August Strindberg

"LA SENYORETA JÚLIA"

Mutis pel fòrum

Dirección: Carol López

Actores
Sergio Caballero
Estela Martínez
Eva Zapico

Teatro Talia, Valencia 14-11-05.



El criado: Es el personaje principal junto con Júlia. Encargado de dar emoción a la obra ideando planes de huída de la casa hacia Europa central. Lleva una ropa bastante sencilla, aunque no parece que fuera la del típico criado.

Júlia: Es la hija del Conde, que intenta desenamorar al criado de su pareja, la cocinera. Ella cree que es la mas guapa y con ello intentará conquistar al criado. Su forma de vestir es mucho más elegante que la de los demás personajes.

La cocinera: Pasa como por un eje paralelo al de los descritos anteriormente. Su amado le intenta enmascarar su relación con Júlia y esto hará que se dé cuenta de menos cosas. Su atuendo es el típico de cocinera con un delantal, y con un pañuelo en la cabeza.



Toda la obra sucede en la cocina del señor Conde, donde la cocinera está preparando la cena al criado. En medio de la sala se encuentra situada una mesa cuadrada con un fogón a una parte, la otra parte de la mesa sirve para comer. Detrás hay un armario con ropa y utensilios de cocina, como los vasos y cubiertos y la mantelería. Debajo de la mesa había un barreño de aluminio con cervezas y hielo, que se estaba enfriando para la celebración de esa misma noche, la de Sant Joan. Cabe destacar el cambio de escenario que se hace a mitad de la obra para dar la semejanza de la fiesta que se montaron en la noche anterior. Júlia y el criado comienzan a dar saltos y a coger las cervezas y lanzarlas por el espacio escénico.

La iluminación era la misma, aunque en momentos, como el anteriormente descrito se rebajaba el nivel de luz. El color era siempre el mismo, luces amarillas. Situadas a ambos lados y dos lámparas encima de la mesa, que además sirvieron como objeto para balancearlas en la noche de Sant Joan.

El vestuario era el típico de finales del s. XIX. Júlia llevaba una falda larga y corsé. El criado llevaba uniforme negro y camisa blanca. Y por último, la cocinera vestía una bata con un delantal y un pañuelo atado a la cabeza. El vestuario refleja la posible realidad del momento.

Una de las cosas que me llamó la atención, es que Júlia, antes de empezar la obra, estuviera haciendo ejercicios de relajación delante de todo el público; que vinieran todos con su ropa y se cambiaran allí mismo, delante de todos los espectadores. Como si no hubiesen dejado lugar a la intimidad, Júlia se repasaba el guión, y la cocinera preparaba el escenario, situando el fogón, y el criado trajo las cervezas y el hielo.

La obra fue muy divertida y fácil de seguir, con los líos que habían entre los actores y las tareas asignadas al criado, como abrillantar las botas del señor Conde, que podía llegar de un momento a otro. Su intento de marchar al centro de Europa le puso un toque de emoción y ánimo. El juego entre posible e imposible hizo que la obra rompiera con lo preestablecido para el momento, el hecho de la posible relación entre el criado y Júlia, el amor y el odio, la fantasía del viaje a centro Europa y el hecho de que el típico criado obediente se deje el trabajo hasta el último momento hizo que la obra gustara a más de uno.