
La situación del ejército persa,
en un estrecho llano entre las montañas y el mar, impedía a Darío sacar ventaja
de las grandes masas de infantería. Alejandro envió a algunas unidades de su caballería
de Compañeros desde el centro al flanco derecho. Su carga súbita, cruzando
el río, (en un vado de arroyo pobremente guardado por Darío) funcionó demasiado
bien: el flanco derecho atacó, abandonando su posición original, mientras el
centro pasaba a la defensiva. Esto abrió momentáneamente una brecha en la línea
de combate macedónica. De haber explotado esta ventaja, Darío podría haber
empujado al ejército macedonio hacia el mar.
Alejandro, sin embargo, en lugar
de retirarse para cubrir el hueco entre la caballería y las falanges, desvió a
sus Compañeros sobre el flanco izquierdo persa, creando confusión en las
filas enemigas y rompiendo su cohesión. Mientras el Gran Rey intentaba en vano
maniobrar su ejército para enfrentarse a la nueva amenaza, la falange e
infantería pesada de Alejandro cargaron en el centro, acabando con el poco
orden que existía en el ejército persa.

Hasta el momento, los persas
habían resistido en su flanco derecho (infligiendo serias pérdidas al flanco
izquierdo de la caballería Tesalia de Alejandro en el proceso), pero se
hundieron al ver huir al resto del ejército. Darío viró su carro cuando vio
caer el ala izquierda, huyendo del campo de batalla. Cuando el suelo se hizo
demasiado inestable para su carro, finalmente lo abandonó junto a todo su
equipo y siguió cabalgando a lomos de uno de los caballos.
Cuando los persas vieron huyendo
al Gran Rey, abandonaron definitivamente sus posiciones en desbandada.

Representaciones batalla de Issos
