¿Qué hice en febrero de 2008?
Parece que perder el tiempo...
Viernes 1: Hoy me despierto a las once, me ducho, desayuno... y casi es ya la hora de acostarse... por lo menos así de corto se me ha hecho el día. Y yo pretendía haber hecho un montón de cosas... Ah, y Pablo ya no me va a regalar el mando, ahora está haciéndome algo con sus propias manos. Teniendo en cuenta que ya tengo una tele de cartón y una pagoda de palillos...
Sábado 2: Voy al partido, como tocaba, pero no sirve de nada. Luego me llama María y me ruega que vaya a su casa el domingo... como había quedado ya, lo dejamos para el lunes... y es que no hay nada como no tener tiempo para que te busque todo el mundo.
Domingo 3: Hago lo que no debería hacer y me paso todo el día pintando en lugar de estudiar. Luego me quejaré si no apruebo... ahora me quejo de que me duele todo el cuerpo y mañana por la mañana he de volver...
Lunes 4: Vuelvo y acabo, pero no me tengo en pie... luego voy a casa de María, leo un libro y he de escapar a hurtadillas para que no me pague.
Jueves 7: Igual un día de estos consigo estudiar de la mañana a la noche... hoy, por lo menos, no lo he conseguido. Sobre todo por la noche, porque anoche llamó Pablo para decirme que hoy cenaba en su casa (Pablo no pregunta, ordena) y, por supuesto, he salido a las tantas. No me quejo, ni mucho menos, pero luego me reñiré. Si el lunes no me tenía en pie las cosas no han mejorado nada, al revés, porque ahora se ha sumado un mareo la mar de apañao.
Sábado 9: Partido de mi sobrino, que sólo juega los últimos veinte minutos, a pesar de ser el mejor. Para no perder la costumbre, hoy no pego ni golpe, porque como en casa de mis padres, llego a casa a las seis y media y, como me merezco un premio por ser el mejor perdiendo el tiempo que no tengo, me dedico a ver las semifinales de Snooker.
Lunes 11: Me llama Pablo y me informa del cambio de plan para que pase esta noche a cenar a su casa... y a solucionar dudas. Además, me joroba el viernes (y toda la semana) porque quiere que vayamos a ver "Astérix en los juegos olímpicos" con Valentín. Menos mal que ya no pico, que nos conocemos... y no me dejo engañar por sonrisas hipócritas, mucho menos cuando son a coro.
Por otro lado, no me había dado cuenta hasta hoy, pero debo querer mucho a Pablito, porque he sonreído ante barbaridades monumentales y despropósitos vomitivos en lugar de dejar claro la lástima y desprecio que me provocan quienes así "razonan". Claro que también juega un papel la práctica adquirida durante los partidos de fútbol y las visitas a otra casa "familiar" a la que, por suerte, ya no acudo ni de casualidad. Y es una suerte, porque no creo que fuera capaz de callar a dos frentes. Además, esa sonrisa es producida por el simple pensamiento de que, los pobres, no tienen ni idea del ser corrupto y degenerado que tienen delante y con el que dejan ir tranquilamente a sus hijos.
Jueves 14: Me llama Pablo y me dice que ceno en su casa (sí, otra vez...) porque tengo que recoger el regalo... y hoy no logro mantener la boca cerrada hasta que consigo dominarme y disimular un poquito, aunque creo que ya les he dado una buena pista de por dónde van los tiros. Sólo la cara que han puesto cuando he tildado de fascista su partido político ya ha dejado claras muchas cosas. Por otro lado, con un poco de suerte mañana me libro de la sesión de cine, lo que sería estupendo, porque no tengo malditas las ganas. Ah, y a la tele y la pagoda se le suma un sillón rasta (?)
Viernes 15: Todo sale bien y, como no hay forma con ellos, llama Pablo a las tres para decirme que está en su casa, que se lo han dicho a Alberto (con quien no pienso volver al cine en muuuuuuucho tiempo) y que vamos a la sesión de las seis y cuarto... lo que lo hace imposible, porque a las ocho yo he de estar en casa, así que me quedo sin ir con Alberto a ninguna parte y sin ver el espanto ese de película... ¡Genial!
Sábado 16: Lo que significa partido, en el que Valentín marca su noveno gol.
Lunes 17: ¿Puede una profesora de didáctica perorar durante días sobre la inutilidad de los exámenes, sobre todo de los tests, y la conveniencia de la evaluación continua, valorando muchas otras cosas además del resultado en un hipotético exámen... y luego suspenderte en un test con un 4.8?... Pues sí, puede.
Sábado 23: Otro partido más, y también la confirmación de un incordio más a sumar a los propios de marzo.
Lunes 25: La semana pasada logré evitarlo, pero esta empezamos mal, y acabo cenando en compañía de dos demócratas, de los que votan, y convencidos de la independencia de su voto y te lo demuestran con argumentos de lobotomizado, entre opiniones tan acertadas como que en la dictadura se vivía tan bien como ahora o incluso mejor, porque había menos delincuencia y menos inmigración. Yo le contesto que estoy de acuerdo con eso, porque los delincuentes más peligrosos estaban en el poder y lo que había era emigración, pero lo hago en silencio, y también logro callarme lo que opino de la democracia... y de muchas otras cosas.
Miércoles 27: Como a mí, cuando un día me sale redondo, tiene por lo menos cuatro aristas, hoy me ha salido redondo... porque me he comprado un Luxman L-3 por 20 €, pringoso, eso sí, pero que ha quedado como nuevo después de media hora de alcohol y Glassex... y después han empezado las aristas: primero me he pelado la segunda clase consecutiva de E.E., y luego he ido a cenar a la misma casa de siempre, aunque hoy haya salido todo estupendamente bien y casi no se notase nada. Y Pablito sigue alucinando con mi supuesta versatilidad y despidiéndome con calvos.
Viernes 29: Para compensar el miércoles redondo con aristas... el viernes cuadrangular truncado, o algo así, porque empieza fatal, después de dormir sólo seis horas mal dormidas, por lo que me arrastro durante el resto del día... pero, nada más salir de casa, me encuentro un montón de libros en una papelera, de los cuales sólo tres son salvables (y cargo con ellos), uno de los tres, además, lleva de regalo un billete de mil pesetas, como para pedir disculpas por ser sólo tres entre tantos volúmenes. Luego, en clase, la profe del 4'8 me cita en su despacho... para decirme que, aunque no puede aprobarme con esa nota, se apiada de mí y me hace media si saco más de un 5' 8 en el segundo parcial. Yo no sé si mandarla a la porra o besarla repetidamente, así que opto por hipocritear un modesto "gracias". Después, para redondear, Pablo me ordena cenar con él y su madre en el Wok... y yo pretendía comerme una o dos manzanas y meterme en la cama tempranito...