Benicàssim es un pueblo de Castellón que disfruta de 6 kms de litoral, unas playas de arena fina dorada que hacen las delicias de los visitantes, además de disfrutar de un paraje natural. Benicàssim playa y montaña.
El Desierto de las Palmas integra 3.200 hectáreas protegidas. Desde sus cimas más alta se puede contemplar el pico del Montgó, en la comarca de la Marina, o la reserva marina de las islas Columbretes. Por otra parte, la microreserva floral de las Agujas de Santa Águeda (540 m.)ofrece interesantes cromatismos, fruto de una frondosa y variada vegetación. Así mismo, numerosas fuentes como la Font Tallada, la del Senyor, la de la Teula o la del Roc, alimentan la riqueza natural de este paraje.
A escasos metros del mar, donde llegan los vientos del levante, el visitante podrá encontrar el rojo característico del gres rojo entre sendas y barrancos. El visitante podrá disfrutar de las maravillosas perspectivas que sus dos picos, la mola del Morico (694 m) y el Bartolo (729 m), ofrecen de la costa y de otros 3 parques naturales, casi limítrofes: el Prat de Cabanes-Torreblanca, la sierra de Espadá y la sierra de Irta.
Su paradógico nombre deriva del lenguaje monacal, en el cual "desierto" significaba "lugar de retiro". Así fue como, en el siglo XVII, los carmelitanos eligieron este paraíso para construir su monasterio (foto inferior). Lamentablemente, las lluvias torrenciales terminaron destruyendo el convento original, con lo cual se vieron obligados a trasladarse en 1783, a su actual emplazamiento al pie de este anfiteatro montañoso que proteje Benicàssim.
Declarado paraje natural en octubre de 1989, ofrece múltiples posibilidades para el ocio: visitas culturales, senderismo, equitación, rutas de bicicleta, etc...
