" Lo que diferencia la ciencia ficción de otras formas de ficción es su falta de límites; el hecho de que cualquier cosa puede suceder y hacerse creíble, al menos temporalmente, si el autor es hábil y tiene los conocimientos suficientes. Eso la conecta curiosamente con el "realismo mágico" sudamericano, y de hecho sé que la mayor parte de los lectores americanos de ciencia ficción que comienzan a leer a Borges o a García Márquez lo hacen con entusiasmo. Ambos comparten un "sentido de la maravilla": la creencia de que hay más cosas en el universo de las que parece. Por supuesto, la ciencia ficción tiende a racionalizar sus maravillas -intenta explicar el universo-, mientras que el realismo mágico utiliza lo extraño en formas poéticas y misteriosas. El escritor de ciencia ficción dice:"Deja que te explique cómo vamos a buscar hielo en Mercurio para que sea posible vivir allí", y el escritor de realismo mágico dice:"Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo".

Aun a riesgo de pasarme intentando conectar dos formas literarias que normalmente no se discuten juntas, déjenme decir que la forma en que aprendemos por medio de la ciencia ficción es similar a la forma en que aprendemos, o crecemos, por medio del realismo mágico. Su visión de lo extraño. Su voluntad de ver el mundo de forma nueva cada vez que abres un libro. En algunas ocasiones el libro es divertido o irónico. En ocasiones es una caja de sorpresas. "

Joe Haldemann

Joe Haldemann es escritor de ciencia ficción y profesor asociado en el MIT; éste es un fragmento de la conferencia que bajo el título de Science-Fiction: a tool for learning pronunció en la entrega del Premio de la Universitat Politècnica de Catalunya de Ciencia Ficción que anualmente concede, en su edición de 1995, y que publica ediciones B en su colección NOVA.