La segunda estrella a la izquierda...

 

 

 

VAINICA DOBLE


No creo que nadie se extrañe por esto. Vainica Doble.
Estas señoras cumplen un papel extraño en mi vida, todavía incomprensible, pero sin duda importante, y han estado presentes de una forma u otra a lo largo de toda ella, apareciendo por los rincones o como auténtica banda sonora.
Y no digo más, porque para eso está la web...

Habanera del primer amor
El eslabón perdido
Coplas del iconoclasta enamorado
Un metro cuadrado
El duelo
Pasos en falso

Elegía al jardín de mi abuela

 

Quiero tu nombre olvidar

Quiero tu nombre olvidar
olvidar tu nombre
pero es inútil intento
pues sin mi consentimiento
lo pronuncio al despertar

Quiero tu nombre olvidar
pero es inutil intento
porque me lo silba el viento
y lo susurra el mar
quiero tu nombre alejar
de mi pensamiento

Quisiera por un momento
nada más
echar tu nombre al olvido
ignorar también tu apellido
y además el día de tu nacimiento

Quiero tu nombre olvidar
olvidar tu nombre
pero es inútil intento
porque con mi propio aliento
lo dibujo en el cristal

Quiero tu nombre olvidar
pero es inútil intento
pues sin mi consentimiento
mis labios murmuran
tu nombre en la oscuridad
porque es su alimento

El Tigre del Guadarrama

Rodé haciendo la croqueta
por una larga pendiente
Alegremente
Consciente de que mi meta
era al fin hallar la muerte

Se abrazaron los helechos
a mi pecho
Obstáculo ligero a lo inminente
Por si acaso a mi paso
y con los dientes
iba arrancando setas
Eligiendo cuidadosa
aquellas más venenosas
las amanitas faloide slas amanitas virosas

Varias veces dió mi frente
contra el duro granito jaspeado
disfrazado con verde sombrerito
Apariencia inocente
que oculta cuarzo, mica y feldespato
También perdí un zapato

Luego de bruces fui a dar en el arroyo
"ploc, ploc, ploc"
Alegres montañeros
entonaban los aires del Tirol:
"Iulereiriu..."
Cegáronme las luces
que pone el sol en lomos de bermejas
humildes pececillos de secano
La campana del pueblo más cercano
convocaba a las viejas

Todo el arroyo serrano
se introdujo por mi boca de repente
Colgado de una roca
un barbo me observaba indiferente
Recibí la visita del milano
del buitre carroñero
Y su hermano menor don alimoche
Rapaces en sus gustos muy exigentes

Me aliñaron en exceso
tomillo, salvia y cantueso
Luego en mí se hizo la noche
Un dominguero cantaba una canción
mientras lavaba el coche

Antares del Escorpión
me hacía guiños rojizos
la polar me reclamaba
a la región de los fríos
Del fuego del corazón
Huía la débil llama
Yo no entendía por qué
dormía en el río aquel
sin camisón ni pijama

El Tigre del Guadarrama
silencioso y a paso lento, lento
se acercó hasta mí
husmeando el viento
y bebió de la corriente en mi cama
en reposo, suavemente
y luego se alejó con sumo tiento
blandas zarpas de algodón en rama
Yo no lo ví
pero sentí su aliento

 

 

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©2006 Juancho