Un sencillo análisis de sangre permite detectar los anticuerpos que el sistema inmunitario produce como respuesta al VIH. Este análisis debe realizarse transcurridos al menos tres meses desde la última situación en la que ha habido riesgo de infectarse. Si resulta positivo, la persona estará infectada (es VIH+ o "seropositiva"). Si resulta negativo y ha existido una práctica de riesgo se deberá realizar un nuevo análisis al cabo de 3-6 meses.