Apuntes
biográficos de la figura de Freud.
Sigmund Freud (1856-1939), a pesar de que nació en una ciudad checa,
su idioma materno fue el alemán porque este era el idioma de los
judíos. Su padre era un comerciante de tejidos que se caso tres
veces. Freud era el octavo hijo ya de su tercer matrimonio. En 1860, su
padre decidió trasladarse a Viena. Allí se desarrollo
el resto de su vida.
Freud
estaba especialmente dotado para las lenguas: conocía muy bien el
latín,
el griego,
el francés y el inglés; y también estudio el italiano
y el castellano.
Alternaba
las clases de la Facultad de Medicina con las de la facultad de Filosofía.
Después de acabar la carrera, se traslado a París, para estudiar
Psicología con el doctor Charcot que aplicaba la hipnosis al estudio
de casos de histeria.
Su estancia
en La Salpetrière con Charcot lo llevo a interesarse más
por la neurología que por la psicopatología, ya que observo
que el origen de muchas afecciones físicas era mental. Hizo un descubrimiento
revolucionario al comprender que existen procesos inconscientes que provocan
los síntomas histéricos; y que si el enfermo llega a tomar
conciencia, con la ayuda de la hipnosis puede llegar a curarse.
Pero pronto se dio cuenta de que el método hipnótico no era
suficientemente efectivo, y empezó a practicar la técnica
de las asociaciones libres para estudiar en inconsciente; posteriormente
argumento que el lapsus, también sirve, conjuntamente con los sueños
para desentrañar nuestra personalidad.
Freud tuvo
un noviazgo de cuatro años con Martha Bernays a quien escribió
unas 1500 cartas de una media de 12 páginas cada una. Así
pues no sólo fue un hombre de ciencia si no que también hizo
una gran contribución a la literatura amorosa.
La época que empieza en 1920 será terrible para Freud debido
a la primera guerra mundial y a un cumulo de desgracias personales. La
muerte por neumonía de Sophie, hija de Freud y en estado de su tercer
hijo, el suicidio de su sobrina predilecta, de 23 años, Caecilie
Graf.
Por si esto no fuera poco en el verano de 1923 murió su nieto de
4 años, Heinele, y en este mismo años sufrió la primera
de las 33 operaciones que tendría que soportar a lo largo de su
vida debido a un tumor canceroso en la mandíbula.