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La popular y conocida
Entrada de Toros y Caballos de Segorbe, cuyos
primeros indicios documentales se remontan al s.
XIV conservan todas las peculiaridades que sus
creadores le supieron imprimir. Especialmente,
la referidas a la emoción y el riesgo que
conlleva este magnífico espectáculo, en el que
la manada de toros es arropada y guiada a través
de la calle Colón por una decena de diestros y
valientes jinetes.
Esta espectacular fiesta, declarada Fiesta de
Interés Turístico en diciembre de 1985, se
celebra durante la segunda semana de septiembre,
de lunes a domingo y a las dos de la tarde.
Siendo testigos una multitud de personas, que
forman una estereotipada muralla a lo largo y
ancho del recorrido, convirtiendo en estos días
la capital del Alto Palancia, en una ciudad,
cada vez más visitada por turistas y aficionados
al toro.

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TRIA
DE LOS TOROS
La actividad festiva comienza alrededor de las
doce en el paseo de Sopeña, desde cuyos
miradores se ve el amplio valle formado por el
río Palancia, y desde donde los pastores
realizan el típico rito de la "Tria",
consistente en separar del grueso corro, a la
manada de toros que ha de correr la "Entrada".

SUBIDA POR EL RIALÉ
La ascensión el ganado por el camino del Rialé,
que silenciosamente es presenciada por cientos
de personas apostadas en los laterales del
camino, es una especie de preludio de la
"Entrada", aunque en dicha subida la manada no
es arropada por ningún caballista.

LA REUNIÓN
A las dos en punto, con el estruendo de la
carcasa, comienza la "Entrada" en la calle del
Argén. Es en la Plaza de los Mesones, donde los
jinetes y caballos recogen con destreza y
audacia a los toros, en una estampa conocida
como "la reunión", para seguidamente iniciar la
carrera en perfecta armonía.

LA CARRERA
La multitudinaria y popular "Entrada de Toros y
Caballos"de Segorbe, discurre por un rrecorrido
de unos 500 m., con una duración aproximada de
un minuto, a lo largo principalmente de la calle
Colón, ocupada ésta por una gran masa de público
que se abre y cierra, creando pasillo y barrera
al paso intrépido de toros y caballistas.

DESFILE DE CABALLISTAS
Pero el público de la calle, y el que ha visto
la "Entrada" desde los distintos balcones y
miradores, no se marcha y aguarda jubiloso el
cadencioso desfile de los caballistas, ahora
calle Colón arriba, para premiar un día más la
perfección de la "Entrada", el plausible arte de
conducir a las reses, su valentía y temple.
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