Paul
Ruprecht
Fores
Seamus Heaney de Campo
Abierto
El Recado
‘Vaya. Vete!
Corre, hijo, como el Diablo
y dile a tu
madre que intente
encontrarme
una burbuja para el nivel
y un nudo
nuevo para esta corbata.’
Pero todavía
estaba alegre, yo lo sé, cuando me mantenía en mis trece,
Le resistía
Con una
sonrisa que triunfó su sonrisa y su recado de tontería,
Esperando el
próximo movimiento en el juego.
Una Llamada
‘espera,’
ella dijo, ‘Le traigo.
El tiempo
hace tan bueno, se aprovecha la oportunidad
Escardar un
poquito.’
Entonces
le vi
En sus
rodillas al lado del camión de puello,
Tocando, inspeccionando,
separando,
Los tallos
de los otros, escardando con cuidado,
Todo sin
punto, suave y sin hojas,
Alegre
sentir cada raíz de mala hierva romper,
Pero arrepintiéndolo
a la vez…
Me
encontré escuchando
El grave
sonido amplificado de relojes de pie
Donde el
teléfono estaba olvidado en una calma
De vidrio
espejo y péndulos iluminados…
Y me
encontré entonces pensando: si fuera estos días,
Así la
muerte convocaría Todo hombre.
Enseguida
habló y casi le di que le amaba.
Un Sueño de Celos
Caminando
contigo y con otra mujer
En paisaje
forestado, la hierba susurrando
Acaricia sus
dedos a través de nuestro adivinando silencio
Y los
arboles abrieron en un sombreado
Claro
asombroso donde nos sentamos.
Creo que la
franqueza de luz nos consternó.
Hablemos de
deseo y siendo celoso,
Nuestra conversación
un suelto vestido flojo
O un mantel
blanco untado
Como un
libro de modales en la tierra salvaje.
‘muéstrame,’
dije a nuestra compañera, ‘lo que
He deseado
mucho, la estrella malva de tu pecho.’
Y ella
accedió. Oh, ni estos versos
Ni mi prudencia,
amor, puede curar tu mirada herida.