¿Qué hice en julio de 2009?
Ver fuego y ver lluvia...
Miércoles 1: Hago lo que hace todo el mundo, que no es cosa que me agrade especialmente, evitando mirar a mi alrededor para aplacar las ganas de empezar la revolución por mi cuenta y riesgo. Eso sí, ahora no me queda más remedio que aceptar muchas cosas que no dejaba entrar en mi cabeza por precaución.
Pura indecencia.
Domingo 5: Quedo con Alex para ir al rastro... tampoco sé por qué, pero accedo. Después de quedar claro que no es más que otra maniobra para pedir juegos resulta que sólo tenemos hasta las doce menos cuarto, porque se va con sus padres a Liria. Todo va bien hasta que, a las doce menos diez, llama al timbre de su casa para que le abran la puerta, y su padre le pega cuatro gritos por llegar tarde. Yo, que pretendía informar a su madre de cómo comprar un ordenador de forma económica (hace más de dos años que tienen el mío y, aunque lo han destrozado, quiero que me lo devuelvan de una vez), decido irme sin pasar por la casilla de salida ni cobrar las 20.000 pta.
Viernes 10: ¿Qué se puede hacer con los deficientes mentales que sólo viven para hacer la vida imposible a quienes tienen a su alrededor? ¿No es lo más natural eliminarlos?...
Por otro lado, esta mañana me he rendido a lo evidente y he comprado un ordenador (véase la foto ilustrativa) que no tendré en mi poder hasta dentro de dos semanas.
Domingo 12: Un bonito día perdido entre borregos. Una lástima, porque hubiera podio dejar escapar destellos de mi simpático cinismo y me habría reído mucho sin que nadie se enterase de la película, pero los cuarenta y un grados a la sombra han llevado a mis neuronas a un estado de completa inactividad. Y ahora me pregunto cómo decirle a esta gente que se olvide de mí de una vez sin que me salga la sinceridad a borbotones.
Martes 14: Hay gente que tiene más cara que espalda, así que llevo dos días sin contestar al teléfono, a ver si así entienden que una cosa es que esté dispuesto a hacer ciertas cosas de vez en cuando y otra muy distinta que esté obligado a hacerlas siempre. Por otro lado, la madre de la casa de la tele lleva varios días mareando la perdiz y, como resultado impredecible, Pablito come aquí mañana. La vida es así de extraña... por lo menos la mía.
Viernes 17: Paso por la casa de la tele por diversas razones, pero sólo sirve para confirmar que de donde no hay no se puede sacar. Como siempre. Por otro lado, y sin comerlo ni beberlo, he pasado una estupenda semana sin incordios matutinos.
Sábado 18: Voy a la tienda a encargar el ordenador de la casa de la tele... y me abroncan por no haber recogido el mío, que lleva en espera desde el miércoles... ¡Y yo había dicho claramente que lo recogería el viernes 24! Encima, salgo de la tienda sin las gafas de sol...
Domingo 19: Cuando empiezo a preparar una estupenda velada con cena y película marxista se me ocurre contestar una llamada telefónica... y acabo en el cine viendo Harry Potter y el misterio del príncipe. Un espanto. Si el libro estaba engordado a base de bien con enamoramientos y otras tonterías, la película se centra precisamente en esa parte para, en los cinco minutos finales, solucionarlo todo en dos planos y sin explicar claramente nada de lo que se debería haber explicado, aunque fuera mínimamente. Eso sí, no me quejo, porque he ido invitado, así que me he ahorrado un par de entradas.
Miércoles 22: Vamos a por el ordenador de la casa de la tele y se quedan a comer en casa los dos menores (el menor de los adultos y el menor de los niños) y yo sigo sin saber por qué descuelgo el teléfono...
Jueves 23: Por fin tengo noticias de casa de OT, aunque no sé si buenas o malas... tengo entradas, pero no quien me lleve (y aquí vendría eso de "más vale solo..."), así que toca ronda de teléfono...
Por otro lado, esta mañana he acabado de aparentar que sé sintáxis, pero no sabré qué tal lo he hecho hasta que me llamen para pagarme... Lo normal hubiera sido pagarme hoy, pero parece que eso no es elegante... ¿Por qué siempre son los que más tienen los que más problemas dan a la hora de pagar?
Ah, se me olvidaba... esto ya está hecho con mi nuevo y flamante ordenador, que parece que ya funciona, así que habré de ponerme a currar un día de estos... (También he dejado en condiciones de utilización el de la casa de la tele, pero ya se han encargado de llenarlo de basura a los cinco segundos de llevárselo a casa... haciendo justo lo contrario de lo que he dicho que hay que hacer... y, por otro lado, y dado que ya he visto que el ordenador que les dejé se lo han cargado por la misma razón que el suyo -la mierda acumulada en el interior ha bloqueado el ventilador y fundido el procesador-, tampoco les iba a durar mucho aunque me hubieran hecho caso)
Viernes 24: La señora que tiene más cara que espalda me llama hoy !!!!!!!!Y ME PIDE DINERO PRESTADO!!!!!!!. Hay a quien el morro le da tres vueltas, y esta señora los deja atrás a todos.
Por otro lado, anoche me enteré de que tengo dos entradas para el concierto de Yann Tiersen de esta noche (y nadie con quién ir ni forma de llegar a recogerlas... aunque seguro que se me ocurre algo...) y sigo sin saber nada de las dos entradas para el concerto de James Taylor de mañana por la noche, por lo que no he movido un dedo todavía para encontrar con quién ir... y luego será demasiado tarde.
Ya sé algo de las entradas... después de esperar durante más de media hora, consigo una para el concierto de mañana; después paso por el "lounge" de Álvaro y recojo las dos entradas para el de esta noche... que resulta ser un bodrio infumable. Claro que, por mi parte, yo iba a ver al Tiersen de Amelie o L'absente, y me encuentro con un remedo francés de U2 bajo los efectos del LSD y una señora que se ha encontrado un electro-theremin en la basura y está aprendiendo a tocarlo de oído.
Sábado 25: Subo en el autobús y me encuentro con el anuncio del concierto de esta noche: "James Taylor, el cantante de Massachusetts, actúa esta noche en Valencia" y, para ilustrarlo, una foto del James Taylor Quartett... y, claro, me asusto, porque todo parecido con el JT que yo conozco reside en que ambos sujetos deben mear de pié. Por suerte, nada más llegar al concierto, el stand de merchandising deja todo claro y el que sale al escenario es el sesentón, calvito, espigado y con voz de varítono que yo esperaba. Hacía años que no me lo pasaba tan bien en un concierto (y sabiéndome el 90% del repertorio) y también hacía años que no veía un tipo tan contento con lo que está haciendo. ¡Si hasta se pasa veinte minutos firmando autógrafos y dando la mano a todo el que se acercaba! Lo mejor: enterarnos de que, durante una estancia en Tabarca escribió una canción titulada... ¡México! Y es que con los yankees no hay manera...
La vuelta a casa tampoco ha tenido desperdicio...
Lunes 27: Anoche, a las dos en punto, llama Isa para avisar de su próxima desaparición hasta nueva orden... y me comunica que me ha envíado un regalo. Conociéndo a esta señora como la conozco me temo lo peor, pero no es tan malo como me imaginaba, aunque con un pelo de componente egoísta (parece que no cuenta con mi proverbial cabezonería)... ¡¡¡Una armónica en Re!!! Ahora ya puedo tocar Out on the weekend en su tono original...
Viernes 31: Ayer cobré por fin, y no tardé en completar una compra aplazada y, ya que estaba en plan malgastador, pillar un par de CD's... e hice mal, porque he de ahorrar para mi regalo de cumpleaños... porque el 18 de septiembre toca Leonard Cohen y qué mejor forma de celebrar mi cumple que escuchando a este señor...