, el hecho de que en una obra los personajes hablen más o menos; es decir, que lleven a cabo una gran conversación o sólo se comunican mediante monosílabos. Éste último aspecto es el que podemos apreciar en la obra de Samuel Beckett, en el cual los actores llevan a cabo diálogos truncados, incompletos, que apuntan hacia la incomunicación humana. Lo mismo ocurre en la obra de Arnold Wesker, pero no en la misma medida. En esta obra también se llevan a cabo diálogos cortos, pero se alterna entre los diálogos cortos y con un poco más de conversación. En cambio, en las obras de Henrik Ibsen y de John Osborne, los diálogos son aparentemente más largos; es decir, cada personaje tiene una mayor interpretación en la obra.

Otro aspecto que podemos apreciar es “la fuente de inspiración” de cada uno de los autores, es decir, si dichas obras no han sido mas que una invención de los autores o que éstos se han fijado en la realidad para llevarlas a cabo. De acuerdo con esto, podemos decir que en la obra “Waiting for Godot”, Samuel Beckett no ha reflejado a la sociedad de hoy en día, sino que ha llevado a cabo otro sistema. Dicho sistema se denomina teatro del absurdo (la forma más cumplida del teatro). Algunos de los aspectos de este sistema, que ha seguido Beckett, son: dos personajes incompletos y frágiles, manejados por un destino que les excede, que a la vez que intentan comunicarse y ahuyentarse, el silencio ahonda el sentido radical de su soledad y constantemente están tentados de abandonarse, aunque es esa compañía, en última instancia, la única que hace más soportable una espera de no se sabe muy bien de quién o de qué; una reducción de la acción dramática al mínimo, que incrementa las sensaciones de angustia y de tedio de una existencia humana absurda; la utilización de diálogos cortos; la importancia de la gestualidad, que en este caso desmiente las palabras (el patético final en el que los dos protagonistas proclaman su voluntad de marcharse, de salir de ahí, pero nos podemos dar cuenta de “que no se mueven”, y la propia desnudez del escenario y el elevado simbolismo de cada uno de sus elementos apunta hacia esa sensación de vacío, de vértigo, de sin sentido. En cambio, los autores de las tres obras restantes no han llevado a cabo este sistema, sino que los problemas que ocurren hoy en día en la sociedad son los mismos problemas que les sucedan a los personajes de las obras. Es decir, que estas obras no son más que un reflejo de la propia realidad.

Otro aspecto a tener en cuenta es la temática, el significado, aquello que el autor nos quiere hacer llegar, aquello que nos quiere hacer ver. En la obra de Samuel Beckett, el autor proclama en el texto la inutilidad de las cosas, incluso de la cuerda que ha de ser instrumento para el suicidio, para poner término a una espera sin sentido. La obra se lleva a cabo por dos protagonistas que están esperando a un tal Godot, pero que nunca llega. En estos momentos es cuando los personajes llevan a cabo su locura, en el hecho de suicidarse, pero nunca llega a ello debido al problema comentado anteriormente. Mediante dicha espera, los dos protagonistas (Vladimir y Estragon), conocen a otros dos (Pozzo y Lucky), con los que entablan una conversación. La obra de Arnold Wesker hace referencia a una cocina de un gran restaurante en la que se reúnen treinta trabajadores, que se convierte en un microcosmos que permite reflexionar sobre una sociedad en la que no parecen existir más aspiraciones que las de tener comida, trabajo y sueldo. En cuanto a la obra de John Osborne, podemos deducir que habla de la rebelión contra las costumbres tradicionales. Y por último está la obra de Henrik Ibsen, la cual habla sobre un matrimonio recién casado, pero que ella se encuentra como dentro de una jaula, de la cual quiere salir.

El último aspecto que nos queda por comentar es la disposición de las obras, es decir, mediante la representación teatral, el número de actos o de partes de las que se hace servir el autor. Arnold Wesker lleva a cabo “The Kitchen” en dos partes y un intermedio, mientras que Samuel Beckett también la lleva a cabo en los mismos actos, pero sin intermedio. John Osborne opta por representar su obra mediante tres actos, de los cuáles los dos últimos se subdividen a su vez en dos partes. Y finalmente se encuentra la obra de Henrik Ibsen (“Hedda Gabler”), la cual el autor opta por representar en cuatro actos.