La segunda estrella a la izquierda...

¿Qué hice en agosto de 2007?

Aplicar el método.

Miércoles 1: Recuerdo demasiado tarde que no es lo mismo dar clase en una academia que en un cole y que odio a todo el mundo, así que no lo paso todo lo bien que debería.

Viernes 3: Como soy yo, me meto en otro lío de los divertidos y, cuando estoy hasta el cuello, descubro que es mucho peor de lo que pensaba... además, la compañía no ayuda precisamente...

Sábado 4: Anoche no dormí más que cinco horas y hoy no he parado de currar más que para comer. No sé todavía lo que me van a pagar, pero será demasiado poco. Para ayudarme en todo lo posible, la compañía se dedica a entrar en las habitaciones y ponerse a hacer cosas justo cuando yo he de entrar...

Domingo 5: Genial y estupendo... no acabo hoy ni loco (sobre todo gracias a la ayuda recibida), así que tocará volver el próximo fin de semana... y, por si fuera poco, paso hambre.

Martes 7: A traición y por sorpresa... voy a ver Ratatouille. No recuerdo exactamente con quién fui al cine el día en que vi el primer trailer de la película, pero juraría que fue el año pasado con mi sobrino, y quedamos en ir a verla. No pasa nada, evidentemente, porque, aunque yo no deje de intentarlo, ir con mi sobrino al cine es algo que no pasa todos los años. Por otro lado, la peli me ha gustado mucho.

Viernes 10: Lo dicho anteriormente, me toca volver otra vez a currar como un esclavo mientras otros leen y ven la tele. No me importaría, ya que el único que va a cobrar soy yo, si no se dedicaran luego a dejar bien claro que ellos han ayudado mucho. Claro que ya es bastante si se quitan de enmedio.

Sábado 11: Más de lo mismo, sólo que ya estoy muerto de hambre. Como me niego a pasar un día más aquí, me pongo las pilas y me cepillo cuatro habitaciones en una tarde. Acabo muerto varias veces, pero acabo.

Domingo 12: Estoy en casa, sucio, agotado, con sueño... y mañana a las ocho he de estar en marcha. Ya veremos si lo consigo.

Lunes 13: Lo he conseguido. No sólo he sorteado bastante bien las clases de la mañana, sino que he conseguido también cargar con la de la tarde, porque mañana no podré darla. Además, esta noche he soñado con mi sobrino. No sé lo que he soñado exactamente, sólo recuerdo que estábamos en una habitación con varias sillas y él se negaba a salir.

Martes 14: A la una me encuentro con Paloma, comemos, y luego vamos a tomar algo (una buena sesión de Nestea por mi parte) con Paco Serpentina. Todo bastante divertido, pero poco rentable.

Jueves 16: Cumple de Pablo, así que le llamo a las doce y unos segundos, para felicitarlo, pero lo pillo en bici y sin tiempo, así que vuelvo a llamar por la tarde, lo pillo jugando a las cartas y me da una idea.

Viernes 17: Salgo de casa a las nueve de la mañana y regreso a las once y media de la noche, pero en ese intervalo paso por la madre de todas las tiendas de 1€ y compro montones de cosas que quería comprar desde hace tiempo, entre ellas, lo que me vino a la cabeza ayer al hablar con Pablo. Ahora se trata de decidir si puedo esperar unos meses o sigo sin paciencia.

Viernes 24: Una ilusión de vuelta. Nuevas zozobras. Nuevas dudas... Al final, por supuesto, acabo convenciéndome de que todo está bien, de que todo es como debe ser, pero, mientras tanto, es lo más parecido a la vida que me permito.

Domingo 26: Me paso dos horas hablando con mi sobrino (que es el mejor) y nos ve el interfecto, que sufre un inmediato ataque de celos y, después de estar varios meses sin dar señales de vida, decide llamarme para ir al cine, estudiar, hablar, quedar... lo que sea, pero ya, porque no puede ser que haga cosas con Valentín y no las haga con él. Además, pretende quedar con Pablo también. Pobrecillo.

Lunes 27: El día empieza bien: llama el interfecto para decir que su madre no le deja ir a ninguna parte y no dice nada sobre estudiar ni porras. Luego mejora: llama Pablo y quedamos para cenar. Entonces empeora: voy a recoger su play, que todavía no está, y estoy tan hecho polvo cuando vengo que no me da tiempo ni a recoger mínimamente la casa ni a preparar nada de cena. Vuelve a mejorar durante la cena, cuando nos reímos mucho con nuestros respectivos agostos. Y termina estrepitosamente mal: nos pasamos casi dos horas intentando abrir la puerta de casa de María y Andy con tarjetas de crédito y radiografías, hasta que se abre a las dos y pico... y yo me paso todo ese tiempo muriéndome de sueño.

Jueves 30: Último día en la academia, con rayito de esperanza incluído. Por la tarde, el interfecto da señales de vida y pretende que deje todos mis planes para ir a su casa. Como mis planes para esta tarde eran darle la clase a Carlos (por la que me pagan) y luego recoger a mi sobrino para ir al cumpleaños de Pablo.... pues como que no hay nada que hacer y sólo paso por su casa de forma testimonial, pero todavía con tiempo para ser testigo de una nueva ración de egoísmo. Por otro lado, me divierto mucho en el cumple, donde no sólo cumplo, sino que me libro del ordenador que nadie quiere y, encima, me regalan un Scalextric.

Viernes 31: No quiero hacerme ilusiones, pero si todo sigue como hasta ahora este año será mucho más tranquilo. Por lo pronto, mañana hay partido y nadie me ha dicho que vaya y, por si esto fuera poco, parece que el interfecto se va a quedar sin fútbol este año. Crucemos los dedos...

 

 


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©2007 Juancho