Estrategias de generación de alternativas. 

 Pretenden  poner al alcance de los adolescentes y jóvenes una serie de actividades de ocio alternativas al consumo de drogas, que permitan a sus beneficiarios cubrir las carencias y necesidades que sirven de motivación para el consumo de drogas (relacionarse con sus iguales, etc.). Se pretende utilizar las actividades de ocio como espacios educativos no formales, desde los que fomentar diversos factores de protección (la autonomía personal, los procesos de toma de decisiones, la comunicación interpersonal, etc.) frente a los consumos de drogas.

La creciente asociación, por parte de la población adolescente y juvenil, entre tiempo libre-diversión–drogas, ha conducido a plantearse la necesidad de ofertar recursos de ocio que actúen como inhibidores del consumo de drogas.

Las últimas tendencias en prevención de drogodependencias se centran en esta última línea de intervención. La necesidad de fomentar un ocio en el que las drogas tengan la menor presencia posible o, lo que es más importante, generar alternativas de ocio fuera del contexto consumista y hedonista en el que la sociedad del siglo XXI se mueve, se plantea hoy en día como estrategia fundamental.

 Ahora bien, dichas alternativas deben estar planteadas desde la población a la que se dirigen: son los jóvenes los que deben determinar qué alternativas quieren o necesitan, reduciéndose el papel de los técnicos o profesionales de las drogodependencias a la figura de guía u orientador en un proceso de reflexión grupal que les lleve a generar aficiones perdurables y saludables.