TEATRO DEL ABSURDO
El Teatro del
absurdo es un término genérico que fue empleado por el
crítico Martín Esslin en 1962 para clasificar a ciertos
dramaturgos principalmente franceses, que escribieron en la
década de 1950 como una reacción contra los conceptos
tradicionales del teatro occidental. Tuvo su origen en Francia, con el
teatro de Albert Camus y en Inglaterra con Samuel Beckett. Este tipo de
teatro conoció su apogeo entre 1956 y 1960. La comicidad
bufonesca de este teatro tiene sus raíces en las
películas de Charles Chaplin, los hermanos Marx y Buster Keaton.
También pueden encontrarse sus raíces en obras de
“moralidad alegórica” de la edad media, en los autosacramentales
de la España Barroca, en la literatura del no sentido de autores
como Lewis Carrol, en las obras de ensueño de Strindberg, en las
obras de James Joyce y Frank Kafka o en el drama grotesco de Alfred
Jarry.
El Teatro del absurdo,
surge tras el esfuerzo de establecer un conocimiento de la
situación humana enfrentada con la realidad de su
condición, cumpliendo una doble finalidad. El primer
propósito de este tipo de teatro es la crítica a la
sociedad, el deseo de dejar en mal lugar a una sociedad mezquina e
injusta. Este es el mensaje más accesible y popular que
transmiten los dramaturgos pertenecientes a esta corriente teatral,
aunque no es su rasgo más característico o esencial. El
segundo propósito del Teatro del absurdo es aún
más “absurdo”, ya que refleja la “absurdidad” de la
condición humana en un mundo y en una sociedad donde la crisis
golpea y acecha al hombre, el cual solo puede esperar a la muerte. Con
ambos propósitos, el Teatro del absurdo consigue hacer
consciente al espectador, o lector, de la precaria situación del
ser humano en el mundo que le rodea, a fin de liberarle de las
ilusiones que están condenados a causarle diferentes
desengaños e inconformismos.
El Teatro del absurdo
se caracteriza por su principal elemento poético y su
devaluación del lenguaje, pues su primitiva complejidad
reemplaza la lógica y el lenguaje discursivo. Además, el
lenguaje se contrasta con las acciones de los personajes, que reducen
sus diálogos a charlas carentes de significado e
ilógicas, lo que conlleva a una doble interpretación de
lo dicho por los personajes, hecho que aleja al lector de la verdad,
dejando un gran vacío entre el lenguaje y la realidad. Por
tanto, la comunicación entre los seres humanos es presentada
como un auténtico fracaso.
Cabe nombrar que el
principal inconveniente de este tipo de teatro es la falta de
identificación del público con los personajes de las
obras, pues los personajes son presentados como criaturas raras,
extravagantes, incomprensibles y cómicas, que forman parte de
categorías tales como la comedia, la tragedia o el horror.
Además, dichos personajes se caracterizan por la
incomunicación, ya que se muestran incapaces de expresarse y
comunicarse con seres humanos, debido a las múltiples
contradicciones a las que están sometidos en el mundo
desprovisto de cordura (absurdo) en el que viven.
Por tanto, la
falta de identificación y comprensión de las obras,
obligan al público a hacer un gran esfuerzo de
interpretación de las mismas, con lo cual este tipo de teatro
activa el proceso mental de cada espectador, o lector.
En el Teatro del
absurdo se observan varios dramaturgos que se pueden considerar los
máximos exponentes de este teatro. Entre ellos se encuentran
Eugene Ionesco, Samuel Beckett, Fernando Arrabal o Jean Genet.
Eugene Ionesco:
dramaturgo del siglo XX de nacionalidad rumana. Es considerado el
pionero del teatro del absurdo con su obra “ La cantante calva” (
1948), una obra que exagera aspectos de la vida cotidiana, con
una cantante que no era ni calva ni cantaba, y además todos los
personajes que aparecían eran incapaces de comunicarse.
Más tarde Ionesco siguió escribiendo este tipo de teatro
con obras como “ La lección” (1950), “ Las sillas” (1952) o “El
rinoceronte” (1959).
Samuel Beckett:
dramaturgo inglés del siglo XX. Es considerado como
máximo exponente del teatro del absurdo, ya que este tipo de
teatro tuvo su origen en Inglaterra gracias a él. Su principal
obra perteneciente al teatro del absurdo es “ Waiting for Godot” (1956
), una obra caracterizada por la falta de acción y la larga
espera.
Fernando
Arrabal: dramaturgo del siglo XX nacido en Melilla. Ocupa
también un importante lugar en el teatro del absurdo con obras
tales como “ La noche también es un sol”, “ Jóvenes
bárbaros de hoy” o “ Las delicias de la carne”.
Jean Genet:
dramaturgo francés cuyas obras reflejan sus enfrentamientos
sociales y una profunda simpatía por los marginados de la
sociedad. Empezó a escribir sus obras en una cárcel
francesa “ Les paravents” (1961), “ Les bonnes” (1947), “ Haute
serveillance” (1949), “ La balcon” (1956) y “ Les négres” (1959).
Finalmente
cabe hacer referencia a un poema mediante el cual el Teatro del
absurdo es descrito de forma poética: “ En el teatro de lo
absurdo se encuentran personajes extraños, se hablan, se
escuchan, se entienden, desarrollan sentimientos de amor y odio
encontrados. En lo absurdo del teatro es donde se encuentran los
antiguos amigos que se habían olvidado de los nombres de todos
ellos. En el teatro de lo absurdo se encuentran rosas negras colgando
del blanco cielo, reflejado su oscuridad en los hondos corazones de
todos vosotros. En el teatro de lo absurdo también hay actores
variopintos de palabras sin sentido, y compromisos burdos. En el teatro
de lo absurdo hay felicidad en la tristeza profunda, hay alegría
en las lágrimas del alma, hay firmeza en las voluntades
quebradas.”
BIOGRAFIA
http://www-ni.laprensa.com.ni/archivo/2004/enero/17/literaria/kobinice
http://www.loscuentos.net/cuentos/local/Chorch/3118
http://www.uv.es/~fores
Obra teatral “ Waiting for Godot” de Samuel Beckett, Faber and Faber,
1956, Londres.