¿Qué hice en agosto de 2009?
Buscando un minuto entre las horas. Un minuto es demasiado. No, no, no, no. No, no, no, no.
Sábado 1: Vuelvo a tener tortugas en casa, aunque este vez sólo una y por tiempo limitado (una semana)
Lunes 3: Me duele todo el cuerpo y parte del de los demás. ¿Cómo puedo tener un proceso gripal si hace un calor de cordones? No puedo leer, ni escuchar música, ni ver películas (tengo varias óperas por ver) porque la cabeza duele como si tuviera un congreso de barrenadores haciendo demostraciones de su buenhacer... ¡¡¡¡JOOOOOOO!!!!
Miércoles 5: Ya no estoy malito... por lo menos no me duele nada ni tengo fiebre, pero esperaré a mañana antes de salir a la calle, por si las moscas. Eso sí, ni jarabes, ni pastillas, ni nada de nada, que lo mejor para estas cosas es matarlas de hambre... aunque no recuerdo haber bebido tanto en mi vida.
Miércoles 12: Por fin pasan a recojer a la puñetera tortuga que, de estancia semanal, casi ha llegado a quincenal. Por otro lado, después de perder estúpidamente toda la mañana sin esperanza de ver mis esfuerzos remunerados en forma alguna, me gasto 64 euros de esos que no tengo en la entrada para Leonard Cohen... y porque no dejan que me gaste ochenta, porque yo iba a primera fila de cabeza... Y no pongo escaneado de la flamante entrada porque se la ha llevado Marcos... lo que significa que no la volveré a ver hasta el día del concierto...
Sábado 15: Técnicamente ya es domingo, porque pasa de la media noche y hasta he llamado a Pablito para felicitarle el cumpleaños (y no le he cantado el "Para ti" porque no se habría enterado de nadal, pero me he quedado con las ganas). De todas formas, el resumen del día de hoy es corto y fácil: doce horas pintando un puñetero piso con pinturas de saldo y pinceles alopécicos; el resultado es que ahora no me puedo mover y ya veremos cómo consigo dormir esta noche, porque cada vez que intento tumbarme veo las estrellas... pero, eso sí, ya puedo pagar la matrícula de este curso.
Jueves 27: Llaman por teléfono... y es la madre de la familia coprófaga. Tras los segundos necesarios para que mi cerebro analice y acepte la llamada sin entrar en estado catatónico, vuelve a entrar en proceso alucinatorio cuando me pide que llame mañana a su hijo y quede para comer con él. Yo, todo sea dicho, cada vez entiendo menos a estos seres...
Viernes 28: Mis padres pasan por casa... y si hace seis meses me hubieran dicho que mi madre volvería aquí no me lo habría creído ni borracho. Por otro lado, sólo es una visita corta y un tanto absurda, porque siguen sin querer enterarse de nada y, por mi parte, simplemente actúo en consecuencia.
