El Consejo de Ministros del 17 de diciembre de 1999, revoca el Plan Nacional de Drogas de 1985 y aprueba la Estrategia Nacional contra la Droga. Para una duración de ocho años, del 2000 al 2008, este Plan es aprobado con el consenso del Congreso de los Diputados, las 17 Comunidades Autónomas y el Gobierno.
El Plan del 85 era un plan asistencial que atajaba la marginación y la droga principal [excluyendo al alcohol], la heroína.
Este nuevo plan del 2000, es un Plan de Prevención, con campañas de información y de atención al ocio de las poblaciones; con estrategias e indicadores para velar por su cumplimiento y luchar contra todas las drogas, incluidas el alcohol y el tabaco.
El Plan Nacional sobre Drogas, fruto del consenso y la voluntad política en 1985, necesitaba adecuarse a la realidad actual del fenómeno de las drogas, así como adelantarse a previsibles cambios. A lo largo de todo este tiempo los Gobiernos de las diferentes Comunidades Autónomas han venido definiendo y poniendo en práctica los Planes Autonómicos sobre Drogas que han permitido disponer en el Estado de unas estructuras de intervención y desarrollar redes asistenciales y programas preventivos.
También hay que destacar el papel que las organizaciones no gubernamentales han jugado como elementos de intervención directa e inmediata con programas asistenciales y de prevención.
Por otra parte, la vigésima sesión extraordinaria de la Asamblea General de Naciones Unidas, celebrada en Junio de 1998 en Nueva York con masiva presencia de Jefes de Estado y de Gobierno, aprobó una declaración de principios rectores, metas y objetivos plurianuales, especialmente para el período comprendido entre los años 2003 y 2008. En dicha declaración se encomendaba a todos los Estados la elaboración de respectivas estrategias sobre drogas que constituyeran los elementos operativos para la consecución de los objetivos propuestos.
En nuestro país, La Estrategia Nacional Sobre Drogas para el período 2000-2008, está estructurada en los apartados siguientes:
Análisis de la situación. Este primer apartado analiza la transformación experimentada en nuestro país, en relación al fenómeno de la droga, durante la década de los años noventa. Se destaca el estancamiento e incluso el descenso del consumo de heroína junto a la aparición del uso de nuevas drogas y la adopción de nuevos patrones de consumo.
Evolución y principales logros del PND. [Plan Nacional sobre Drogas]. Se realiza una evaluación sobre la evolución y principales logros del PND desde sus orígenes hasta la actualidad. Entre los últimos cabe destacar la existencia de un plan global de intervención frente al fenómeno de las drogodependencias articulado desde un consenso institucional, social y político; la potenciación de un entramado social donde se articula la actividad que desarrolla la sociedad civil; la consolidación de una red de atención amplia, diversificada y profesionalizada; la puesta en marcha de experiencias de inserción social y laboral y la creación de unas bases sólidas capaces de posibilitar el proceso de generalización de una política preventiva.
Metas y objetivos de la Estrategia. Entre las metas y objetivos destacan el de la prioridad, que tendrá la prevención, como la estrategia más importante para enfrentarse al problema; el de la adecuación de la red asistencial existente con el fin de adaptarla a las nuevas necesidades que plantee el fenómeno; el de impulso de programas que faciliten la incorporación de personas drogodependientes a la sociedad y el de potenciación de la reducción de la oferta de drogas, mediante la promoción de una actuación integral contra el tráfico de drogas, el blanqueo de capitales y otros delitos conexos.
Áreas específicas de intervención, agrupadas en función de la demanda, reducción de la oferta y cooperación internacional. En el nivel de reducción de la demanda, la prevención se configura como el eje fundamental sobre el que se articula la Estrategia Nacional. En consecuencia, las medidas y objetivos tendentes a conseguir mayor implicación de la sociedad civil a través de la sensibilización y concienciación, así como la modificación de estereotipos sociales sobre los consumos, constituyen uno de los principales elementos de intervención. Los ámbitos escolar, familiar, laboral, comunitario y de la comunicación social son los ámbitos prioritarios de la intervención preventiva en la Estrategia.
En el mismo nivel de reducción de la demanda, se contempla también la realización de intervenciones dirigidas a minorar los daños ocasionados por los consumos de drogas. Y en materia de asistencia e integración social de las personas afectadas por el consumo, se propugna un sistema que incorpore todos los dispositivos terapéuticos y delimite las funciones de cada uno de ellos, garantizando la equidad en las prestaciones en todo el Estado.
La principal iniciativa radica en que la asistencia a los drogodependientes deberá realizarse a través del Sistema de Salud y de Acción Social y Servicios Sociales, complementados con recursos debidamente autorizados y/o acreditados, a lo que se denomina Sistema de Asistencia e Integración Social de Drogodependientes.
La cooperación internacional se constituye en la Estrategia como un área de especial importancia al posibilitar la participación activa de España en todos los foros multilaterales en los que se trata el fenómeno de las drogas [Unión Europea, Naciones Unidas, Consejo de Europa, Organización de Estados Americanos]. Todo ello sin perjuicio de las relaciones de colaboración bilateral con países con los que España comparte este problema común, preferentemente los países vecinos como Francia, Portugal, Italia y Marruecos y también los países Iberoamericanos.
Ámbito normativo. En este apartado se prevé prestar atención no sólo a la elaboración de normas legales directamente relacionadas con el tráfico y consumo de drogas ilegales, sino también sobre actividades comerciales y económicas que son aprovechadas por las organizaciones criminales. Tal es el caso de las nuevas tecnologías de la comunicación.
Investigación y formación. Ante la ausencia durante muchos años de un adecuado desarrollo de las actuaciones formativas y de investigación específica en materia de drogodependencias, la Estrategia contempla como un objetivo prioritario la formación dirigida a profesionales y el apoyo a la investigación aplicada a las drogodependencias. A este respecto, la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, velará por la idoneidad y adecuación de los contenidos en el ámbito formativo a las necesidades prioritarias de nuestro país, así como también orientará su actuación a la consolidación de la investigación sobre drogodependencias a nivel estatal.
Funciones y órganos de la Estrategia Nacional sobre Drogas. En este apartado, la Estrategia recoge las funciones en su desarrollo a desempeñar por las distintas Administraciones públicas [Estatal, Autonómica y Local] teniendo en cuenta las competencias que tienen reconocidas en la Constitución, los Estatutos de Autonomía y las leyes de desarrollo de tales normas. Se incluyen también, dado su papel fundamental, las funciones de las organizaciones no gubernamentales y de otras entidades sociales.
Evaluación y sistemas de información. En este apartado, la estrategia prevé el diseño de un sistema de evaluación que permita la detección precoz de las desviaciones que puedan producirse y genere las acciones correctoras que garanticen la eficacia final de la propia estrategia, permitiendo la adecuación de ésta a las nuevas necesidades o escenarios de intervención que puedan emerger.
En cuanto a los sistemas de información está previsto perfeccionar la estructura organizativa del Observatorio Español de la Droga y las Toxicomanías. Además se consolidará el Sistema Nacional de Encuestas, mejorando sus aspectos metodológicos.
Financiación. En este último capítulo se abordan las previsiones sobre financiación de la Estrategia.