MARTES 2 DE OCTUBRE DE 2007

 

Dillon sufre

Dillon está sufriendo hoy muchísimo y también parece que está confuso por mi uso del Dragon Naturally Speaking, un programa que te permite dictar al ordenador en lugar de tener que teclearlo todo. Es muy duro oírle jadear tan fuerte y saber que está sufriendo tanto. No sé que hacer y él no me puede decir qué necesita. Es un perro maravilloso e intento ayudarle recitando la oración Budista que Peg me enseñó: “Que seas libre del sufrimiento y de las causas del sufrimiento, que estés en paz, que disfrutes de la felicidad y de los frutos de la felicidad” y me entran ganas de llorar. Y lloro. Ana dice que se levantó durante la noche y que le dio Tramadol a Dillon porque le era muy difícil respirar. Y esto, además de la hidromorfina que Ana le inyectó a las 11 de la noche y que debería haber durado hasta las 7 de la mañana.

 

Gracias a todos aquellos que han preguntado por él y su salud. Aún se encuentra bien – o eso creo – y las personas que pueden verle también dicen que tiene buen aspecto. Pero hoy parece que no puede estarse quieto. Por el momento no se estaría quiero ni un minuto, y se levanta y viene hacia mí cada vez que le digo algo al ordenador, como si se pensara que estoy intentando darle una orden o decirle algo, pero ahora está tumbado junto a mi silla y está quieto. Estoy contento de que pueda descansar.

 

Voy a terminar ya. Por alguna razón – ocurre a menudo – Jaws no leerá lo que le he dicho al Word a menos que lo diga palabra por palabra, y, de todas maneras, ya os he contado lo más importante. Gracias otra vez por preguntar por Dillon, volveréis a saber de mí pronto en tono más desenfadado.

 

Ahora es martes por la noche y Dillon nos estaba esperando en la puerta cuando volvimos a casa después de comer en Asti con Zipporah y Gretchen. Le saqué a pasear y parecía juguetón y más despierto de lo que estaba a medio día cuando escribí la primera parte de este mensaje y estoy muy contento porque ahora parece encontrarse mejor. Continuará.

 

Un abrazo.

 

John, Ana y Dillon