Canciones para recordar
Lo primero que tenía que hacer seria aclarar que no he bebido, que no estoy deprimido y que hoy no ha sido uno de esos días en los que a uno le viene la inspiración filosófica para analizar los pormenores de la vida. Simplemente, he pensado en las canciones que nuestros padres recuerdan juntos, agarrados cuerpo a cuerpo, como entonces disfrutaban de su juventud.Y aunque dicen que las comparaciones son odiosas, no sé por qué he caído en la tentación de hacerlo. Para mí quedan lejos aquel Only you o el Bésame, bésame mucho que ellos se susurran al oído con las mejillas juntas, porque los tiempos han cambiado una barbaridad, y del arcaico izquierda, izquierda, derecha, derecha de La Yenka, a los gimnásticos saltos al son de cualquier tema de Greenday hay un abismo que entonces resultaría imposible.
Antes, una voz melancólica parecía llorar en sus canciones pidiendo la igualdad de unos angelitos negros. Ahora, la canción-protesta ha roto las fronteras para exigir a gritos la tan ansiada lega, legalización. Nada es mejor o peor, simplemente son cosas distintas. De hecho, de tener que elegir, me quedo con lo de ahora que es la música de mi juventud y me gusta.
Yo no cambiaría el aspecto musical de ahora por el de antes, porque, a fin de cuentas, es algo que no he vivido. Es, sencillamente, que no me veo en el futuro como mis padres, recordando la música de mi época, con el equipo a tope y el CD con la foto de portada de unas piernas de mujer con las bragas a medio bajar.
Y mucho menos me veo diciéndole a mi esposo: "¿te acuerdas, cariño, cuando nos conocimos en aquella discoteca y yo te dije, con esa canción de fondo, déjame que te acaricie el chow-chow,déjame?".