¿Qué hago en marzo?
Movido mes se presenta, y nuevamente recompensado con felices y ocupadas fallas. ¿Puedo entrar en catalepsia hasta el 20?
Viernes 3. Una mañana como cualquier otra, pero a las cinco y veintisiete han llegado Mimy y Amalia... Tras pasar por el hotel hemos ido al parque, donde esperaban impacientes Alberto, Alejandro, Alex, Ana, Carlos, Pablo, Sandra y Valentín (por orden alfabético, como siempre). También han pasado Eva, Jenny y Sandra Martinez (la cuñada). Besos, abrazos, fotos y exhibición de variadas posturas, desde la vergüenza más profunda y paralizante hasta las peleas y revolcones propios de esta panda de energúmenos. Luego de pasar por casa de Alberto nos hemos ido con él a cenar y se nos han hecho las doce y media... y mañana hay que madrugar, así que... Buenas noches.

Sábado 4: A las nueve y media paso a recoger a Alex y se apuntan a la excursión Maite y Sandra, luego pasamos a por Pablo, y los cinco nos vamos al hotel donde hemos quedado a las diez con Mimy y Amalia. De ahí en autobús a la playa, donde nos pasamos toda la mañana paseando. Después de comer, como no podía ser de otra manera, hay partido y, a pesar del horrible viento, resulta ser el mejor partido de las últimas semanas, y ganan por 4 - 2 (con un gol de Alex -35- y un estupendo pase de Valentín). Como parece que no nos hemos cansado lo suficiente, nos damos una vuelta por el centro con Maite, Carlos y Alejandro y quedamos para tomar una horchata después de cenar. Y ahora son las dos y cinco de la noche y me voy a la cama, que hay que descansar, que mañana toca otro día ajetreado.
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Domingo 5: Suena el teléfono a las siete y media y un Pablo preocupado por si me ha despertado me pregunta si pasamos a por él. Como me había depertado un rato antes lo tranquilizo en ambas cosas. A las nueve paso a por Alex y, como hace un dia ventoso y lluvioso, Carlos nos acerca hasta casa de Pablo y al hotel.
El plan original era pasar por el Oceanográfico pero, a la vista de que tenemos menos de dos horas para verlo todo y que el día no acompaña, decidimos meternos en alguna parte para almorzar. Alex, Mimy y Pablo ponen la directa y, cuando nos damos cuenta, estamos en el parque, así que entramos en el único local que encontramos abierto y nos tomamos un pastel y un batido de chocolate.
Después de eso sólo hay tiempo para las despedidas y, tras dejar a Alex y a Pablo en sus respectivas casas, recoger las maletas y llegar a la estación, Mimy y Amalia se van con promesa de volver antes o después.
Lástima que un estupendo fin de semana (por lo menos en lo que a mí respecta) tenga que terminar tan mal, porque cuando llego a la parada del autobús me veo rodeado de borregos y no tengo más remedio que pegar cuatro empujones a viejas emperifolladas para lograr subir. Y ahora me voy a trabajar y ya me han dicho que tenemos una buena lista y, además, una reserva de dieciseis personas.
Sábado 11: Partido, por supuesto. 9 - 1, con dos goles de Alex y tres de Pablo (y Valentín sigue con su increíble mala suerte).
Mejor no comento nada más de este día, pero Shakespeare era un genio, sin lugar a dudas, y pueden haber pasado quinientos años, pero los obtusos mentales no evolucionan.
Martes 14: Temblando por adelantado, pero hoy hay nueva demostración de que NO me gusta el fútbol. Primero paso por el parque y Carlos se apunta, luego Valentín hace un nuevo intento de venir a alguna parte y vuelve a quedarse en casa, y van... Cuando llegamos a casa de Alex resulta que no había quedado tan claro que le dejaran venir, pero al final nos vamos. Primero al partido del equipo del cole, con Alberto, Alejandro y Miguel, entre otros. Pierden estrepitosamente, claro está, pero no pasa nada. Yo descubro que he venido solo al partido, al que también han acudido Alex y Carlos, menos mal que está el padre de Miguel y puedo hablar con alguien conocido. Hay otros padres, pero mejor no hablar.
Después del partido pasamos por la sede, para que me den material para la web. Muchas fotos sin referencias y ningún dato. No voy a poder hacer nada más que meter fotos e intentar ponerlas en orden de edad o algo así. Para colmo, el disquete en el que me pasan el escudo de la escuela está estropeado, así que me lo tengo que currar yo. Eso lo podía haber hecho desde el principio.
Jueves 16: Nada que celebrar, todo me es ajeno. ¿No resulta repugnántemente divertido? Las aes se convirtieron en antis hace tiempo, y fue bueno, pero ahora deberían volver a mutar en algo nuevo y mejor, y no lo hacen. ¿No hay nada más allá de los antis? Entonces nada queda ya por llegar donde nada había ya. ¿Por dónde se va hacia el olvido? Ah, sí, era por aquí...
Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo solo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.
Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.
En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.
Allá donde termine ese afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.
Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.
Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.
Luis Cernuda
Lunes 20: ¿Lo he conseguido? Parece que no. Cuatro días sin dormir más de un par de horas, pateándome la ciudad, viendo fallas, intentando esquivar borregos y, además, trabajando, me demuestran que no he conseguido nada. Todavía. Ahora yo también me uno a otros que suspiran por un fin de semana pasado. De todas formas, sólo lamento dos cosas: no haber sabido decir NO y no haber podido hablar con una persona. Como siempre, sólo me arrepiento de lo que no hago.
Viernes 24: Ayyyy... me duele todo. Llevo malito desde el lunes y muy malito desde el míercoles. Hoy no he aguantado más y he salido a la calle por la mañana. El resultado es que a las seis tenía otra vez 39 de temperatura. Eso sí, ahora tengo mocos y no puedo tragar.
Sábado 25: Partido, claro, y yo sigo sin morirme, para mi desgracia. 5 - 3, con un gol de Alex, otro de Pablo y un penlaty de David. Mejor no comento mucho, simplemente dejar constancia de que Alex es fundamental en el equipo, y si no juega en toda la primera parte, pues no hay nada que hacer. Y la culpa no es de Alex, que está enfermo y, en cuanto ha tocado un balón, ha marcado el primer gol. Y es que es el mejor.
Y si ayer estaba muy orgulloso de Valentín, por su comportamiento en bádminton, hoy lo estoy más por lo bien que ha llevado el partido, por lo menos en el campo, que luego me he venido corriendo (bueno, en taxi) a casa porque no aguantaba un minuto más de pie.
Lunes 27: Voy al cole a arbitar la final de bádminto, pero el pelma de Carlos Puerto lo evita. El viernes más.
Viernes 31: Voy al cole y, hoy sí, se juega la final. Valentín se distrae y David le gana, así que queda quinto. Después, Alex le gana a David en un partido que se come una parte de la clase de inglés, y queda campeón, como el año pasado. Es curioso como hasta en esto confirmo que tengo razón: el mejor jugador no recibe ni medalla y queda por debajo de otros que no tienen ni idea de lo que están haciendo, mientras el ganador, que sí sabe lo que hace, por supuesto, le debe mucho a la "suerte". Que no le falte nunca.
Por la noche dejo claras muchas cosas, pero no sirven de nada, porque ni tengo opción ni ganas de cambiar nada.