¿Qué hice en diciembre de 2007?
Recitar a Brecht.
Sábado 1: Hoy se suponía que iba al partido de mi sobrino, que jugaba en casa, pero lo cambian de hora y no hay forma, porque ya había quedado para el de Pablo. Al final, mi sobrino pierde (como cada vez que no voy al partido) y Pablo gana 2 - 4 con dos jugadores expulsados. Y es que esos partidos no tienen mucha emoción. Para no gustarme el fútbol disimulo muy bien.
Una de cal y otra de arena: ayer compré por 20€ un amplificador Sansui au-888, porque estaba claro que no sabían lo que estaban vendiendo ni que en ebay suelen venderse por varios cientos de euros, y, aunque así perdía la garantía, lo he abierto nada más llegar a casa y, después de una buena limpieza y engrase, suena acojonante... y hoy he comprado por 20€ un reproductor Denon DCD1460, que costaba en su momento veinticinco veces más... pero voy a tener que devolverlo para que pase por el taller, porque salta cuando le da la gana y seguro que tendrán que cambiar el lector, como mínimo; eso sí, también suena acojonantemente bien. Ahora necesito unas cajas; a ver si encuentro unas que no desmerezcan por un precio semejante, porque les he metido unas Pioner de minicadena que no les llegan ni a la suela del zapato, pero no tengo otras disponibles.
Lunes 3: Me llama la madre de Pablo para invitarme a pasar el jueves en Las Cuevas... trabajando, y acepto encantado, por supuesto.
Martes 4: Mi sobrino tiene messenger otra vez... y en nueve días su cumple.
Miércoles 5: El problema de hoy ha sido el tiempo. Mal tiempo para entregar unos trabajos que debían haber sido entregados hace semanas... Mal tiempo para pujar por unos estupendos altavoces (que he ganado, pero más caros de lo que pensaba)... Mal tiempo para encontrarme con Fran y Miguel... Mal tiempo para pasar la noche acompañado... Pero siempre ha sido así conmigo; a veces llego treinta años antes, y otras cinco minutos antes.
Jueves 6: Me paso el día congelado y pegando vigas falsas en el techo de una cocina, tal y como había planeado hacer, aunque parezca raro, pero lo mejor es cuando, por la noche, hablo con Alex y Pablo y quedamos para comer mañana... a cuenta del dinero que no tengo.
Viernes 7: La comida no ha sido nada del otro mundo (y ha dado como resultado que, a tres semanas de fin de mes, no me queden más que cuatro euros), pero la compañía ha sido toda una sorpresa, que viene a confirmar la mutabilidad de comportamiento a ciertas edades. La cena no ha estado mal, pero hubiera cambiado de escenario sin dudar un segundo; es lo que tiene ser un salmón.
Domingo 9: Tengo montañas de trabajo, pero me distraigo un rato por la mañana viendo esto:
http://video.google.com/videoplay?docid=8971123609530146514
que es bastante divertido.
Martes 11: Ya tengo cajas Vieta en casa, a juego con el ampli y el cd, aunque el cd sigue en el hospital... aún así, suenan acongojantemente bien, la lástima es que son enooooooormes.
Miércoles 12: Llama Fran a las dos y cuarto y me dice que Pablo se ha metido debajo de un coche, y me paso casi tres horas llamando por teléfono hasta que consigo hablar con su padre y me tranquiliza un poco: sólo se ha roto el húmero, un tobillo y un diente. Podía haber sido mucho peor. Mañana por la mañana lo operan y luego pasaré a ver qué tal está.
Jueves 13: Cumple de mi sobrino... pero primero paso por el hospital para ver a Pablo, y me arrepiento mucho, como no podía ser de otra manera, Claro que él se arrepiente más, porque no lo operan hasta mañana, lo que quiere decir que no le darán el alta hasta el lunes como mínimo.
Y ahora sí: después de salir arrepentido del hospital y dar una clase... cumple de mi sobrino... y me lo paso en grande, por supuesto.
Sábado 15: Partido de mi sobrino por la mañana. Marca uno de los cinco con los que ganan el partido, pero no me lo dedica. Luego paso a ver a Pablo, que está mucho mejor que el jueves, y estaría perfectamete si no fuera por el amor de madre. Por la noche hay concierto de Albatros, que vuelven a demostrar lo que está claro para todo el mundo que se molesta en prestar atención.
Miércoles 19: Pablo está en casa desde el lunes, pero como yo llevo desde el sábado casi muerto y en cama, no paso a verlo hasta hoy, y duro cinco minutos en la casa, porque empiezan a llegar críos y me largo pitando. Eso sí, el sujeto está perfectamente bien y sólo le queda el cuento y un brazo escayolado (y un diente mellado para poder cantar "A couple of swells" sin maquillaje).
Sábado 22: Hoy no hay partido por triplicado. Estaba claro que Pablo no jugaría, ni lo hará hasta dentro de un par de meses, pero mi sobrino se queda sin jugar por impracticabilidad del terreno de juego, lo que quiere decir que es una piscina, y Alex tampoco juega, por haber faltado a un entrenamiento... y parece que por fin se va a quedar sin fútbol, porque el muy inútil ha suspendido cuatro en la primera evaluación. Y mira por dónde, yo me alegro... y no voy a ser el único.
Por la tarde me llama Pablo para una de sus invitaciones a cenar... que acepto contra mi mejor juicio y vuelve a pasar lo mismo de siempre. Además, al final todo sale al revés y acabo en el Black Note.
Lunes 31: Mis planes de quedarme tranquilamente en casa, como todos los años, mientras los borregos se recrean en el pan y circo se fustraron hace unos días cuando fui inviatdo a cenar con unos amigos. Debería haber declinado la invitación, por supuesto, pero últimamente no me sale muy bien lo de decir no. De todas formas no resulta tan mal... y gano todas las partdas al Buzz, a pesar de los repetidos sabotajes por parte de Pablo. Por otro lado, salgo con más argumentos todavía, lo que no deja de sorprenderme.
PD: Podía haber sido mucho peor, lo que tampoco quiere decir más que eso.
